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miércoles

▼ REVIEWS

SITGES 2006 Festival Inter.. de Cinema de Cataluña

Narcolepsia, celulitis fílmica y bocatas caros por Toni Junyent
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Cuarenta y dos películas en diez días. Y es que ni siquiera perdiéndome las maratones de Mondo Macabro y películas importantes como The Host e Hijos de los hombres, o A scanner darkly, que recuperé a la semana siguiente en Barcelona, he logrado que mi paso por Sitges parezca menos demencial. El primer sábado sólo pude ver Edmond, de Stuart Gordon, y, para compensarlo, me tragué ocho al día siguiente. Ocho por hora y media suman unas doce horas, medio día. De hecho, si uno quiere puede pasarse casi veinticuatro horas seguidas en los cines. Algún día, cuando definitivamente me haya dado a las drogas, lo haré. Pero Sitges es esto: la locura a ambos lados de la pantalla. Nuestro tratamiento Ludovico particular, y la verdad es que, más a menudo de lo que quisiéramos, hace falta que nos aguanten los ojos abiertos como a Alex DeLarge.

Sólo el respeto a los amiguetes poderosos y el acatamiento de las jerarquías mediáticas españolas justifican que nosotros, la gente de los fanzines, tengamos el eterno pase de tipo B frente a la vergonzante A de los cronistas de los principales periódicos y televisiones, esos que vienen a ver las películas de la mañana para luego comer en restaurantes caros y hablar de sus últimas hazañas sexuales. Y que, para variar, suelen echar pestes del cine de género puro y la serie B que, desde siempre, han sido la esencia de Sitges. La gente que va a querer ver las películas que pasan en el festival, que va a esperar ansioso a que salgan en USA los DVD de What is it? de Crispin Glover o La belle bête de Karim Hussain, que se va a reír de lo lindo con Special de Hal Haberman y Jeremy Passmore o Fido de Andrew Currie, no se interesará por ellas gracias a El País ni a TV3. Somos nosotros, la gente de los fanzines y de los foros de cine, los que alertamos a la comunidad cinéfaga acerca de las pelis que hay que seguir de cerca. Recuerdo a un tipo en la rueda de prensa de los Masters of Horror preguntando si habría una segunda temporada, cuando cualquier aficionado que se precie sabe que no sólo la hay sino que su estreno en la tele yanqui es inminente. Por no decir que muchos no sabían ni que es esto de los Masters y se hacían cruces al ver películas de Carpenter o Argento en la programación. En fin, Sitges sabrá a quien le conviene agasajar.

Un año más, habrá que correr un tupido velo sobre el homenaje anual del Festival, que en esta ocasión iba para ni más ni menos que David Lynch, cuyo último largometraje, la discutida en Venecia Inland Empire cayó a última hora de la programación ya que, según Ángel Sala, Studio Canal +, la distribuidora europea del filme, quiere que este sea remontado y cortado a toda costa. Temían que, de ser presentada la película en Sitges y gustar mucho, Lynch se enrocara y se negara a remontarla. O sea, que la película no podrá verse de momento en Europa.Y entre esto y aquello, aquél pantagruélico homenaje al mundo y a todas las facetas artísticas del autor de Blue Velvet —ha expuesto sus cuadros en galerías estadounidenses e incluso grabó un disco de jazz industrial, así que podían hacerse muchas cosas— se ha quedado en nada. Ni siquiera se mantuvo una exposición de la que se tenía que encargar un viejo amigo de esta casa, Javier J. Valencia, al que le habían prometido un pase de invitado y una habitación en el Melià por su colaboración y por el material prestado. El desastre en que estaba degenerando el “año Lynch” tuvo su efecto dominó y nuestro colaborador se quedó, una semana antes del festival, sin habitación y sólo le acabaron confirmando una mísera acreditación muy a última hora. Bueno, al menos no se presentó ningún secundario de Twin Peaks a firmar autógrafos a 30 euros por cabeza, cosa que sí hizo Dave Prowse, el actor que estaba dentro de la carcasa de Darth Vader en aquella ridícula Star Wars Conference de hace dos años. Es que uno acaba quedándose sin excusas ante los pesimistas que no hacen más que criticar el alto grado de improvisación vitriólica de la organización de Sitges… pero hablemos de películas, que hubo muchas y, algunas, muy buenas.

Con El laberinto del fauno, Guillermo del Toro obsequió al festival con la inauguración más potente que recuerdo desde aquellos lejanos Fantasmas de Marte de John Carpenter. El entrañable barrigudo mexicano, que por una cosa o por otra siempre anda por Sitges derrochando simpatía, se sirve de la guerra civil española para narrar un cuento de redención mediante la fantasía al que, si bien le cuesta empezar —la primera aparición del fauno, por ejemplo, inspira más risa que respeto— acaba ganándose al espectador gracias a la soberbia fotografía en claroscuros de Guillermo Navarro y al poderoso imaginario de su director, que orquesta algunas secuencias memorables y acaba regalándonos un final tan justo como cruel que, de bien seguro, hará que unos cuantos llorones nostálgicos del Caudillo se tiren de los pelos. A la película se la ha acusado de maniquea, pero que quieren que les diga, muchos ya aguantaros el status quo franquista durante cuarenta años, así que no creo que pase nada porque ahora que podemos nos recreemos un poco en la “épica” republicana.

El primer día también vimos Ils (Ellos), floja producción gabacha en que sus directores demuestran no tener absolutamente ninguna idea argumental y se limitan a dirigir eficientemente un ejercicio de tensión vacío, relativamente entretenido y con momentos durillos pero que pese a durar 74 minutos se acaba haciendo derivativa. Permitidme, sin embargo, que sí me erija en defensor absoluto de la inglesa Broken, que a mi parecer debió haber ganado el Meliès a la mejor película europea. Y es que leyendo el argumento de una mujer y su hija secuestradas por un maníaco me imaginé que sería la típica guarrada que nos gusta, de estas sádicas y violentas, exploit puro y duro. Pero hete aquí que después de los primeros veinte minutos tenemos al psicópata y a su víctima sentados junto a una hoguera en un bosque, en medio de ninguna parte, sin decirse nada. Y al cabo de un rato la mujer empieza a montarse un huertito regando las plantas o a lavarse en el río sin ningún tipo de pudor bajo la atenta mirada de su captor. Mucho más minimalista y surreal de lo que uno podría esperar, el debut de Adam Mason y Simon Boyes puede leerse como un comentario camuflado, envenenado e incorrectísimo sobre la violencia de género y las relaciones de dependencia entre hombres y mujeres que tiene algunos defectillos de guión y un final más complaciente de lo que debería pero que, sin lugar a dudas, merece una reivindicación.

Avida, el segundo trabajo de los extravagantes franceses Gustave de Kervern y Benoit Delepine, es un nada oculto homenaje a las vanguardias europeas de los años 20 rodado en un blanco y negro algo tosco que puede recordar, también en el estilo de narrar, a los cortos surrealistas de René Clair como por ejemplo su célebre Entreacto. A veces demasiado dadaísta, en el sentido de que ocurren cosas absurdas cuya gracia es que no tienen sentido, la película quizá no sea para todos los públicos pero logra un ritmo extraño que abunda en momentos poéticos y delirantes. Puedo aseguraros que yo no era el único que se reía: oí incluso carcajadas femeninas, para que luego digan que las mujeres no tienen sentido del humor. Y es que una película que empieza con Fernando Arrabal recordando a ese gigante del humor negro que fue Roland Topor no puede no gustarme.

Bien pensado, la verdad es que hubo muy buenos filmes hablados en francés. Michel Gondry tampoco decepcionó con La ciencie des rêves (La ciencia del sueño), un delirio visual divertidísimo que no tiene la profundidad que Charlie Kaufman le dio a The eternal sunshine of the spotless mind pero no se le echa de menos, porque Charlotte Gainsbourg está monísima y Gael García Bernal, pese a mis prejuicios contra actores con nombre de telenovela, compone un protagonista harto entrañable. Ojalá todas las comedias románticas fueran tan imaginativas como esta. Se nota que es la pijada de un modernillo que tiene pasta, algo así como la también interesante GQ de Roman Coppola, pero ambas molan.

El amor, según el canadiense Karim Hussain, también era el tema central de su última película, La belle bête, un perturbador melodrama neogótico que discurre como una extraña pesadilla ricamente fotografiada donde los miembros de una disfuncional familia tratan de buscar un equilibrio entre el amor y el odio. Rechazo, celos, sadismo y un hombre con cabeza de caballo. Papel protagonista para la polifacética Carole Laure.

Para cerrar esta improvisada sección francesa, comentar la que para mí ha sido una de las sorpresas más agradables del festival: C’est Gradiva qui vous appelle, la última peli del prestigioso escritor y cineasta francés Alain Robbe-Grillet, una atmosférica intriga con abundantes dosis de violencia contra mujeres que remite al cine de misterio europeo de los 60 y 70. Ambientada en Marruecos, nos presenta a un especialista en el pintor Delacroix fascinado por la anatomía femenina metido en unos asesinatos con prácticas sadomasoquistas y una soterrada mofa no exenta de admiración hacia la cultura árabe. Pedante, sí, pero deliciosa.

No puedo despachar la presencia europea sin mencionar la húngara Taxidermia, segunda película de Gyorgi Pälfi que venía de epatar en Cannes. Visualmente repleta de hallazgos surreales, pero algo insípida por dentro, está estructurada en tres bizarras historias que tienen lugar en tres generaciones distintas de una misma familia. Me reí mucho con el hilarante fragmento centrado en los concursos de comer, pero mis favoritas de este año en lo que a cine radical respecta son dos: La silla de Julio Wallovits y What is it? de Crispin Glover. La primera es una audacísima propuesta, absolutamente marciana en un panorama tan anquilosado como el español, que a partir de la absurda premisa de un hombre que para ser feliz cree necesitar una silla traza una inteligente anatomía del desarraigo, de ese no estar a gusto en ninguna parte, del sentirse solo sin estarlo realmente que, además de conmovedora resulta poco menos que desternillante. En el larguísimo tramo final, Wallovits se pasa un poco de la raya con su intención de provocar, pero nada, me uniría gustoso al barco de los que odian esta película si no fuera por un minúsculo matiz: no me aburrió en ningún momento. De What is it? sólo diré que es la muestra de cine más extrema y demencial vista en mucho tiempo, un experimento fascinante cuyos actores son, la mayoría, aquejados de síndrome de Down y en el que Crispin Glover no tiene ningún reparo en reírse mordazmente de sí mismo, de la audiencia y del cine en general. Y si a alguien le pone Fairuza Balk, decir que hace un cameo sonoro gritando. Así que podéis fantasear con que la estáis violando e intenta resistirse.

El cóctel medieval-futurista-modernillo que prometía ser The Fountain de Darren Aronofsky terminó gustándome, y mucho. Y es que al director de Pi le ha dado por no insistir tanto en esas florituras visuales y efectos impactantes para demostrar lo mucho que domina y ha escrito su guión más maduro, una historia sobre cómo nos enfrentamos a la muerte, sobre la imposibilidad de dominarla, que, si bien puede no entusiasmar a los apologetas de la narrativa convencional, consigue tocar la fibra y hacer pensar, y lo más importante, dura lo que tiene que durar, poco más de hora y media. Quién no pasó la reválida es Terry Gilliam, pues su Tideland podrá ser todo lo personal y arriesgada que él quiera, imaginativa, decadente, triste, excéntrica, pero también un soberano coñazo. Lástima que el personaje de Jeff Bridges, con su mirada desnortada y su look a lo Lebowski, muera tan rápido. Stuart Gordon, otro de nuestros veteranos entrañables, presentó Edmond, basada en un guión de su viejo amigo David Mamet, y tengo que decir que aunque sonaba muy bien fue una relativa decepción. Se nota que la obra de teatro en la que se basa la escribió un Mamet muy joven cuyas artes para la sátira aún estaban verdes. La peli es incisiva, cínica, pesimista y salvaje, pero la pedestre realización de Gordon y lo previsible del guión, una vez sabemos de qué va, la hacen ser peor de lo esperado. Es otra de esas que, pese a su escasa duración, se hace algo larga. No defraudó, en cambio, Johnnie To –ese virtuoso chino del cine de gángsteres y de otras cosas que el festival de Sitges parece haber descubierto para el público español- con la vibrante Exiled, un festival de acción coreografiada que no sé si es buenísima o me entusiasmó porque no he visto casi ninguna peli de tiros de Hong Kong. Peckinpah, Leone y Woo reciclados de forma brillante y con corazón propio. Paprika, lo nuevo de Satoshi Kon, no defraudará a sus fans, aunque su compleja trama puede echar atrás a los que ya se perdieron en Perfect Blue. Visualmente, eso sí, es chula de ver.

La representación española en el campo del horror, con el regreso de dos cineastas de culto como son Elio Quiroga (el autor de Fotos, esa peli que le gusta tanto a Quentin Tarantino) y Nacho Cerdà (Aftermath), se saldó con buena nota. El debut en el largo de Cerdà, que cofirma el guión junto a ni más ni menos que Karim Hussain y Richard Stanley (si no habéis visto su Dust Devil, no sé a que esperáis), es un cuento de fantasmas muy bien narrado y que, una vez entra en materia, desarrolla una atmósfera de irracionalidad pesadillesca que puede recordar lejanamente al Fulci de películas como Aquella casa al lado del cementerio. Quiroga, diez años después de su debut, presentó La hora fría, un ejercicio de tensión postapocalíptica que remite tanto a El día de los muertos de George A. Romero como a esos filmes de personajes enclaustrados en los que John Carpenter ha ido reincidiendo a lo largo de su filmografía. Qué coño, una sci-fi de serie B no es algo muy habitual en España, y el resultado es más que decente. La producción catalana The Ungodly, opera prima del británico Thomas C. Dunn, se reveló como otra sorpresa agradable: un aspirante a cineasta localiza a un psicópata y le chantajea para hacer un documental sobre él que se le acaba yendo de las manos. El mayor acierto de la peli acaba siendo también su principal defecto, y es que en ningún momento se acaba de decidir por el horror ni por la comedia negra. Juega inteligentemente en ambos bandos, arrancando a la par carcajadas y estremecimientos, para terminar a lo slapstick, dejando la sensación de que podría haber sido algo mucho más perturbador. Simpática.

Si en la pasada edición el debutante glorioso fue David Slade con su controvertida Hard Candy, esta vez le tocó a otro norteamericano, Rian Johnson, que con Brick se llevó el premio al director revelación. Ambicioso y enrevesado thriller adolescente que actualiza en clave teenager los postulados del film noir, termina resultando algo frío y anodino precisamente porque se toma demasiado en serio esa premisa. De hecho, sus mejores momentos son aquellos en que la peli recurre a ese humor desmitificador —los vasos de zumo, las apariciones de la madre…— que la acerca a su inconfesa hermana mayor, la serie Veronica Mars. Sobrevalorada, aunque también es posible que yo mismo lleve tanto tiempo deseando hacer una peli de chavales detectives (es a lo que jugué durante toda mi infancia) que ninguna me valdrá salvo la mía. Tampoco entiendo el argumento que se está usando para ensalzar Isolation de Billy O’Brien. Dicen que, dado a) que es una peli sangrienta, con vaca mutante asesina y b) que hoy en día en Sitges no se ven tantas pelis de ese tipo como antaño, pues inmediatamente debemos aplaudir como locos esta serie B irlandesa que, sí, está muy divertida y, sí, los personajes no están mal, pero vaya, que nunca estará ni siquiera entre mis 50 favoritas. De todos modos, este fanzine va de cine de medianoche, ¿no? A esta le faltan tetas, pero os lo pasaréis bien con el gore asquerosillo que tiene.

La cinta de animación danesa Princess es otra joya a descubrir: una escabrosa y durísima historia de redención ambientada en el submundo del porno amateur. Contiene insertos de imagen real en plan home movies que, si para algo sirven, es para advertir de que esos dibujitos que estamos viendo sufren como los de las pelis de carne y hueso. Morbosa y sangrienta como ella sola, y merecido premio a la mejor película europea. Otra producción del viejo continente, la alemana Réquiem, ganó los premios de la crítica y a mejor actriz. Se trata de la versión realista en plan documental de la misma historia de El exorcismo de Emily Rose y, aunque no es una peli muy Sitges en el sentido más freak y castizo, las sobrecogedoras interpretaciones de todo el reparto hacen que suframos el drama interior de Micaela Klinger y la asfixiante cerrazón familiar a la que estaba sometida.

Aún más deprimente, si cabe, es la nueva de Andrew Parkinson (el de I zombie), una historia en la que, de nuevo, el cineasta inglés se sirve de las coordenadas del género de terror para hablar de la soledad y la nostalgia. Extrañamente hipnótica, algo cronenberguiana; no le hará ganar nuevos adeptos pero es curiosa de ver. Otro inglés, Simon Rumley, se presentó en Sitges con The living and the dead, curioso cruce entre comedia y drama con alguna escenita dolorosa. Familia disfuncional, para variar, en la que un esquizofrénico es dejado a solas con su madre enferma mientras el padre va a la ciudad a comprar medicamentos… seré sincero: me dormí y no sé que decir al respecto, así que haced por vosotros. Lo que es seguro es que ninguna mujer joven se desnuda.

De la sección oficial, entre las que pude ver, me queda mencionar tres pelis: el pésimo remake de Sisters obra de Douglas Buck, que cuenta más o menos lo mismo que la otra pero sin la gracia y el virtuosismo formal que sabe imprimirle DePalma; Right at your door, agradable debut de Chris Gorak con un inquietante filme sobre la paranoia post 11-S que te mantiene en vilo hasta el final; y Fido, la zombie comedy del año, película carismática y divertidísima ambientada en unos peculiares años cincuenta donde los zombies han sido domesticados y sirven como esclavos a los hombres. Una sátira social delirante y estéticamente muy vistosa y colorista. Los que echen de menos por alguna razón a Carrie-Anne Moss (no es mi caso) podrán recuperarla aquí haciendo de tradicional esposa americana tentada amorosamente por un zombie. Recomendada.

Aparte de la epatante What is it?, la sección Midnight X-Treme fue más bien floja. Behind the mask: the rise and fall of Leslie Vernon se llevó una mención especial del jurado por su supuesta originalidad a la hora de tratar en clave de falso documental la creación de un psychokiller mítico como Freddy Krueger o Michael Myers. Es de esas películas que debería recomendar aquí pero, sinceramente, no le encontré la gracia. Habrá que revisarla cuando salga en DVD. Hatchet podemos ahorrárnosla directamente; es una infamia aburrida, carente de ritmo, de la que solo se salva el gore de la parte final. Para ver cosas como esas mejor una de los ochenta. All the boys love Mandy Lane era, según Mike Hostench, “el mejor slasher de los últimos diez años”. Cosa no muy díficil, por otra parte. La prota está de muy buen ver, hay muertes graciosas y tiene algún que otro momento paródico atinado. No está mal. De Trapped Ashes mejor ni hablar: parece que Tobe Hooper y Darío Argento acertaron de pleno desvinculándose de este filme de episodios del que sólo se salvan Ken Russell y sus tetas carnívoras (los otros son Sean Cunningham, Monte Hellman y John Gaeta. Joe Dante dirige la historia que hace de nexo). Un horror, la verdad. A quién si voy a felicitar desde aquí y recordarle que me prometió una copia de su película para que pudiera ver el final (se jodió el DVD durante la proyección en el Retiro y nos quedamos con las ganas) es a Adrián García Bogliano, director de Habitaciones para turistas, un slasher argentino muy entretenido pese a que probablemente sea difícil de apreciar para aquellos no curtidos en el cine underground más barato. Fenomenal el uso del blanco y negro que, lejos de resultar una elección frívola, logra transmitir una sensación de desubicación y amenaza muy especial. No parece una película de terror actual, y eso me gusta.

Shion Sono, que sorprendiera hace unos años con su inclasificable Suicide Club, abrió la maratón Japan Madness con Strange Circus, su nueva locura. Una película sádica y desquiciada que tiene todo eso que os gusta: sangre, violación, rollos pedófilos, tortura, tiernas japonesitas en cueros y barroquismo visual por un tubo. Como un mediometraje de media hora dentro de un film colectivo habría quedado genial, pero se hace repetitiva y larga, tanto que al final se oyeron algunos reconfortantes improperios que prueban que el espíritu del Sitges más gamberro sigue vivo. La fiesta continuó con Executive Koala, lo nuevo de un tal Kawasaki, cuya anterior película iba sobre un calamar boxeador y esta, como el nombre indica, de un koala ejecutivo. Ejecutivo y maltratador de mujeres, para más inri. Solo hace falta verle hablando por el móvil, poniendo carita de tristeza o verle, sin más, para partirse de la risa. No es absurdamente magistral pero le falta poco para serlo. De Tokyo Zombie no puedo decir nada porqué me fui a dormir pero para ir acabando, dejadme recomendaros la norteamericana Special, simpatiquísima comedia sobre un tío al que le recetan unas pastillas para la autoestima y empieza a creerse que es un superhéroe, dando pie a una serie de situaciones ridículas que llevarán a su protagonista a la paranoia. Es la respuesta freak a El protegido y, como aquella, habla sobre aquellos a los que nos gustan los cómics, sobre creer en uno mismo y esas cosas.

Borat, la nueva peli de Sacha Baron Cohen (el de Ali G in da house, peli que no me gustó demasiado en su momento) se coló en Sitges el último día como sesión sorpresa cuando todos creían que esta iba a ser La dalia negra de Brian Desalma. Tras los abucheos iniciales —aparecen en pantalla unos caracteres cirílicos y el subtítulo “El ministerio de Información del Kazajstán presenta”— la gente empezó a descojonarse y muchos no pararon de hacerlo hasta el final. Borat (un personaje que Sacha Baron Cohen ya había interpretado en la TV) no es sutil, pero ni falta que hace, porque con su ofensiva “ingenuidad” no deja títere con cabeza en su viaje a EEUU. El estilo de falso documental deja para la posteridad momentos brillantes como la charla con las feministas o la declaración de apoyo incondicional a la guerra de Bush en Irak. Borat es casi tan impresentable como yo, que llevo casi 17000 caracteres escritos; pero Sitges siempre da para mucho, y aunque siempre digo que masticaré con calma durante las comidas y que me iré a tumbar un rato a la playa, no hay año que no acabe corriendo de cine a cine, como una bola de billar que va rebotando entre tres puntos. Ahora me voy a dejar caer por el agujero y me pondré algún video polvoriento, quizá una de cerdos asesinos de la Troma, mientras seguís leyendo el Mudhoney.

Palmarés de Sitges 2006


Anima'T: "The Girl Who Leapt Through Time" (mención espcial a "Book of the Dead")

Meliés D'Argent: "Princess"

Premio de la Crítica: "Requiem"

Premio Citizen Kane Director Revelación: Rian Johnson por "Brick"

Premio Orient Express: "The Host"

Nuevas Visiones: "Edmond", de Stuart Gordon

Jurado Joven: "Exiled"

Jurado Joven Midnight Extreme: "What Is It" de Crispin Glover (mención especial a "Behind The Mask")

Sección Oficial

Cortometraje: "For(r)est in the Des(s)ert" y "HandyMan" (ex-aequo)

Diseño de Producción: "The Bothersome Man"

Efectos de Maquillaje: "Time"

Efectos Especiales: "The Host"

BSO: "Tzameti (13)"

Fotografía: "Grimm Love Story"

Guión: Sam Hamm por "Homecoming" (Masters of Horror)

Actriz: Sandra Hüller por "Requiem"

Actor: Thomass Krestchmann y Thomas Huber por "Grimm Love Story" (ex-aequo)

Director: Martin Weisz por "Grimm Love Story"

Película: "Requiem"

PALMARES SITGES 2006 (TV)

ELLOS

AVIDA

THE FOUNTAIN

LA HORA FRIA

BRICK

RIGHT AT YOUR DOOR

BEHIND THE MASK: THE RISE OF LESLIE VERNON

STRANGE CIRCUS


6 Comentarios:

8.11.06 Anonymous MARIOBAVA

Brutal Toni,,,Brutal...La releche tu crónica de SITGES...

 
9.11.06 Blogger Bentxi

Cojonudo el reportaje como si hubieramos estado ahi de cuerpo presente, haber si en el 2007 te ayudamos algunos de nosotros, nos repartimos las peliculas que ver y asi entre todos las ponemos a caldo ;)

Por cierto, he entendido que te gustan los comics, si lo he entendido bien, ya estas tardando en mandar las reseñas de lo que te lees a comictronic@gmail.com o mandaselas a Jose (Pucela) vale?

Un saludo y a seguir bien

 
14.11.06 Anonymous DeepJhonny

Joer, IMPRESIONANTE con mayusculas tio, muchisimas gracias por este peazo y groso comentario, eres un crack tio, lo dicho muchisimas gracias y a seguir asi, ke con gente como vosotros este blog lo mejorcito ke a pario madre....

 
22.11.06 Blogger darkerr

Gran reportaje, muy informativo, buena guia para seguir la pista de aquellas peliculas...la de "Broken" estoy por verla muy pronto, ya me dieron mas ganas...la premiada "Requiem", pues para mi es totalmente un drama, pero muy bien dirigido, y la protagonista esta clavadita en el papel. Bueno, felicitaciones por el gran informe¡¡¡¡¡¡¡

 
21.1.07 Anonymous Lidón

Magistral! Quanta raó tens Toni... no hi ha molt més que dir.

 
9.4.07 Anonymous Yeah?!

Increible!!!!. A i Tokyo Zombie va ser genial. I a més a més després Executive Koala va ser un festival de risas Hah hahaha!

 

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