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AVANCE PORTADA DEL NUMERO 3 DEL FANZINE DE EXHUMED MOVIES

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NUEVA PAGINA EN FACEBOOK DEL FANZINE 


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PREVIA SITGES 2012



Por Carlos Amurgo


Ya hemos llegado al final del verano, y con estas fechas siempre llega la cita ineludible para los fans del cine de terror y del género fantástico en general, y de ese fenómeno que en si mismo se ha convertido este Festival, transcendiendo a su condición de ghetto para los amantes de las emociones fuertes y ya desde hace algunos años convertido en un evento masivo que atrae a todo tipo de público. Del 4 al 14 de octubre Sitges celebra su 45 edición, con el fin del mundo como apuesta estética en su cartel y en parte de su programación, para no estar ajeno a los tiempos convulsos que corren. La programación ya se encuentra disponible y resulta ser incluso más heterogénea de lo habitual, desde viejas glorias del género (directores de pasado ilustre como Dario Argento, Don Coscarelli o David Cronenberg presentan sus últimas películas) hasta las últimas tendencias dentro del género, afrontando nuevas maneras sentir y entender el terror y renovando su apuesta por el cine nacional actual y sin olvidar echar una mirada atrás, con una interesante selección de retrospectivas. Algunos títulos que van a dar que hablar en esta edición bien podrían ser algunos de los siguientes:


THE LORDS OF SALEM


La esperada nueva aventura de Rob Zombie en el cine terror, deseando que vuelva a sus inicios (sobretodo a la notable Los renegados del diablo) y que su etapa de insulsos remakes haya finalizado. El cine de terror le necesita. Las referencias que llegan por la red son inmejorables.


ANTIVIRAL

El debut de Brandon Cronenberg (hijo de ya imaginais, presente en este Festival con su adaptación de la famosa novela de Don Delillo, Cosmopolis) con un argumento que mezcla drogas virales con el culto a las celebridades, y que aterriza en Sitges tras pasar exitosamente por diversos festivales y prometiendo ciencia ficción bizarra a la Cronenberg. 


THE TALL MAN

Nuevo film de Pascal Laugier, autor de Martyrs, una de las mejores pelis de terror que se han visto en recientes ediciones del Festival de Sitges. Con un argumento que mezcla el comentario irónico a la situación de crisis actual con el cuento gótico tradicional, va a ser interesante comprobar que nos ofrece Laugier tras la brutal Martyrs.


MANIAC


Remake del gore ochentero del mismo título, dirigido por William Lustig y protagonizado por Joe Spinell. Pese a que la elección de Elijah Wood para el papel de Joe Spinell da bastante miedo, hay que darle un voto de confianza ante las referencias tanto críticas como visuales que se han ido difundiendo sobre este remake. O esperar que al menos que no sea tan malo como el de Noche de Miedo.


JOHN DIES AT THE END

La nueva cinta de ese director tan inconstante que es Don Coscarelli (tanto por la calidad como la discontinuidad de su obra) tiene un argumento tan desconcertante que resulta simplemente imposible saber lo que puede salir. Tal vez por eso ha llamado nuestra atención. Lean la sinopsis publicada en la web del Festival: "En 2001, un tal David Wong empezó a difundir por internet, bajo el titulo de “John Dies at the End”, las desventuras cómico-terroríficas vividas por él y su amigo John, consumidores de una droga que les permite ver eventos que ocurrirán en el futuro, así como detectar la presencia de una serie de monstruos que viven entre nosotros".


lunes

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FANZINE EXHUMED MOVIES NUMERO 1 EN MAYO



FANZINE EXHUMED MOVIES NUMERO 1 EN MAYO (RESERVAR)



Bueno ya estamos en la recta final, y os dejo la que será portada del número 1, un brutal tocho de 160 páginas a color con artículos y reportajes que se irán desgranando en estos días.Ya podéis reservar (Todos por favor, enviar un mensaje a este nuevo email con vuestra reserva) vuestro ejemplar, para ello podéis hacerlo a este correo:


PRECIO 10 EUROS


jueves

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ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA)

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA) por Jorge Mira Benito



(3 Parte)









*Con EL PICO yo creo que Eloy alcanza su momento de mayor gloria profesional, ¿hubo un antes y un después con esta película?



En lo profesional sí porque era la primera película que hacía como productor. Luego el Festival de San Sebastián, los premios internacionales, el reconocimiento de ciertos sectores de la crítica, el éxito de taquilla… Su adicción no impidió que hiciera uno de sus mejores trabajos.



*¿Cómo surge el rodaje de “El Pico”?



El Pico surge tras la imposibilidad material de llevar a cabo otro proyecto anterior sobre la relación sentimental entre un guardia civil y un abertzale. Se titulaba “Galopa y Corta el Viento” y quedó aparcado, quizás a la espera de otro momento que nunca llegó.



*¿Cuáles fueron tus responsabilidades a lo largo del rodaje?



Muy pocas porque en esa época habíamos discutido. Que se localizara fuera de Madrid era la excusa perfecta para distanciarnos. Mantuvimos contacto telefónico por cuestiones exclusivamente económicas y no fue hasta su vuelta de Euskadi cuando aparcamos diferencias y me volví a incorporar al grupo.



*¿Es cierta la leyenda de que en los descansos de los rodajes corría la droga y el sexo con total naturalidad?



Esa es otra de las muchas leyendas urbanas que corren por ahí. La droga que se consumía en los rodajes se hacía con absoluta discreción acudiendo a los servicios o a cualquier lugar apartado. No olvidemos que a pesar de la idea que se tiene, la mayor parte de los actores y prácticamente el cien por cien del equipo técnico no eran adictos. En cuanto al sexo en los rodajes, es la primera vez que lo oigo y me hace mucha gracia. El que se lo haya inventado tiene mucho sentido del humor.





*¿Era complicado trabajar con gente que dependía de la droga?



Por el hecho de depender de la droga no. Hay grandes actores y prestigiosos profesionales de otros campos que arrastran algún tipo de adicción que pasa desapercibida para la mayoría. El problema es fundamentalmente económico, aunque influye mucho el nivel cultural. En este caso sólo había que preocuparse de que no les faltara. Imagina lo que podría haber sido trabajar con varios actores todos con el mono.



*¿Realmente enganchó la heroína a tanta gente o se ha exagerado con el paso del tiempo en cuanto al número de heroinómanos que surgieron en esos años?



No creo que se haya exagerado en absoluto. En aquellos años se había enganchado un amplio sector de la juventud, sobre todo chavales pertenecientes a las clases más desfavorecidas. Los delitos se dispararon y era frecuente ver incluso a niños tirados por los rincones o deambulando cual zombis por las calles. Ya perdí la cuenta de los chicos que conocí en aquellos años y que han ido muriendo, bien como consecuencia directa de la heroína, o bien por hechos violentos o enfermedades asociadas como el SIDA.



*¿Fue pensada como una película anti-droga, para hacer apología de ella, o simplemente se contó una historia sin posicionamiento alguno en cuanto a la droga?



Se trataba de reflejar una realidad de la que apenas se hablaba y hacerlo desde las entrañas del conocimiento más absoluto, pero evitando caer en el moralismo con el que habitualmente se tratan estos temas. No obstante, cuando se tocan temas tan impactantes per se, es posible que sin ser esa la intención no se pueda evitar caer en la apología. Puede que encuentres una respuesta mejor a tu pregunta si analizas la frase que aparece en la dedicatoria: “… a los presos de Carabanchel y a los que sufren la esclavitud de la heroína.”



*¿Crees que algunos chavales jóvenes probaron la heroína después de ver “El pico” o les sirvió para no caer en sus garras?



Esa es una cuestión muy discutida en la Psicología reciente. En qué medida influyen en los jóvenes y adolescentes los estímulos que perciben a través de las películas, de los videojuegos o de los medios de comunicación en general. Sin que esté definitivamente resuelto, al día de hoy la relación causa-efecto no parece ser determinante en ninguno de los dos sentidos.



*¿Recuerdas en que programas de TVE os hicieron entrevistas a lo largo de aquellos años?



Fue a partir de su paso por el Festival de San Sebastián y sobre todo a partir de El Pico 2 cuando hubo una mayor demanda por parte de los medios. Yo estaba a cargo de la promoción y de las relaciones con la prensa junto con otro compañero, y hasta pasada su participación en la Seminci de Valladolid, te puedo asegurar que no quedó un solo telediario, emisora de radio o prensa escrita que no dedicara un espacio a la película.





*¿“El pico 2” se rodó por el éxito obtenido por la primera, o ya de antemano se sabía que iba a rodarse una segunda parte?



En un principio se había concebido como una película más sin sospechar que se iba a colocar en el nº 1 de las películas más taquilleras del año, desbancando incluso al prolífico Mariano Ozores. Como quedaban muchos aspectos por tratar, se planteó la posibilidad de hacer otro “Pico”, pero no como una continuación o una segunda parte, sino como una película independiente, de tal modo que no sería necesario haber visto la primera para entenderla.



*¿Cómo fue el rodaje en la cárcel de Carabanchel?



Era la primera vez que se permitía rodar en el interior de Carabanchel. Teníamos que estar una semana rodeados de auténticos reclusos sin saber a ciencia cierta cuál iba a ser su reacción. Para nosotros eso no era más que un aliciente añadido, como organizar un viaje a un destino inexplorado, aunque parte del equipo no lo percibía con tanto optimismo. Excepto a la hora de comer que entrábamos en la cantina destinada a los guardias civiles y otros empleados del centro, el resto del tiempo estábamos sin más seguridad que la de uno o dos funcionarios. Tampoco la necesitábamos. Tan sólo un día presenciamos un pequeño conato de amotinamiento ajeno a nosotros, pero por lo general todo se desarrolló con normalidad. Fue una experiencia muy enriquecedora que poco después se repitió cuando estuvimos con Pilar Miró en una proyección para los presos de la cárcel de Valladolid, coincidiendo con su estreno en el Festival.



*Los figurantes imagino que eran los propios presos… ¿recibieron algún tipo de sueldo-recompensa por su participación?



Todos los que aparecen eran internos y fueron contratados por la productora con un sueldo similar al que se pagaba por sesión a los figurantes. Sin embargo no todo se rodó en las dependencias de la cárcel. El interior de las celdas se hizo en un decorado en los estudios Cinearte, y el patio se localizó en un viejo colegio cerrado, que si la memoria no me falla, estaba ubicado en el barrio de Malasaña. Allí sí se llevaron figurantes.



*¿Os pusieron problemas para rodar allí?



No hubo ningún problema que yo recuerde, aparte de las limitaciones que ya he apuntado, como no acceder a determinadas zonas, o al patio en horas de paseo. Nuestro “cuartel general” estaba ubicado en la rotonda central, que era una especie de plazoleta donde desembocaban todas las galerías.





*Contó Eloy en su momento, que el rodaje del Pico 2 fue mas duro, porque en ese momento ya sabía en propia carne lo que era el “mono”, ¿empezó a cambiar Eloy a medida que su adicción a la heroína acrecentaba?



Sabía lo que era el “mono” no porque le hubiera faltado alguna vez la heroína, que eso nunca pasó hasta varios años más tarde, sino porque durante el rodaje se le convenció para ingresar en un prestigioso hospital de Barcelona donde pasó una temporada sin consumir. Sobre los cambios, los más evidentes eran los físicos, de tipo metabólico. Había engordado de un modo exagerado y con la misma facilidad adelgazó poco después. También empezó a cambiar en lo personal, agudizándose determinadas conductas. Al principio sólo lo percibíamos los más allegados, pero poco a poco se fueron haciendo evidentes para todos.



*Imagino que aquella situación afectaría a tu propio trabajo, ¿cómo llevabas aquella situación?



Me afectó hasta el punto de que perdí casi 20 kilos. De todos los amigos y colaboradores más íntimos yo era el único que no había sucumbido al “encanto” de las drogas. El rodaje no había hecho más que empezar y las dificultades de todo tipo se iban acumulando a un ritmo frenético. Hubo un momento en que Eloy, sobrepasado por los acontecimientos, estuvo a punto de tirar la toalla y suspender el rodaje.



Confiaba plenamente en mí y era consciente de que en aquél crítico momento sólo yo sería capaz de evitarlo. Me pidió que mientras estaba en Barcelona me hiciera cargo de todo, incluso de sus temas más personales. Había que terminar la película como fuera. A cambio me ofreció unas excelentes condiciones además de una importante participación de sus beneficios como presidente de Ópalo Films y me otorgó plenos poderes para tomar decisiones tanto dentro como fuera del rodaje. A la vez tenía que gestionar la venta del piso de la Avda. del Manzanares y el posterior alquiler y traslado al barrio del Pilar. Y por las tardes a Cinearte, al montaje con Julio Peña. Como en ocasiones anteriores, me pidió que fuera discreto para que no trascendiera su verdadera situación, rogándome que, una vez más, me mantuviese en la sombra… ¡Siempre en la sombra!



*¿Intentaste ayudar a Eloy para que superase sus problemas de adicción?



Al principio claro que lo intenté, pero a medida en que iban cayendo todos nuestros amigos, cada vez se hacía más complicado. Por otra parte ya había dilapidado una fortuna y no podía permitirse dejar de trabajar el tiempo que habría sido necesario para intentarlo con ciertas garantías de éxito.



*¿Quién fue la persona que mas ayudó a Eloy en tales circunstancias?



En tales circunstancias nadie. O no lo recuerdo. Me habría sido muy útil haber podido compartir tareas con alguien.





*¿De donde nace la idea de rodar “La estanquera de Vallecas”?



La historia venía de lejos. El productor Ángel Huete quería hacer la película con Eloy desde hacía tiempo. Un día estábamos terminando de escribir “El General de la OTAN” -el primer guión que firmamos juntos- y decidió que empezáramos a trabajar en La Estanquera. Quedamos con Ángel y comenzamos a localizar. Pronto cambió de opinión. Ante mi sorpresa llamó a Huete y le dijo que había decidido que la película se presentarla como una producción de Eloy de la Iglesia, pero que la iba a dirigir yo. Confiaba plenamente en mi capacidad y me aconsejó que llevara a un buen ayudante como Josecho San Mateo, a quien apreciaba. Al final el proyecto también se frustró.



Cuando años después por pura necesidad se vio obligado a recurrir de nuevo a Huete para hacer la película, rehizo el guión, pero ya no contó conmigo y me dejó colgado (una vez más) Poco después, recién empezado el rodaje, discutimos y opté por desaparecer.



*¿Sobre quién recayó el peso del rodaje?



No lo se a ciencia cierta. Imagino que sobre el ayudante. Cuando me fui no quise saber nada, y lo que supe fue por terceros.



*A pesar de ser una película de las hoy denominadas “quinquis”, es la que menos convence como tal de todas las que hizo Eloy pertenecientes a este subgénero. Parece que pierden credibilidad, realismo los papeles de los dos delincuentes, ¿a que se debe esto? Es un poco por el tono de comedieta de la película, ¿no?



En mi opinión José Luís Gómez no resultaba para nada creíble. Quiso recurrir a una técnica demasiado depurada para interpretar un papel que no lo necesitaba. Él era un buen actor de teatro clásico con un perfil dramático y un aspecto físico que no encajaba con el personaje -en mi opinión sin ninguna vis cómica- frente a otro intuitivo como José Luís Manzano. No podía funcionar, pero Eloy no lo vio porque estaba muy entusiasmado con él. La película no obstante se salvó al final.





*¿Como entra Maribel Verdú en la película?



Se la habían propuesto a Ángel Huete. Estaba empezando pero ya había trabajado en El año de las Luces con buenos resultados. Eloy me encargó que hiciera con ella un reportaje en video para ver qué tal daba en pantalla junto a Jose. Lo hicimos una mañana cerca del Pº de la Habana.



*¿Qué recuerdos tienes del rodaje?



Pocos y malos. Como ocurriera durante El Pico 2, yo estaba a punto de caer enfermo como consecuencia del estrés y del ritmo de trabajo tan agotador. Me vi obligado a trasladarme a su casa, así que mi jornada era de 24 horas. Apenas dormía porque nos acostábamos a las 5 de la madrugada preparando el rodaje del día siguiente. A las 8 tenía que empezar a “resucitar” a Eloy para que a duras penas pudiera llegar cada día al rodaje. A veces llegábamos con dos o tres horas de retraso. A las dos semanas tuve una fuerte discusión con él y con Jose. Fue la gota que colmó el vaso y esa misma noche dejé la película.



José Luís Gómez en la escena en la que sale detenido del estanco, se metió tanto en su papel que me estrelló una cámara de fotos en la cara. Tuvo que llevarme Huete en su coche al ambulatorio de Vallehermoso para que me dieran puntos. Ironías del destino, me llevó en el mismo Lancia Beta Coupé de color rojo que por pura casualidad y sin saberlo compraría yo 2 años después.



*La película funcionó, sin embargo fue la última película de Eloy, ¿tan mal estaba Eloy tras este último rodaje?



No voy a entrar en detalles morbosos, pero como puedes imaginar por lo que he contado, su estado no era nada bueno. No sólo el suyo sino también el de José Luís. Eso resultaba más que evidente para todo el equipo porque llegado a un punto ya era imposible disimularlo como lo habíamos hecho hasta entonces. Él estaba acostumbrado a que cualquier proyecto suyo se llevase a cabo sin mayores dificultades, sin embargo La Estanquera iba a romper esa dinámica. Lo que más siento al día de hoy es haberle dicho a Jose, en el calor de la discusión, que esa iba a ser su última película.



*Una vez terminado, ¿hacia donde reorientas tu vida? ¿a que te dedicas profesionalmente?



Acabé agotado y caí en una profunda depresión de la que tardé en salir más de un año. Me sentía traicionado y pensaba que había malgastado media vida. Intenté retomar la profesión, pero tanto tiempo dedicado profesionalmente en exclusiva a Eloy (¡Qué gran equivocación!) me habían apartado de otros círculos que se habían ido cerrando y a los que ya era tarde para regresar.





*¿Por qué no decidiste continuar trabajando en el cine?



Principalmente fue por las dificultades con que me encontré. Terminé sintiendo un fuerte rechazo a todo ese mundillo, y eso fue determinante. Me refugié en la informática. Estudié programación, diseño gráfico y me inicié en una incipiente Internet. Luego me matriculé en la facultad de Psicología. Entretanto seguí escribiendo algunas cosas nuevas y retomando otras que habíamos dejado a medias, como una historia sobre la vida de Alan Turing, pero ya sin demasiada ilusión.



*¿Qué ocurrió con el equipo habitual de Eloy?



Yo me había ido. Gonzalo debía estar viajando por el Magreb. Pedro Menéndez había fallecido; luego Ángel Sastre. El resto del equipo “superviviente” que no pertenecía a su círculo más íntimo, continuó ejerciendo su profesión con otros directores. Casi todos los antiguos colegas y camaradas se fueron “despistando”. Después, como ya se sabe, murió Jose Luís Manzano.



*¿A que se dedicó en aquella época? ¿Cual era su día a día?



Por lo que me contaron había estado intentando colocar varios guiones sin éxito. La industria le había retirado su confianza. Dado su ritmo de gastos y su absoluta falta de previsión pronto perdió su casa y se quedó sin dinero. Intentó volver con Gonzalo, pero ya estaba muy deteriorado. A mi me llamó un día para retomar el guión de “El General”. Le dije que lo sentía pero que ya había aprendido la lección. Había perdido su guión y no se atrevió a pedírmelo, así que mandó a Gonzalo a mi casa para que le diera una copia. En un primer momento me negué y le remití a la Biblioteca Nacional, pero luego me dio pena y terminé por prestársela.



*¿Tú seguiste en contacto con él?



No, durante varios años no volví a verle.



*¿Qué hay de cierto en que en un momento dado el director vasco se convirtió en un “sin techo”?



Nunca vivió en la calle si es a lo que te refieres. Antes de llegar a ese extremo yo le había acogido en mi casa donde estuvo dos años. Mi madre le estuvo cuidando y atendiendo en sus enfermedades como a un hijo más. Al principio Juan Diego y Juan Antonio Bardem le buscaban alojamiento y le administraban sus ingresos, pero así y todo gastaba con inusitada rapidez. Ellos creían que seguía enganchado a la heroína, cuando en realidad la había dejado definitivamente en el momento en que se quedó sin dinero y ya no se la podía costear. Frente a la disyuntiva de trapichear o delinquir -algo impensable para él- no le quedó otra que desengancharse. En contra de lo que muchos pensaron nunca más volvió a consumir.



Sólo Bardem continuó administrándole su dinero durante una temporada más. Al final se desentendió porque llegó al convencimiento de que nunca se iba a recuperar. Era comprensible y yo nunca se lo reproché.





*Incluso en Interviú sacaron un reportaje en el que se afirmaba que tenía un piso lleno de basura, ¿crees que la droga enfermó mentalmente a Eloy? En sus apariciones de “Versión Española” aparecía muy lúcido…



Cuando empezó a aparecer en televisión ya había superado casi todas sus adicciones. Es verdad que la droga lo enfermó, pero contribuyeron mucho más a su deterioro otro tipo de fármacos que usaba como sustitutivos del “caballo”. Es muy improbable que un adicto dependa de una sola sustancia (poliadicción).



En relación al reportaje de Interviú al que te refieres, recogía cosas absurdas que encontraba por la calle. No acumulaba basura propiamente dicha, sino ropas y objetos inútiles. Este problema desapareció en el momento en que conseguí convencerle de que dejase aquellas pastillas, poco después de la muerte de José Luís en aquél mismo lugar.



*¿Qué supuso la muerte de José Luís Manzano?



Fue un golpe muy duro. Una tarde se presentó Eloy en mi casa desencajado. Me explicó que al despertarse había encontrado a José inconsciente en el baño. Intentó reanimarlo pero fue inútil. No supo como reaccionar y salió corriendo para venir a buscarme. Antes se lo había dicho a la portera. Me pidió que avisara a Pedro Cid, un sacerdote de Getafe que había estado ayudando mucho a Jose. Quedé con él en la casa y me fui para allá. Eloy se quedó porque no era capaz de volver. Cuando llegué se estaban llevando el cadáver. Hablé con la policía y quedé en regresar al día siguiente como testigo junto a otra vecina, ya que el juez había ordenado hacer un registro. A partir de ese momento se desencadenaron una serie de acontecimientos que hicieron más duro si cabe lo ocurrido.



Eloy no se sentía con fuerzas para volver a aquella casa. Me convenció para que le pagase el alquiler de unos apartamentos (primero en Recoletos y luego en Ayala) y para que le fuera prestando dinero con objeto de mantener una cierta tranquilidad y así agilizar la puesta en marcha de alguno de los distintos proyectos que teníamos en cartera. Acepté, pero pasó el tiempo y yo me fui quedando sin mis pocos ahorros. Cuando toqué fondo es cuando se vino a vivir a mi casa.







*¿Estuviste en contacto con Eloy durante la época del homenaje en San Sebastián?



Sí, estábamos en contacto porque seguíamos preparando cosas. No había podido acompañarle porque tuve una caída y estuve medio escayolado.



*¿En aquella época estaba ya recuperado?



Estaba casi recuperado. Para mi había sido un proceso muy largo y muy penoso durante el cual echamos mucho de menos la ayuda, o cuanto menos alguna llamada, de alguno de aquellos “viejos amigos” que sabían de su situación y que (¡Oh, sorpresa!) una vez superados todos sus problemas se apresuraron a “tenderle su mano”.



*¿Qué supuso para él aquel homenaje?



Mucha ilusión, una inyección de autoestima, y una prótesis dental que sufragó la organización por cuestiones estéticas. Fue importante para él sobre todo porque se le vio en público con buen aspecto. Los colegas pudieron constatar que estaba vivo y lúcido. Salía en televisión y eso para muchos supuso la garantía de que ya se podía volver a tratar con él. Y hasta, quién sabe, hablar de negocios…



Acababa de conseguir una prestación económica que le permitió salir de mi casa. Entonces continuó escribiendo, pero con otros. Todos aquellos proyectos que íbamos a realizar al 50% en tiempos difíciles, no acababan de materializarse. Un día me enteré por Internet que estaba grabando para tv el Calígula de Camus. El círculo al que me refería al principio de la entrevista se acababa de cerrar. Ya había salido del pozo y tenía sus cuentas bien saneadas, pero se olvidó de que las mías estaban en descubierto. En su afán por borrar de la memoria los años más terribles de su vida, borró “por descuido” también mi teléfono, y con él cualquier cosa que le recordara que durante muchos años fue incapaz de sobrevivir por si mismo. No volví a verle.



*¿Algo mas que quieras comentar de aquellos años?



Son tantos recuerdos… Pero creo que ya me he extendido bastante y no quiero aburrirte. He omitido algunos nombres y muchos detalles por cierta prudencia. A pesar de todo no reniego de mi pasado. En nada de lo que te he contado hay un ápice de rencor, que es un sentimiento muy molesto y limitante. Me quedo con que fueron unos años apasionantes, divertidos, ilusionantes, intensos… Tuve la suerte de tratar con una de las personas más brillantes que he conocido. Con Eloy crecí intelectualmente y gracias a él aprendí a hacer películas y casi todo sobre la industria del Cine, lo que luego me sirvió para… nada. Al final creo que llegué a entender sus acciones, sus adicciones y sus contradicciones. Seguro que algún día lo explicaré.



A ti te pido disculpas por haberte hecho esperar tanto. Te agradezco tu paciencia y tu interés y ya sabes que estoy a vuestra disposición para lo que queráis. Os deseo mucha suerte con vuestro fanzine.



Ángel García

lunes

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ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA)

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA) por Jorge Mira Benito



(2 Parte)








La siguiente sería MIEDO A SALIR DE NOCHE, una de las obras mas “tranquilas” de aquella época… incluso en algunos momentos no parece que sea una película de Eloy, parece como que le falta algo de fuerza… ¿no crees?



La has definido muy bien. Era una película muy tranquila en comparación con las anteriores. Se notaba que era un “encargo”. Ni el guión era de Eloy, ni los actores ni el equipo eran los habituales. Quizá eso lo explique.



No obstante, la película fue muy aplaudida, y guarda una de esas escenas que difícilmente pueden sacarse de la cabeza del espectador una vez vista. Hablo de la escena del despezonamiento en el oscuro sueño de un asustadizo José Sacristan en el papel de padre de familia obsesionado con la inseguridad ciudadana que se vivía en la España de entonces… ¿Cómo rodasteis esa escena?



Bueno, la escena en si no tenía demasiadas complicaciones excepto conseguir que resultara creíble. Eso, gracias a unos buenos efectos de maquillaje creo que se consiguió, con el consiguiente rechinar de dientes de parte del equipo.







Creo que en la siguiente película, NAVAJEROS, tuviste una implicación muy especial, hasta el punto de ser una idea original tuya, cuéntanos…



En la mayor parte de los guiones colaboré de una forma activa. Cuando Eloy se reunía por las noches para escribir con Gonzalo, yo siempre estaba con ellos. Me consideraba un alumno privilegiado y estaba encantado de aprender. Muchos personajes, diálogos y situaciones han sido aportaciones mías, aunque por cuestiones que no puedo contar yo no firmé mis colaboraciones hasta “El General de la OTAN” que lo hice con Eloy.



Pues bien, cuando leí en el periódico la noticia de la muerte de el Jaro enseguida tuve claro que en esa historia había una película. Corrí a casa de Eloy con el recorte en la mano y le expliqué mi idea. Su reacción fue la que yo esperaba. Me dijo: “Vamos a hacerla”. Esa misma noche estuvimos tomando notas y varios días después seguíamos madurando el proyecto. Ya teníamos una amplia sinopsis -como 30 folios- cuando entró en escena Gonzalo Goicoechea. Como fue una constante en mi trayectoria al lado de Eloy, quedé en la sombra y como en posteriores ocasiones, el guión acabó siendo firmado por Gonzalo. Los motivos espero poder contarlos pronto en lo que, sin llegar a ser una biografía de Eloy de la Iglesia propiamente dicha, sí será un relato (quién sabe si una película) de sus peores años que por desgracia compartí con él.



¿De que manera se hizo el casting? ¿Dónde se hicieron? ¿Hubieron problemas?



El casting lo compartía Alsira García con Carmen Zorrilla y conmigo. Hubo problemas sobre todo para encontrar al protagonista. Estuvimos todos buscándolo durante dos meses. Al final mi tesón y algo de azar hicieron que lo encontrara.







¿Quién eligió a José Luís Manzano para hacer de “El Jaro”?



La decisión la tomó Eloy, pero las circunstancias en torno a su “descubrimiento” no tuvieron nada que ver con todo lo que se ha estado especulando desde entonces. Te voy a contar la verdadera historia:



Faltaban pocos días para comenzar el rodaje y todavía nadie había conseguido encontrar a un chaval que le gustase a Eloy y que pudiese afrontar el reto de interpretar el papel protagonista. Llegó incluso a ofrecer “recompensa” a quien lo encontrara. Un día mientras repasaba mi agenda recordé que había conocido a un chico tiempo atrás y que podía encajar en el perfil, pero no encontré su teléfono. Sólo sabía que se llamaba José Luís, que vivía en el pueblo de Vallecas, que jugaba en un equipo de fútbol, y que trabajaba en una bodega donde había tenido un accidente laboral, consecuencia del cual podría aún llevar un corsé ortopédico rígido de cuero. Con esos pocos datos inicié la búsqueda. Una semana después entré en una tasca donde lo conocían. Uno de los clientes me acompañó hasta su casa. Hablé con la madre y le expliqué la historia. Jose sin acabar de creérselo del todo accedió a acompañarme a casa de Eloy. Le causó buena impresión y tras unas pequeñas pruebas y una larga conversación, esa misma noche se decidió que él sería El Jaro.



¿Se adaptó bien al rodaje?



Sí. Enseguida nos pusimos todos a trabajar con él y a ensayar a marchas forzadas. Apenas sabía leer, pero rápidamente se adaptó al nuevo ambiente donde jamás hubiera podido imaginar que encajaría. Los resultados se vieron muy pronto. Cada día llegaba con el texto aprendido. Yo le ayudaba a repasar los diálogos y con la interpretación. Le enseñé a montar en moto porque también estaba encargado de crear, montar y dirigir las escenas de acción y de peleas con él. Puedo asegurar que sus ganas de aprender y su afán de superación eran admirables y su actitud comparable a la de cualquier actor profesional. Por desgracia todo cambiaría con el tiempo.







¿Nos puedes contar anécdotas de José Luís durante el mismo?



Durante el rodaje, mientras se ensayaba la escena del tirón de bolso, unos policías de paisano creyeron que era un robo real y corrieron tras ellos hasta que les detuvieron. Enseguida se aclaró el malentendido y no pasó a mayores. En el rodaje había caído bien a todo el equipo; todos le mimaban y él sabía cómo hacerse querer.



En la película hay una escena que creo que está rodada en la puerta del Cine Carretas, en la que aparece el propio Eloy entre la gente si la memoria no me falla, ¿Qué tenia de especial la puerta del cine Carretas? ¿Por qué se eligió aquella ubicación?



Se eligió porque el cine Carretas fue durante el franquismo y hasta que se cerró bien entrada la democracia, una especie de santuario gay al que no se iba a ver películas precisamente. Era un cine conocido a nivel internacional. Igual ocurría con los cercanos “Billares Victoria”. A Eloy le divertía hacer cameos a lo Alfred Hitchcock en los lugares más “inapropiados”



Tú haces un papel de policía corrupto, ¿Qué recuerdas de este papel?



Recuerdo haber pasado muchos nervios por tener que enfrentarme a Isela Vega, que por entonces era una gran estrella en Méjico a raiz de sus incursiones en Hollywood a las órdenes de Sam Peckinpah. Luego no fue para tanto.



Cuando interpretabas, ¿utilizabas alguna técnica en concreto o te dejabas llevar por la improvisación?



Tal vez por inseguridad mis intervenciones me las preparaba a conciencia. En verdad, salvo la temporada en el María Guerrero para obtener el “meritoriaje” necesario entonces, y las clases de interpretación con el gran maestro de actores José Franco (El Sacerdote) nunca había estudiado ningún método en particular.





¿Estas contento de tus papeles como intérprete?



Soy muy exigente y nunca me acababa de gustar. Siempre he hecho colaboraciones y pequeños papeles, así que nunca he tenido ocasión de lucimiento.



¿Trabajaste con otros directores de cine?



Sí, antes de conocer a Eloy. Después cometí el gran error de dedicarme a colaborar con él a tiempo completo. Eloy era demasiado absorbente y muy celoso en lo profesional. Tenía la gran habilidad de retener a los colaboradores que consideraba valiosos a base de promesas sobre proyectos futuros, cuidándose a su vez de que nadie se los arrebatara. Para eso no se podía brillar demasiado. Era el precio que había que pagar por trabajar a su lado. Unos lo aceptamos y otros no.



Cuéntanos algo de estos otros trabajos tuyos…



En teatro trabajé en Julio César a las órdenes de José Mª Morera; en La Venganza de Don Mendo con Gómez Bur; en la ópera rock J.C. Superstar, que años después versioné y dirigí para representarla en salas de café-teatro. Aparecí en alguna película de Paul Naschy (Jacinto Molina) en algún episodio de Curro Jiménez, en “El hombre de la esquina rosada” o en “Dos hombres y en medio dos mujeres” de Rafael Gil, con Nadiuska.




En LA MUJER DEL MINISTRO se contó con el Pirri, que ya había participado en NAVAJEROS, ¿Qué nos puedes contar de él? ¿le gustaban los rodajes? ¿se adaptaba bien a ellos?



El Pirri debutó en Navajeros. Había salido de los casting de Carmela Zorrilla. Desde el primer día llamaba la atención su espontaneidad y su desparpajo. En los rodajes era muy formal y muy divertido. Era el típico macarrilla que caía bien, y eso era un valor a explotar.



En general, ¿estaban bien pagados estos chavales? ¿Crees que aprovechaban el dinero que se les pagaba?



No estaban muy bien pagados, pero para ellos era una manera de obtener unos ingresos que difícilmente podían conseguir sin delinquir. A casi todos ellos ese dinero les duraba muy poco.



Esta película es de las que menos me gustan de la filmografía de Eloy, ¿Cómo acogió el público esta película?



Estoy de acuerdo contigo. A mi no me interesó demasiado en su día y apenas recuerdo nada de ella. Pasó bastante desapercibida.





COLEGAS volvía a poner a Jose Luís Manzano de protagonista, y nada menos que con los hermanos Flores, ¿Qué recuerdos te trae esta película?



De esta también guardo muy buenos recuerdos. El guión se hizo a medida de los Flores, que eran muy amigos de Gonzalo. A pesar de que la droga ya estaba muy presente, todavía no se había convertido en un problema acuciante. Estuve muy implicado en toda la producción.



El edificio donde viven los chavales, tengo entendido que es un emblemático edificio al lado de la M-30, ¿recuerdas todavía la ubicación?



Sí, perfectamente. Es un edificio de la calle Virgen de Lourdes. Se eligió por el aspecto inquietante de aquella sórdida estructura a modo de colmena. No se encontró por casualidad. Lo conocíamos porque en él vivía Alejo, un viejo amigo nuestro que también apareció como actor en algunas películas.



Yo creo que es una de las mejores películas que se han hecho del ahora llamado “Cine quiqui”, por lo menos es la que muestra una lado mas humano y menos oscurantista de la delincuencia… ¿crees que trató de dignificar la figura de cierto tipo de delincuentes con esta película? Algo así como que todo el que delinque no es mala persona…



Es que Eloy estaba convencido de eso y lo intentaba plasmar en esta y en todas sus películas con más o menos acierto. Lo que cambia en Colegas respecto a Navajeros es la extracción social de los personajes y el tono más distendido de la narración. A diferencia de aquella los chavales de Colegas no son quinquis, se convierten en delincuentes por azar a partir de una situación que no son capaces de controlar.







¿Qué recuerdos tienes de los hermanos Flores durante el rodaje?


Muy buenos. Lo pasamos muy bien. Conecté mejor con Antonio Flores, quizás porque Rosario siempre iba acompañada de Quique San Francisco, su novio de entonces. Para ellos era una experiencia nueva y pusieron todo de su parte. Rosario estaba madurando la idea de cantar y Eloy me animó para que fuera yo su representante. Lamentablemente no me lo tomé en serio. Tampoco olvidaré la expectación que se formó el día en que Lola Flores vino al rodaje. Estábamos rodando en la escalera de un piso de la Avda. del Manzanares, y los vecinos estaban revolucionados con su presencia.

domingo

▼ REVIEWS

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA)

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA) por Jorge Mira Benito




(1 Parte)









Hola Ángel, cuéntanos de donde viene tu afición al cine




Cuando tenía once años mi padre me regaló una Halina de super-8 con la que empecé a filmar algunos mini-guiones que iba escribiendo y que rodaba con la sufrida colaboración de mis amigos del barrio. Estoy convencido de que me debían ver como a un friki, aunque por entonces ese palabro no se usaba. Lo cierto es que aquello de inventar historias y montar con empalmes de acetona sobre un taco de madera con clavos me resultó tan apasionante, que habrían de pasar casi 30 años hasta que las circunstancias acabaran con mi afición y me apartaran de la profesión, quien sabe si para siempre.




¿En que momento de tu vida decides dedicarte al séptimo arte?




De haber existido un momento determinante, sin duda habría sido el día en que se rodó “La Rebelión de las Muertas” en el Cementerio Británico, situado apenas a dos manzanas de mi casa, con el mítico Paul Naschy a quien con el tiempo tuve la suerte de conocer y tratar. La dirigía Leon Klimovsky. Conseguí colarme porque era amigo del hijo del guarda. Allí estuve rodeado de tumbas y con unas muertas vivientes que corrían ateridas sobre las frías lápidas. Permanecí impertérrito hasta el amanecer. Fue sin duda una de las noches más mágicas que recuerdo haber vivido.








¿Cómo conoces a Eloy de la Iglesia? ¿Cuándo y como te propone que colaboraras con él?




Como sabes esta es la primera vez que hablo públicamente sobre mis experiencias con Eloy, así que trataré de hacerlo con la mayor fidelidad posible.




Me lo presentó Ángel Sastre, que era y seguiría siendo uno de los contados amigos que tuvo Eloy. Un día le encontré cuando se dirigía a una reunión clandestina del MDH (Movimiento Democrático Homosexual) al que pertenecía. Nos conocíamos poco, pero sabía que me dedicaba al teatro y al cine, y que a pesar de mis pocos años (creo que 19) tenía cierta afinidad intelectual con aquél grupo, así que me invitó a acompañarle. Allí me presentó a Eloy.





Congeniamos enseguida, quizás porque Eloy estaba acostumbrado a tratar únicamente con jóvenes lumpen con quienes apenas cruzaba palabra, y cuyo único interés se centraba en lo que todos sabemos. Le resultó atractivo el hecho de que mi padre hubiera pasado varios años en la cárcel por defender las libertades que nosotros estábamos a punto de empezar a disfrutar. Enseguida se dio cuenta de que tenía “conciencia de clase”, algo en lo que por entonces aún creíamos todos. Años después me explicaría que le había fascinado que un chaval de barrio que practicaba Artes Marciales y que iba por los descampados saltando con una moto, le recomendara leer poemas de Kavafis o vibrara escuchando “E Lucevan Le Stelle”.




Un día encontró en mi coche un libro que estaba leyendo: “L'Étranger” de Camus. Le sorprendió que aquél libro estuviera en francés (mi padre que dominaba el idioma debido a sus años de exilio en Francia me lo había enseñado desde chico) En virtud a esos círculos que a veces se cierran en la vida, aquél libro tendría algo de mágico, de profético: Albert Camus estuvo presente en el principio de nuestra amistad, y fue la causa del fin de la misma, cuando adaptó el “Calígula” para la televisión.




Yo era tan osado que no sentía el menor pudor a la hora de discutir con él de materialismo dialéctico o de lo que surgiera, cuestionándole incluso –a veces puerilmente- algunas de sus ideas más consolidadas. “Alguien tan peculiar tenía que merecer ser amigo mío…” me confesó años más tarde en un gesto de reconocimiento raro en él, aunque sin perder su consabido egocentrismo. Al no existir la menor atracción física por ninguna de las partes, nuestra amistad se fue consolidando, a lo que ayudó esa disposición casi genética a trasnochar que compartíamos. Casi de inmediato empezó a contar conmigo para colaborar en sus películas.









¿Cómo fue el rodaje de LOS PLACERES OCULTOS? Al ser la primera película que habló abiertamente de la homosexualidad con libertad, ¿no sufristeis algún tipo de presión durante el rodaje?




Sobre esta película no puedo opinar demasiado puesto que cuando rodó Los Placeres yo todavía no le conocía personalmente. Se que estuvo prohibida por la censura franquista




¿Cuál fue la reacción del público en aquella época? ¿Qué tipo de público acudió a los cines a verla?




Recuerdo que en el cine de estreno, próximo al mítico Carretas, se formaban largas colas con un público mayoritariamente gay. Impactó por lo que tenía de novedoso en plena censura franquista. Muchos volvían a verla una y otra vez.




Los tópicos como “poner la mujer los cuernos al marido mientras este último va al fútbol los Domingos” o “los chaperos en los urinarios públicos”, ¿eran ya tópicos cuando rodasteis, o precisamente se convirtieron en tópicos a raíz de esta película…




Del primero no tenía noticias, aunque de ser cierto me parece de lo más saludable. Sobre los chaperos en los urinarios de las estaciones existían mucho antes de la película, y no sólo en Madrid. Creo que es un hecho muy internacionalizado.



¿En qué urinarios públicos se rodó esa escena? ¿existen hoy en dia?




No estoy seguro porque yo no estuve presente, pero creo que se hizo en la vieja Estación Sur de autobuses de Madrid. Hace mucho que desapareció y cambió su ubicación.




¿Alguna anécdota que nos quieras contar en torno a la película?




Sólo trabajé unos días pero te puedo contar que poco antes me había presentado a una selección de actores para Los Placeres en unos salones de ensayo de la calle Amor de Dios. Allí vi a Eloy por primera vez. Mis “dotes interpretativas” no debieron impresionarle demasiado, ya que sólo conseguí un par de sesiones de figuración.




¿Qué opinión te merece esta película? ¿Cambiarías algo de ella?




Creo que fue, si no la primera, si la película que mejor y con más realismo reflejó un determinado tipo de conducta homosexual muy habitual en aquella época (y aún en ésta) y eso ya es válido. En su momento creo que cumplió su objetivo con creces. Supo sortear con habilidad los obstáculos de la censura. Quizás yo la hubiera planteado de otra manera. Siempre reproché a Eloy que fuera tan condescendiente con el público y que dibujara al homosexual adornado de cualidades positivas con objeto de que cayese bien y se le perdonara su “pecado”, como luego repitió en El Diputado. Puede que también hubiera cambiado el final, pero eso es fácil de decir ahora.









¿Era muy complicado trabajar con Eloy?




Era complicado tratar con Eloy en todos los aspectos. En los rodajes no era especialmente problemático, salvo en ocasiones muy puntuales en las que afloraba su divismo y no dudaba en expulsar del rodaje incluso al director de producción. Con la labor de actores y técnicos no era excesivamente meticuloso. Era más exigente y se preocupaba mucho más por el montaje y por el doblaje.




¿Nos puedes contar algo sobre las largas tertulias de noche que tanto frecuentaba el cineasta?




Las organizaba en su propia casa ya que rara vez salía si no era para ir a cenar o para cumplir con algún que otro compromiso ineludible. No acudía a los estrenos, ni al teatro, ni a discotecas, ni siquiera a pasear. Mucho menos a ligar como he leído por ahí, y cuando lo hacía era acompañado y casi siempre sin salir del coche. Las tertulias se prolongaban hasta el amanecer. Tenía la habilidad de retenerte hasta que empezaba a entrarle el sueño. Era famosa su frase “el último cigarro y nos vamos” que repetía cada vez que alguien intentaba marcharse.




¿Con quien las compartía?




Los contertulios “de plantilla” por lo general éramos siempre los mismos: Ángel Sastre, Gonzalo Goicoechea y yo. A veces se presentaba Pedrito Menéndez o Alejo Lorén, otro viejo amigo, pero se iba pronto porque no le gustaba trasnochar. En los primeros años ocasionalmente podía aparecer Pedro Olea o Diego Galán, y en función de qué película estuviese rodando, el actor de turno. De tarde en tarde llegaban personajes tan variopintos como el jesuita y escritor Martín Vigil, un periodista franciscano amigo de Gonzalo, o el “vidente” Paco Porras, que le hacía mucha gracia.




¿De que temas se hablaban en aquellas noches?




Siempre se hablaba de sus proyectos, y según temporada de cuestiones políticas o sociales. Era un gran conversador, ingenioso, brillante, culto y divertido, lo cual compensaba su desmedida vanidad y exagerada exaltación de sus propios méritos. Necesitaba ser el anfitrión absoluto, el centro de la reunión. Todos lo sabíamos y casi todos lo aceptábamos de buen grado.




¿Fue ese el germen de las adicciones del director?




No, no lo creo. En aquellas reuniones no se consumían drogas, salvo algún que otro porro en su momento. El origen de todas sus adicciones habría que buscarlo más en la genética, en la psiquiatría, y en una personalidad tan compleja y tan difícil de analizar, que sólo después de haberlo tratado en profundidad durante muchos años es cuando creo que empecé a entenderla.







¿Cómo fue el rodaje de EL DIPUTADO?




Para mi fue apasionante por el momento sociopolítico que estábamos viviendo y porque era la primera vez que estaba tan implicado profesionalmente en una película, por tanto yo no puedo ser objetivo. Quizás sea la que mejor refleje el ambiente de lo que estaba pasando en España. Es posible que su interés en mostrar las contradicciones entre homosexualidad y marxismo despistaran un poco al público, sin embargo fue, y aún hoy creo que sigue siendo un documento histórico muy interesante.




¿Tuvo problemas Eloy con compañeros del partido a raíz del rodaje de este largometraje?



Problemas… No creo. Los camaradas más allegados ya sabían de su homosexualidad porque hacía tiempo que no la ocultaba. Algunos seguían considerándola como un vicio pequeño-burgués; como una desviación contrarrevolucionaria. Otros se mostraban “tolerantes” por tratarse de un camarada distinguido y famoso. Luego estaban los que optaron por mantenerse en la sombra (o eso pensaban) Para muchos fue una sorpresa que el propio Santiago Carrillo acudiera al estreno en el Real Cinema, en un gesto que le honraba. La izquierda de entonces en estas cuestiones también tendría mucho que madurar.




¿Quién solía hacer las selecciones musicales en las películas de Eloy?




Siempre él, aunque se dejaba aconsejar. Era una de las pocas parcelas en las que podía aceptar sugerencias, puede que porque nunca le dio demasiada importancia a las bandas sonoras.




En la película se ruedan escenas de sexo muy atrevidas, como la fiesta privada a la que acude el joven protagonista, donde había escenas de sexo tanto heterosexual como homosexual, drogas… ¿Cómo reaccionaba el público viendo este tipo de escenas nunca vistas anteriormente en nuestro país?




Fue curioso porque esa era la única secuencia que provocaba unánimemente en los espectadores una notoria incomodidad. Así lo atestiguaban las toses y murmullos que se repetían en casi todas las sesiones.




¿Eran frecuentes en aquella época este tipo de fiestas donde drogas y sexo se veían abiertamente y sin prejuicios o era pura ficción cinematográfica?




Alguna habría, pero como excusa o “trampa” para propiciar relaciones homosexuales. Yo no las llegué a conocer. Era más frecuente que un grupo de chavales acudieran a una casa para mantener relaciones con el anfitrión y sus amigos a cambio de algún dinero. La heroína aún no había irrumpido con fuerza en la sociedad, y la coca sólo se consumía en ambientes muy “selectos” por eso creo que fiestas como esa eran estadísticamente muy infrecuentes.

¿Cambió a raíz de esta película la visión que tenía del Comunismo?




A raíz de esta película no. Tendría que pasar tiempo para eso. Fue un proceso largo en el que intervinieron muchos factores: circunstancias personales, acontecimientos históricos, su aproximación a la ciencia... En definitiva fue una consecuencia directa de su experiencia vital asociada a su propio proceso madurativo. Desde un punto de vista sociológico sería demasiado pretencioso atribuir a una película el poder de transformar ideologías, y menos la de su propio autor.




¿Alguna anécdota que nos quieras contar en torno a la película?




Eloy estaba especialmente orgulloso de El Diputado, hasta el punto de que se refería a ella en tono jocoso como “La Biblia” (más adelante se mostraría bastante crítico) Había un diputado progresista a quien hubo que tranquilizar porque la historia tenía bastantes puntos de coincidencia con su vida. Había habido presiones del PSP para que no se llegara a rodar. Incluso un dirigente muy conocido habló con Carrillo para que mediara. Afortunadamente no lo hizo y apostó por la película a pesar de las críticas que recibió por ello. Aún conservo una cinta magnetofónica con las opiniones que recogí al final de la proyección de algunos de los invitados que acudieron al estreno y de otros espectadores que asistieron días después.








¿Qué nos puedes contar a cerca de EL SACERDOTE? ¿De que manera colaboraste en la película?



Durante el rodaje de El Sacerdote todavía no estaba totalmente integrado en el grupo. Lo recuerdo más que nada como un rodaje divertido, una especie de impasse, o mejor dicho de un compás de espera. A Eloy, que como yo, ni era católico ni tenía inquietudes religiosas, en realidad no le preocupaba en absoluto la problemática de los sacerdotes ni las divagaciones de la iglesia, por eso se centró más en describir la represión que éste ejercía sobre sus colaboradores. A pesar de que el guión no era suyo, creo que supo imponer su impronta en la manera de denunciar la hipocresía, las falsedades y la represión características de esa institución.




Esta es otra película donde las escenas escabroso-morbosas pueden verse a lo largo de la película… ¿de donde sacaba Eloy todas esas ideas enfermizas que tanto escandalizaban al público?




Yo creo que más bien habría que preguntarse de dónde sacaba fuerzas para ser tan comedido. Tendrías que haber leído alguna de aquellas páginas que descartábamos nada más escribirlas porque sabíamos que eran inasumibles para la mayoría. En El Sacerdote, desde la perspectiva católica, había escenas un tanto irreverentes, pero no creo que fuera su película más escandalosa.




¿Es cierto que la escena de “la oca” es la más osada de todo el cine español? Dicen que hoy en día no se podría rodar porque ello conllevaría problemas legales…



Tanto como la más osada no lo se. Ahora sería difícil rodar una escena así. Hay sensibilidades que cambian con el tiempo en función de las leyes y de los prejuicios del momento. Por entonces las preocupaciones eran otras y en el tema de los menores, en la práctica, había mucha más permisividad. Pero volviendo a la escena de la oca, podría asegurarte que muchos espectadores que hayan nacido o vivido en según qué pueblos, la verían, más que con escándalo, con cierta nostalgia.




¿Cómo se rodó aquella mítica escena? ¿No pusieron reparos los padres de los menores?


No me atrevo a afirmarlo, pero creo que no se llegó a consultar con ellos. Incluso a posteriori hubo una cierta preocupación por las posibles acciones que se podían haber ejercido. Lo cierto es que al final no pasó nada.



¿Qué valoración das a EL SACERDOTE?


Como te dije antes me cuesta ser crítico con estas películas. Te diría que a mi me gusta. Me parece una película entretenida. Cuestiona el poder represor y castrante de la iglesia, pero de una manera muy benevolente para ser Eloy un “feroz anticlericalista” (como calificaba Dalí a Buñuel) Muestra con claridad las rupturas que tienen lugar en el clero al principio de la transición. En lo artístico destacaría la labor de todos los actores y en especial el gran trabajo hecho por Simón Andréu.



¿Qué recuerdas de los actores que intervinieron en la película?


Traté con pocos, y de todos guardo un grato recuerdo, especialmente del desaparecido José Franco y de Simón Andréu.

jueves

▼ REVIEWS

FANZINE EXHUMED MOVIES YA A LA VENTA !!!










EL FANZINE DE EXHUMEDMOVIES YA ESTA A LA VENTA


96 PAGINAS A TODO COLOR !!!




CONTENIDO:




*POST-APOCALIPTICO SEXUAL- PLACERES CÓSMICOS- ANIMALES RACIONALES




* PRE - CLASIFICADAS S: FOR FILMS- HISTORIA DE FOR FILMS- PSIQUIS CRIMINAL- EL DOCTOR MUJERIEGO




* CINE MALDITO Y OSCURO ESPAÑOL- SEXO SANGRIENTO- LA CASA- JOSE ULLOA RESPONDE- LA MUERTE INCIERTA- EL EXTRAÑO CASO DE RAMÓN BARCO- Breve historia de su vida- Mecanismo Interior- Todos los Gritos del Silencio- El Avispero- LA LLAMADA DEL SEXO- DOSSIER OLIVEIRA- Las Flores del Miedo- Los Muertos, La Carne y El Diablo




* POLICIESCO - EUROCRIMEN- POLICÍAS VIOLENTOS- ITALIA A MANO ARMADA- CAZA AL MARSELLÉS- LA LEY DEL GANGSTER




* ARQUEOLOGÍA DEL CINE DE CULTO- LSD EL SEXO DE LOS ÁNGELES- EL BELLO MONSTRUO- ¿POR QUÉ SE SUICIDAN?* GIALLO- VIAJE AL VACÍO- LA CONTRAFIGURA- JOVEN DE BUENA FAMILIA SOSPECH..




* MALDITO CAVALLONE MALDITO MALDOROR















domingo

▼ REVIEWS

FORO EXHUMEDMOVIES ABRE SUS PUERTAS

EL FORO DE EXHUMEDMOVIES ABRE SUS PUERTAS A TODAS LAS SECCIONES PRIVADAS QUE HABIA




Bienvenid@ a exhumedmovies, tú sitio para intercambiar y charlar sobre cine descatalogado,Terror, Rarezas, Cine Italiano, Spaghetti-western, Hardcore Cine S, Giallos, Mondos,etc etc etc.





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martes

▼ REVIEWS

SITGES 2011





Por Carlos Amurgo.


Psychotronic ha estado de nuevo presente en esta edición del Festival de Sitges, la que suma 44 en la historia de un Festival que es cita ineludible en el panorama festivalero. Comentamos algunas de las películas más destacables que pudimos ver, con resultados desiguales pero con buen sabor de boca considerando globalmente la cosecha de este año.


The Woman: es la nueva película de Lucky McKee, director de May, basada en una novela de Jack Ketchum. Una familia aparentemente normal que vive en una casa de campo, ve como el padre encierra en el sótano de su casa a una mujer en estado salvaje que hasta entonces ha estado sobreviviendo en los bosques alrededor de la vivienda familiar, y empieza a dar rienda suelta, con la participación de su hijo en edad escolar, a sus impulsos más básicos y sádicos con ella, tratos que acabará recibiendo también su mujer. El argumento es casi lo de menos, aquí se trata de mostrar todo tipo de animaladas bajo la coartada de mostrar el lado oscuro y las miserias de la vida familiar americana, su aparente aspecto de modélico e intachable por fuera y de podrido y vejatorio por dentro, de la violencia inherente en las relaciones familiares y por extensión en la sociedad en que se mueven y sobretodo en las relaciones de dominación entre hombre y mujer, pero lo que realmente se pretende es ir lo más lejos posible en la violencia explícita, a todos los niveles, ya sea de violencia gráfica como de humillaciones y vejaciones, buscando impactar al público. La película no resulta nada terrorífica porqué las cartas están sobre la mesa desde el principio y no se trabaja el suspense ni la sugerencia, es un tour de force que a cada escena quiere llegar a extremos más sádicos que la anterior, es un estirar y estirar la misma situación a ver hasta dónde es capaz de llegar la podredumbre del ser humano. Y no falta la venganza aún más gráfica y salvaje de la/s maltratada/s en cuestión. Nada que haya visto el aficionado al género, aunque con menos gracia que en los 70 o en los 80, de donde vienen las referencias que claramente tiene en mente el director de la película, en versión modernizada para conectar con el gusto del espectador actual del género, pese a apostar con una estética estilo años 50, para potenciar ese aspecto idílico e inocente que se asocia con esa década. Para el seguidor veterano del género no resulta ni provocadora ni original, aunque su humor burro tiene gracia en algunos momentos.



4:44 Last Day On Earth: nueva incursión de Abel Ferrara en el largometraje, tras una década a la deriva y con más continuidad en el documental que en el cine. Es una pieza de cámara, muy probablemente sea consecuencia del poco presupuesto de la película, ya que todo transcurre en un par de habitaciones y algún breve exterior. Es una visión personal del fin del mundo en el contexto de una pareja (él ya maduro, ella bastante joven) que vive en el interior de su apartamento neoyorquino la situación límite de saber el momento exacto en que acabará el mundo. Con esta premisa y con la tensión que genera la cuenta atrás hacia el final (la película narra las últimas 24 horas antes de la hora anunciada) Ferrara hace un ensayo / comentario del estado actual de las cosas bajo su punto de vista, siempre dispuesto a entrar en los rincones oscuros de sus personajes y de la sociedad que los cobija. Temas como la incomunicación producto de las nuevas tecnologías, la sensación de sociedad deshumanizada que se dirige sin rumbo hacia su final, junto a sus habituales temas de la búsqueda de la redención y la comprensión de uno mismo, están presentes a lo largo de una película que plantea problemas para reflexionar sobre ellos, más que exponer posibles soluciones. Aunque no es de su mejor material es interesante y reflexiva, algo poco habitual en Ferrara, que como cineasta siempre ha sido más colérico y visceral, pero visto cómo están las cosas en el cine actual ya es un logro verle en activo, aunque ya que ha tenido que volver a la independencia  y a los bajos presupuestos se echa en falta más espíritu callejero (en esta y en sus películas de la pasada década), en lugar de una película que queda un poco lastrada por sus pretensiones autorales. No se puede evitar echar de menos al Ferrara de siempre, esa fuerza bruta y rabiosa de la naturaleza conjuntada con esa dureza sin tregua mostrando la realidad que supuraban sus mejores películas. De eso sólo quedan chispazos en esta 4:44: Last day on earth, aquí vemos un tono reflexivo y maduro que resulta sorprendente viniendo de quien viene. Hasta Willem Dafoe como  protagonista está más relajado y comedido de lo que es habitual en él. Pero bueno, es agradable saber que Ferrara sigue ahí, su incomodidad hacia lo que le rodea sigue ahí y siempre queda la esperanza de que vuelva con la fuerza de antaño algún día.


Krokodyle: dentro de la ecléctica selección de la sección Noves Visions del Festival, se pudo ver esta pequeña película italiana, dirigida por Stefano Bessoni (realizador con un breve trayectoria en el cine fantástico italiano de bajo presupuesto), totalmente artesanal y con muy bajo presupuesto, narrativamente bastante experimental, al apostar por una narración subjetiva que se apoya en una mente que divaga entre la realidad y la ficción, con mucha tendencia a fantasear y a darle a la realidad una forma de cuento infantil del de toda la vida. No es nada nuevo pero es agradable ver en estos tiempos una película con esta filosofía sencilla y que apuesta por expresarse de manera bastante libre con un estilo tan artesanal y retro, incluso con animaciones al estilo Svankmayer, ajena a los tiempos de la era digital. Es el tipo de propuesta que seguro que no va más allá de ser exhibida en festivales y eventos similares y probablemente será considerada como un anacronismo por mucha gente que la vea, pero resultó una bocanada de aire fresco dentro de la programación del Festival, con toda su aura fantasiosa, su gran tendencia a divagar y su breve duración (apenas 75 minutos) hacen que entre de manera muy agradable.


The Victim: dentro de la sección gamberra del Festival, Midnight X-Treme, donde suelen caer las películas más cafres y algunas de las propuestas más carentes de prejuicios del cine de terror actual, se pudo ver el debut de Michael Biehn en la dirección, todo un clásico en varios blockbusters de los 80 al que yo al menos había perdido completamente la pista. Pero sigue ahí y de hecho estuvo en Sitges presentando la película, comentando entre otras cosas que para las pelis rollo serie b ya no hay cines ni un circuito comercial donde puedan ser exhibidas, así que para buscarle salida a su película la ha ido exhibiendo en universidades y salas diversas, al margen de una distribución convencional y con bastante éxito según comentaba. La película en si es un divertimento muy serie b, bastante ochentera como era de esperar, donde el mismo Biehn interpreta a un ermitaño con pasado oscuro que vive aislado en una cabaña en medio del bosque, y que en contra de su voluntad se ve mezclado en la lucha por la supervivencia de una chica (y de la suya propia) que va a parar a su cabaña pidiendo ayuda ya que ha visto como su mejor amiga era asesinada en lo que se suponía iba a ser un fin de semana de diversión con otros dos hombres. La película es muy entretenida, con muchas situaciones de tensión que mantienen muy bien el tipo, y con un sentido del humor bastante burlón, con un Biehn riéndose en algunos momentos de si mismo y del icono que representó en los 80, ya que no creo que sea casual que su personaje se llame Kyle y que incluso haya una escena de sexo que imita a la de Terminator. Es como si haya querido retomar el personaje de Kyle en Terminator 25 años después y lo haya metido en una situación muy distinta, mostrando a su propio personaje como bastante cínico y desencantado de la vida pero no por ello prescindiendo de un sentido del humor bastante ácido y de los guiños hacia su propio pasado a los que no les falta cierto elemento  paródico, aunque eso sí, el resultado tiene entidad propia, dentro de la modestia de sus medios y pretensiones. Consiguió entretener a toda una sala en un pase iniciado a las 2 de la mañana, lo que tiene su mérito.




Beyond the black rainbow: debut de Panos Cosmatos en el largometraje, hijo de George Pan Cosmatos, entrañable director todo terreno en el cine de serie b ochentero al que supongo que si alguien recuerda es por haber dirigido Rambo II o Cobra, aunque yo guardo buen recuerdo de él, por De origen desconocido sobretodo. Incluida dentro de la sección Noves Visions se encuadra dentro de cierta tendencia en algunas películas de ciencia ficción actual a echar la vista atrás hacia la ciencia ficción de los años 70 sobretodo, y en menor medida de los 80. No hay más que recordar Moon, ganadora del premio a la mejor película hace un par de ediciones. Beyond the black rainbow poco tiene que ver con Moon excepto por su apuesta por un estilo descaradamente retro y unas influencias ancladas claramente en la ciencia ficción de los 70, aunque al contrario que Moon se inclina por la ciencia ficción más abstracta y visionaria. Ambientada en 1983, en un pasado que ni siquiera ha existido, es la historia del Doctor Barry Nyle, jefe de un proyecto con el objetivo utópico de alcanzar la felicidad como si se de algo que se puede conseguir científicamente se tratase. Para ello tiene entre los pacientes que estudia a Elena, poseedora de poderes psíquicos hacia los que el Doctor Nyle sentirá tal fascinación que deseará arrebatárselos ya que por si mismo es incapaz de lograr algo de paz interior. El peso narrativo de la  película recae principalmente en su poderío visual y su envoltorio sonoro, claramente orientado a crear un efecto hipnótico en el espectador, que queda abrumado por el cúmulo de sensaciones que llenan la pantalla en un intento de transmitir estados mentales, llenos de confusión y abstracción. Esta saturación es tal, que la línea argumental acaba haciéndose tan delgada que no se puede hacer otra cosa que disfrutar del viaje al margen de consideraciones racionales o de coherencia argumental. Es una película para experimentarla y no para racionalizarla, para sumergirse en ella como experiencia visual pura pese a que su principal virtud hace que su tejido argumental acabe percibiéndose como inconexo o confuso, aunque esto mismo tenga también su punto, si se tiene en cuenta que es de estados de la mente de lo que se está tratando.


Kotoko: dentro de Noves Visions se proyectó la nueva película de Shinya Tsukamoto, un agradable reencuentro con un creador que ha dado muestras fascinantes de su talento, aunque en los últimos años se le veía algo perdido y poco inspirado. Kotoko sin ser de lo mejor de su carrera sí que es un retorno a sus constantes más reconocibles, a su universo más personal, es la historia de la chica que da nombre al film, afectada por una enfermedad mental que le hace autolesionarse y ver cosas que son producto de su mente, aunque Tsukamoto juega mucho con los límites de la realidad, al alternar en la narración entre puntuales muestras de la objetividad de un punto de vista neutro sobre algunas de las situaciones que le van sucediendo a la protagonista y la subjetividad del punto de vista de la misma protagonista, determinadas por su distorsionada visión del mundo a causa de su enfermedad, para de esta manera crear un discurso alrededor de los frágiles vínculos de nuestra mente hacia nuestro entorno inmediato, entre la verdadera realidad en relación con lo que percibe la mente perturbada de la protagonista, lo que crea esa sensación de desconcierto hacia la realidad, hacia un temor a si realmente parte o la totalidad de lo que percibimos no es más que un producto de nuestra mente o de nuestra imaginación. La principal novedad es que en su primera mitad es bastante humorística, algo inusual en Tsukamoto, lo que crea una sensación desconcertante entre la comicidad y la extrañeza que provocan esas salidas humorísticas, bastante logradas eso sí, teniendo en cuenta que no es sencillo hacer comedia de algo como las enfermedades mentales y las consecuencias que tiene en las conductas y forma de relacionarse con el exterior de quienes las padecen. La segunda mitad de la película olvida por completo el alivio cómico y mete al espectador de pleno en el deterioro mental de la protagonista, con un tono que progresivamente se vuelve más dramático y desesperanzador, aunque sin perder un toque de belleza en la mirada hacia el mundo exterior, en una forma de expresarnos la inocencia y ternura que forma parte del personaje, que también está presente en contraposición a su ímpetu autodestructivo. 



Drive: incluida dentro de las sesiones especiales del festival se proyectó Drive, llamada a ser una de las sensaciones del año y con diversos reconocimientos en forma de premios en su trayectoria en diversos festivales. Es la nueva película de Nicholas Winding Refn, director con presencia muy habitual en Sitges. Drive es un buen ejemplo de comercialidad bien entendida, de una historia sencilla pero bien construida, con buenas  interpretaciones y un gran trabajo en la dirección. Narra la historia de un personaje solitario y parco en palabras y expresividad (llamado simplemente Driver en los créditos, en ningún momento se dice su nombre) que se dedica a especialista en películas que incluyen escenas de riesgo con coches durante el día y a actividades ilegales como ayudar a huir a atracadores que le contratan por su pericia al volante por las noches. Su vida se verá alterada cuando conoce a su vecina y a su hijo, para protegerles se verá implicado en una trama criminal de atracos, asesinatos y venganzas con un grupo mafioso. Lo que destaca de Drive es sobretodo la gran dirección de Refn, muy esteticista y detallista, con un gran trabajo visual tanto en la estética como en los movimientos de cámara, lo contenidas que están las interpretaciones de los protagonistas principales (sobretodo la de Ryan Gosling), de los que no sabemos mucho pero de los que nos da la información suficiente para familiarizarnos y comprenderlos, aquí no se descuida a los personajes y las relaciones que se van creando entre ellos, y una narración sencilla pero efectiva, que juega mucho y con buen gusto con referentes del pasado, sobretodo del cine de acción de los años 70 y 80, en una puesta al día de algunas de sus constantes, como la figura del héroe imperturbable, solitario pero con un punto de sensibilidad que se hace más evidente conforme avanza la película y escenas de acción no sólo con el objetivo de dar espectacularidad a la película sino usándolas de manera puntual y haciéndolas básicas para el desarrollo de la trama. La acumulación de estas decisiones convierten a una película que sobre el papel puede parecer una del montón a una película como Drive, que si bien no es una gran película, sí que es algo especial. 


-Guilty of Romance / Himizu: Sion Sono por partida doble este año, su nombre ha ido ganando poco a poco notoriedad en el panorama cinematográfico y como tal, Sitges le ha dado este año una cobertura especial, presentando sus dos últimas realizaciones. Yo casi lo veo como una especie de fenómeno como el de Takashi Miike hace ya unos cuantos años, pero sin tanto ruido mediático ni tan inspirado como Miike en sus mejores momentos. Sono parece heredero del Miike más arriesgado, el que transgrede tabúes y muestra una imagen muy poco gratificante del ser humano en general y de la sociedad japonesa en particular. En Guilty of Romance tira sus dardos contra el sexo y las conductas que se producen alrededor de él, caricaturizadas hasta extremos que en algún momento llegan al absurdo pero que no por ello dejan de ridiculizar al ser humano con una fina capa que se mueve a su antojo entre la ironía y la parodia menos sutil, sin olvidar que en Japón las paranoias y conductas aberrantes alrededor del sexo llega a unas cotas de enfermedad bastante superiores a las occidentales. Narra la historia de una frustrada ama de casa, totalmente sumisa a su marido, que al acabar casualmente en el rodaje de una secuencia porno (de la que acaba siendo protagonista) empieza a experimentar el sexo en una caída sin fondo hasta evolucionar a una ninfomanía pasadísima de vueltas. Y como sexo tiene que ir unido a violencia, en Guilty of Romance no falta una buena ración de ella, en todas sus variantes (física, verbal...). Es una característica que coincide con la otra película, Himizu, donde también se hace bandera de la violencia a todos los niveles, donde la gente se grita mutuamente sin escucharse y sin comunicación alguna, donde sólo vale la realización de los deseos propios y los conflictos se solucionan en base a la ley del más fuerte, donde ni la tragedia sirve para unir a nadie. Esto se observa más en Himizu, ambientada en el Japón post-Fukushima, mostrando un panorama si cabe aún más cruel y deshumanizado. La diferencia entre ambas radica en que en Guilty Of Romance, aunque en su trasfondo viene a decir lo mismo o cosas muy parecidas, está teñida de un sentido del humor bastante salvaje y un sarcasmo que recubre un poco el nihilismo (o realismo crudo, según se mire) de lo que se cuenta, mientras que Himizu es una película más negra y amarga, posiblemente por el entorno tan apocalíptico que supone rodar en las ruinas de la reciente tragedia japonesa y probablemente con el ánimo bastante menos burlón. En cualquier caso, un cineasta a seguir, al menos habla de cosas que ocurren hoy en día y a ratos hasta se sabe reír de ellas, aunque en el fondo realmente no tenga  ninguna gracia.


-Killer Joe: Sitges se guardó para su tradicional sorpresa anual de cierre de edición la última película de William Friedkin, Killer Joe. Es en esencia un divertimento salvaje, un sádico policía que en sus ratos libres hace sus pinitos como asesino a sueldo recibe el encargo de un joven traficante de drogas que ha decidido que la solución para pagar sus deudas es matar a su propia madre para cobrar su seguro de vida. Por supuesto todo sale mal y Killer Joe decide cobrar un adelanto por los servicios prestados: la hermana del traficante de drogas, conocida por la zona por su pureza virginal. Es una mezcla entre la novela negra clásica, el cine de acción a lo Walter Hill, algo de western fronterizo (pero en plan Tarantino, nada que ver con Peckinpah), pero totalmente desmitificador de todos esos elementos, durante toda la película se ironiza de esos arquetipos, y de paso de sus personajes, de las situaciones que se generan entre ellos... tiene un tono grotesco muy marcado, pero que no cae en la parodia por la sordidez de ambientes, personajes y situaciones violentas e incomodas que muestra, haciendo juegos de equilibrio entre la comedia negra sarcástica y la violencia bruta del thriller más contundente, lo que la hace bastante digerible para el público en general. Es algo así como una variante del Fargo de los Coen, pero más sórdida y jocosa a la vez, y bastante más entretenida. 


 
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