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sábado

▼ REVIEWS

DOSSIER: PseudoBonds

Todos los hermanos eran agentes por Fernando Rodríguez

La escandalosa llegada de James Bond a las pantallas cinematográficas en 1962 provocó una oleada de producciones (y coproducciones) fílmicas protagonizadas por una variopinta amalgama de espías que crearon modas y saturaron el mercado. Las fórmulas se repetían continuamente y los ingredientes apenas variaban entre aventura y aventura: violencia sofisticada, malignos personajes afines al telón de acero, bebidas alcohólicas al por mayor, ocultos microfilms, enrevesadas conspiraciones, todo tipo de “gadgets” demenciales, turismo de alto standing, sabios despistados, amplia variedad femenina, erotismo más o menos sugerido… y, como no, un superespía (masculino o femenino) que salvaba al mundo, sin apenas despeinarse. En las siguientes líneas haremos un breve repaso de algunos de los hermanos bastardos del agente 007, personajes de bolsilibro que la cultura lisérgica de los 60 encumbró a lo más alto del estrellato.

Francia había abierto el fuego en la década de los 50 con el agente Lemmy Caution, cínico aventurero, precedente de James Bond, creado por el escritor Peter Cheynay. Encarnado por Eddie Constantine, Caution vivió todo tipo de irónicas aventuras en una decena de ocasiones: “Cita con la muerte” (1953), “Este hombre es peligroso” (1954), “Agente federal en Roma” (1955), “El FBI y las damas” (1960), “Lemmy y las espías” (1963)… y Jean-Luc Godard le brindó su film más recordado “Lemmy contra Alphaville” (1965), una distopía futurista en la que el agente 003 buscaba al desaparecido profesor Leonard Nosferatu en el seno de una extraña ciudad controlada por la megacomputadora Alpha 60. Sin embargo, el agente secreto más popular de toda Francia fue Coplan, personaje pulp inventado por el escritor Paul Kenny. Sus aventuras dieron lugar a cinco films en los que el superespía fue interpretado por diferentes actores, entre los que se encontraban el atlético Ken Clark (un habitual en el minigénero) y el mejicano Claudio Brook. En sus cometidos laborales el agente FX18 intentaba recuperar un reactor nuclear (“Coplan, agente secreto”, 1963), visitaba Mallorca en busca de una banda de peligrosos espías (“Orden FX18 debe morir”, 1964), desactivaba misiles que amenazaban Nueva York (“Objetivo: Matar”, 1965), descubría zulos atómicos en pleno Méjico (“Entre las redes”, 1967) y rescataba a su prometida de oscuros malvados (“Coplan sauve sa peau”, 1967). Esta última aventura fue dirigida por Yves Boisset y las dos anteriores por Ricardo Fredda, dos de los directores más interesantes del cine de género europeo. Otro agente francés que tuvo su serie propia fue OSS-117, pseudobond creado por Jean Bruce, muy popular en su época. La serie fue dirigida por Andre Hunebelle (excepto el cuarto título de la misma) y contó con diversos actores angloparlantes en el papel principal (Kerwin Mathews, Frederick Stafford y John Gavin). “OSS-117, Pánico en Bangkok”, “Furia en Bahía”, “Tokio: hora cero”, y “No hay flores para OSS-117” seguían las pautas del género, con abundante despliegue turístico y presencias tan estimables como Pier Angeli, Robert Hossein, Margaret Lee y Curd Jurgens.

Los alemanes, aficionados a todo tipo de films de serie B durante la década prodigiosa, respondieron con el agente del FBI Jerry Cotton, todo un especialista en complots internacionales, bellezas vestidas a la moda y coches último modelo. El personaje, surgido de una popular serie de novelas pulp, fue encarnado por el americano George Nader en títulos como “La jungla de los gangsters” (1965), “Asesinato en Manhattan” (1965), “Ajuste de cuentas” (1966), “El club de los asesinos de Brooklyn” (1967), “El jaguar rojo” (1968), “Broadway sangriento” (1968) y “Los Angeles hora 14:30” (1968). Las aventuras de Jerry Cotton fueron musicadas por Peter Thomas, cuyas trepidantes orquestaciones hacen las delicias de los coleccionistas actuales del sonido Lounge. Otra serie muy popular en Alemania y en Italia durante esos años, es la del comisario X y su inseparable compañero el Capitán Rowlan, encarnados respectivamente por los actores Tony Kendall y Brad Harris. Las aventuras de este peculiar dúo dinámico se desarrollaban en exóticos lugares, con abundantes dosis de humor y enfrentados a organizaciones criminales ciertamente extravagantes como Los Gatos Amarillos, Los Perros Verdes, Las Panteras Azules o Los Tigres Rojos. Entre los títulos de la serie destacan “Las garras del dragón rojo” (1966), “Karate en Ceilán” (1966), “Comisario X y Los tres Perros Verdes” (1967) y “Comisario X a la caza de Los Tigres Rojos” (1971). En Hollywood no ajenos a la fiesta verbenera que había provocado James Bond en Europa, optaron por espías desde una vertiente claramente paródica.

Así apareció Derek Flint, atractivo superagente al servicio de Z.O.W.I.E., interpretado con encanto “cool” por James Coburn, cuya arma secreta era un mechero multiusos con 82 maneras de matar incorporadas. Sus alocadas aventuras se vieron en “Flint, agente secreto” (1966) donde nuestro espía favorito se enfrentaba a una organización secreta capaz de controlar la temperatura del planeta, y en “F de Flint” (1967) con una organización femenina secuestrando a los presidentes de medio mundo para sustituirlos por hipnotizados clones. La serie no llego a cuajar y tuvo que refugiarse, posteriormente, en el ámbito televisivo.

Superior en desvergüenza e hilaridad es la serie dedicada al divertido Matt Helm, superespía insumiso, amante del beber y del placer, que fue encarnado por Dean “Dino” Martin. En sus aventuras, Helm se enfrentaba a conspiraciones de todo tipo que ponían en peligro la paz mundial, aunque nuestro hombre estaba más preocupado por la multitud de chicas que se cruzaban por su camino: Stella Stevens, Dalia Lavi, Cyd Charise, Janice Rule, Senta Berger, Ann Margret, Elke Sommer o Sharon Tate. En los cuatro títulos de la serie (“The silencers”, “Matt Helm agente muy secreto”, “Emboscada a Matt Helm” y “La mansión de los siete placeres”) se parodiaba abiertamente al mito Bond y se vacilaba con la propia personalidad de su protagonista, un Dean Martin dispuesto a todo tipo de bromas y a todo tipo de favores.
No podían faltar a la cita los reyes de la “exploitation” europea. Los italianos, siempre dispuestos a plagiar todo éxito que se precie, sin ningún tipo de complejos. En el terreno de la parodia hay que destacar las demenciales “James Tont, operación U.N.O.” (1965) y “James Tont, operación D.O.S.” (1966), dos aventuras firmadas por Bruno Corbucci, en las que el alocado protagonista provisto de peluca rubia y un “600” multicolor para despistar: se enfrentaba en Las Vegas al temido Goldfinger y desbarataba en pleno Soho una conspiración para destruir el Vaticano. Otro de los estrambóticos espías de la época es Dick Malloy, agente de todo a cien que se dejo ver en tres aventuras miméticas realizadas en 1966 por Terence Hathaway (Sergio Grieco para los amigos) y protagonizadas por el ya citado Ken Clark. Este indestructible superagente se paseaba por Barcelona, Londres y Atenas buscando una bomba atómica (“La muerte espera en Atenas”), seguía buscando misiles robados por un misterioso personaje amante de los escorpiones africanos (“Operación Lady Chaplin”) y rescataba a un científico nuclear creador de un rayo desintegrador (“Paris-estambul sin regreso”). En sus agotadoras aventuras, Malloy era consolado por féminas como Daniella Bianchi, Helga Line, Evelyn Steward y Margaret Lee.

Más interesantes fueron las aventuras del agente Walter Ross dirigidas por el hoy reivindicado Sergio Sollima. En “Agente 3-S-3, enviado especial” (1965), Walter Ross es enviado a un imaginario país centroamericano, gobernado por el español Fernando Sancho, para averiguar lo sucedido a algunos compañeros suyos allí desaparecidos. Y en “Agente 3-S-3, pasaporte para el infierno” (1967), Ross recorre medio mundo con el objetivo de desarticular a la banda criminal, Black Scorpion. Ambos títulos son de lo mejor que Italia ofreció al subgénero. Aunque no debemos olvidar que en una cinematografía como la italiana siempre es interesante el rastreo intensivo para encontrar delirantes títulos como “Upperseven, misión insólita” (1965), “Nueva York llama a Supertrago” (1965) o la impagable “Ypotron” (1966) con el agente Lemmy Logan desenmascarando a una organización nazi en el Madrid franquista.

Ante tal despliegue de virilidad masculina, bueno es hacer una parada en las espías que rondaron las pantallas durante esos años. La más popular y polémica de todas ellas fue Modesty Blaise, espía surgida del mundo del comic, que fue encarnada por la “incomunicada” Mónica Vitti. Dirigida por Joseph Losey, “Modesty Blaise, superagente femenina” (1966) era una particular revisión colorista del mundo del comic que no fue precisamente muy bien recibida. En su primera y por el momento única aventura cinematográfica la Blaise se enfrentaba a un peligroso megalómano llamado Gabriel (interpretado por el gran Dick Bogarde) por un buen puñado de diamantes que amenazaban la eternidad. Losey perdió el tiempo en todo tipo de citas y juegos esteticistas, desaprovechando el encanto del personaje creado por Peter O´Donnell.

Más contundente fue “Guapa, intrépida y espía” (1967), en la que la mujer de la década, Raquel Welch, se lucía interpretando a una escultural paracaidista norteamericana a la búsqueda de una joya que se disputan varios facinerosos. Las correrías malagueñas de nuestra intrépida superespía fueron dirigidas por LeslieH. Martinson, uno de los responsables del descacharrante “look” de la serie televisiva “Batman”.

Y debemos detenernos en la filmografía de nuestro trotamundista Jesús Franco, territorio comanche bastante inexplorado, que ofreció en los 60 un díptico centrado en las aventuras de dos sugerentes espías: “Bésame monstruo” (1967) y “El caso de las dos bellezas” (1967). En ambos films Franco explotó su tendencia por el comic alegre y la experimentación pop, enfrentando a la pareja de espías aventureras a todo tipo de peligros y hombres objeto. Ambas espías fueron encarnadas por las irresistibles Janine Reynaud y Rossana Yanni. Siguiendo con la obra del hombre de los mil seudónimos, destacan las incursiones de Franco en el terreno de la intriga de espionaje localizada en ambientes exóticos en films como “La muerte silba un blues” (1962), “Cartas boca arriba” (1966), “Residencia para espías” (1966) o “El diablo que vino de Akasawa” (1970).

Sin embargo su película más buscada y alabada sobre el mundo de los agentes secretos es “Lucky, el intrépido” (1966), personal parodia del superagente secreto con elementos sacados del comic italiano, el cine de Godard, el colorismo “kitsch” de la época y la obra de su querido Manuel Vázquez, el creador de “Anacleto, agente secreto”. La película se centraba en las aventuras de dos agentes secretos que en su búsqueda de una banda de falsificadores en Albania, acaban dando la vuelta al mundo. La película fue protagonizada por Ray Danton, actor especializado en papeles de espía durante estos años. Pero la película española más popular sobre el tema fue “Estambul 65” (1965), dirigida por el gran Antonio Isasi. El film explotaba al máximo las situaciones vistas en la serie Bond pero con un tono vitalista e inverosímil más propio del cine Hong Kong de los 90 que del cine de espías de la época. Las aventuras del superespía Tony Mecenas, hombre proscrito y desterrado, regente de una casa de juegos y jefe de una banda de gangsters, no obedecían a intereses de estado sino a la obtención de un botín nada despreciable. La falta de seriedad y el tono distanciador de “Estambul 65”, son un punto a su favor que la diferencian de las habituales y miméticas películas pseudobond. El film de Isasi tuvo una gran recepción nacional e internacional, recibiendo excelentes críticas. Hoy, algo envejecida, como la mayoría de estos films, merece revisitarse por los esfuerzos desplegados por su interesante director.

En una vertiente más seria y alejada de los fuegos artificiales del ciclo Bond, destacan una serie de títulos que abordaron el mundo del espionaje desde una perspectiva más realista. El ciclo Ipcress fue una alternativa sobria en este terreno que llevo a la fama a Michael Caine en su inolvidable rol de Harry palmer. La tortura psicológica, la deserción y las tensiones internacionales fueron retratados en “Ipcress” (1965), “Funeral en Berlín” (1966) y “El cerebro de un billón de dólares” (1967), todas ellas producidas por Harry Saltzman, uno de los productores de las películas de James Bond. Esa visión desengañada del mundo del espionaje en plena guerra fría fue estupendamente retratada en films tan recomendables como “El espía que surgió del frío” (1965), “Topaz” (1969), “Misión torpedo” (1970), “Scorpio” (1973) y “El hombre de Mackintosh” (1973), títulos claramente superiores a cualquiera de los citados anteriormente.
Completamos nuestro mosaico con una breve visita al mundo televisivo. La caja tonta no reacia al fenómeno, llenó las pantallas catódicas de todo el mundo con espías y tramas conspiratorias para aplacar el fervor creciente de los teleadictos. Las más recordadas son “El hombre de CIPOL”, “Los vengadores”, “Misión imposible”, “El prisionero” y, como no, “El superagente 86”. Todas ellas reivindicadas, reverenciadas y recuperadas, hoy en día, por todo tipo de clubs, libros, sitios web y el propio Hollywood, que suple con nostalgia la falta de imaginación reinante.
Por aire, por mar o por tierra, los superagentes actuaron en todas partes y crearon escuela. Hoy el mundo no es que sea muy seguro gracias a ellos, aunque James Bond amenace con morir otro día, “El sastre de Panamá” ha demostrado que estos indómitos fanfarrones tienen las horas contadas. Mientras tanto, seguiremos brindando con un buen “dry Martini”, mezclado pero no agitado.

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6 Comentarios:

23.1.07 Anonymous Anónimo

Hong Kong, Tres Supermen, Desafio al Kung Fu, 1974: Tres Superhomens na China, 1974

 
23.1.07 Anonymous Anónimo

Kárate en Ceilan, 1966; Contra los asesinos del karate, 1966

 
30.1.07 Anonymous Anónimo

Rudolf Zehetgruber

 
13.5.07 Anonymous Anónimo

ann smyrner.....bor i andalusien ? margaret nolan.....bor i andalusien? vikky dougan......bor i andalusien?

 
19.6.07 Anonymous Anónimo

Ideal Bond Girl: Orchidea de Santis

 
24.6.08 Anonymous Anónimo

Una Orquidea llena de Glamour

 

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