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▼ REVIEWS

Cine de horror colombiano: Realidad o Fantasía


CINE DE HORROR COLOMBIANO: REALIDAD O FANTASÍA






Cuando se habla con personas de otros países sobre el cine de terror, se encuentra con la sorpresa de que la mayoría de esos otros países presentan referentes e imaginarios culturales que les permite construir a través de la literatura, el mito popular, la idiosincrasia nacional una identidad propia, matizada con elementos extraños, diferentes, tenebrosos que conforman paulatinamente el cine de terror nacional. En el caso particular de la cinematografía colombiana se puede establecer un balance muy magro en relación con la producción, realización, producción y difusión de una cultura de las películas de terror u horror. En Colombia hay pequeñas figuras, coyunturales si se quiere, esfuerzos mínimos, pero no personalidades con un peso fuerte que sean de importancia en el continente y mucho menos que sean dignas de exportar. Ahora, que un país como Colombia tenga una importante exploración del género fantástico puede carecer de relevancia puesto que, tal vez, haya cosas más importantes que decir en concordancia con la situación social, económica o política de nuestro país. Otros países con cinematografías equiparables y aun más limitadas que la nuestra, han realizado admirables producciones en el género. En cambio nosotros continuamos con esfuerzos insuficientes, con fórmulas desgastadas y con un gusto por llegar a la masa con películas anodinas, costumbristas, facilistas, que lo único que hace es fomentar el culto a la estupidez y a lo ligero. No se trata ni mucho menos de comparar una cinematografía tan limitada como la colombiana con otras potencias, ya que los medios de producción o distribución son diferentes y en cuanto a elementos culturales que sirvan como referentes no se ha podido encontrar algo que sea llamativo, correcto o adecuadamente expuesto. No hay que mentir: en Colombia, la literatura no se ha caracterizado por escritores que particularmente se acercan al género fantástico. Aquí no hay Lovecraft, Machen, Matheson, Stephen King, por mencionar algunos nombres de real importancia. En Colombia, si bien es cierto ha habido excelentes escritores, no han surgido cultivadores propios del género, aunque hay aproximaciones. Por ejemplo Tomas Carrasquilla, con su estilo costumbrista, preciso, carnavalesco y descriptivo, que hablaba sobre diablos y brujas, en un ambiente festivo, aunque no era terror propiamente dicho, por lo menos se acercaba al género de una manera jocosa. En épocas mas recientes Andrés Caicedo escribió, ayudado por su fascinación por el género, una serie de cuentos que remarcaban experiencias violentas, macabras, sin intelectualidad, y con una aproximación muy tierna a sus personajes. Culturalmente hay historias en el imaginario popular de mitos y leyendas, enmarcadas en la tradición popular, pero que no han sido incorporadas de manera hábil en la realización colombiana. Ahora bien, no se trata de pretender que en Colombia adoptemos e incorporemos castillos góticos, pirámides egipcias, pantanos nebulosos. Cada una de estas características hacen parte de una cultura particular y propia, que han sido hábilmente incorporadas y enriquecen el panorama fantástico de producciones británicas o italianas, por solo mencionar algunas.





Hablemos de cine



Ahora bien, si el caldo de cultivo desde el punto de vista cultural, literario, e histórico no ha sido el mejor, es importante afirmar que, contra todo pronóstico, ha habido algunos esfuerzos independientes que se han acercado, aunque no con los resultados que se desearían. Empero, resulta interesante hablar de estas películas en una cinematografía tan limitada frente el género como la colombiana.



El extraño caso de Jairo Pinilla
















En 1977, se exhibe una pequeña joya del terror rural. Estamos hablando de “Funeral siniestro”, una película sencilla, hecha con recursos técnicos escasos, pero no carente de ingenio, aunque también sea dicho, con una buena dosis de ingenuidad. “Funeral siniestro” es una película sencilla en su argumento: una niña bastante asustadiza debe cuidar sola el féretro de su cruel tía muerta; obviamente durante la noche sucederán extrañas situaciones que llevarán a la tragedia. La película en su planteamiento es la típica película de susto fácil, apariciones y persecuciones. No estamos hablando de una película excelsa pero hay que tener en cuenta que es una cinta que hoy día a pesar de su torpeza, se deja ver con agrado, que marca el inicio de la carrera de Pinilla, que siendo cine sencillo tiene un guión que explora toda la historia hasta desarrollarla completamente. Para finalizar, un dato taquillero: era la única película colombiana, hasta hace poco, que duro en exhibición 12 semanas, lo cual es un aliciente por lo menos desde el punto de vista económico. Pinilla, fue hábil en la realización de la película, optó por unos escenarios locales y una puesta en escena rural, lo cual la llena de una coherencia formal al no copiar otros modelos extranjeros e incorporar la idea del susto al medio local.







Cuatro años la separarían del siguiente próximo proyecto de horror de Pinilla, pues si bien durante este período filmó la conocida “Área Maldita”, sería “27 horas con la muerte” su próximo paso en el género fantástico. "27 horas con la muerte", narra la historia de un buscavidas que, ayudado por un médico inescrupuloso planea cobrar el seguro de vida fingiendo su propia muerte. El problema, como de costumbre, es que todo no saldrá como estaba previsto. La realización ahora se traslada al ambiente urbano donde observamos primeros planos de cementerios, música chocante, féretros… todo mezclado en una realización bastante chabacana y ramplona, menos acabada que su anterior obra y con una aproximación al género científico bastante absurda. La película resulta inferior en propósitos y esfuerzos a sus anteriores películas, aunque no todo esta mal: aún en el cine de Jairo hay cierto ritmo, cierta exploración en el mundo de unos personajes inescrupulosos, que aunque mal actuados y con unos parlamentos sosos, muestran algunos pocos signos de innovación.















Los siguientes años estuvieron marcados por la irregularidad. Si bien “Triángulo de oro” (1984) y “Extraña Regresión” (1985) lo mantuvieron en la palestra como un artesano hábil, lo que vendría después no sería muy bueno. Sus múltiples incoherencias frente al cine que hacia y el que pretendía hacer, y sus problemas con las distribuidoras y con el ente político de esa época (FOCINE) lo llevaron a un olvido forzado. A finales de la década de los noventa y a comienzos del nuevo milenio Pinilla volvió al ruedo, ya no en la gran pantalla, sino con un medio más rápido y económico de manejar: El video. De esta época son las producciones “Posesión extra terrestre”, “Un libro de ultratumba”, “El cigarro asesino”, productos que están muy lejos de la novedad y el buen hacer de sus primeros largos. Ahora sus películas se ven con desgano y poco interés, donde es más interesante la risa de los desaciertos que el horror o terror que pudieran transmitir. Pese a esto hay que reconocer a Jairo Pinilla como el pionero del género del terror colombiano, que incluso tuvo sus discípulos, como Rittner Bedoya, su ayudante durante la realización de "Funeral siniestro", firmaría en 1982 “La Noche infernal”, película que combinaba una historia de fantasmas, ladrones y casas embrujadas en medio de un barrio de clase media bogotana.









El gótico tropical andino y la subcultura caleña












Ya habíamos dedicado unos cuantos renglones al papel de Andrés Caicedo como un escritor interesante, que podría ser tomado como punto de referencia para desarrollar historias de corte fantástico. Su suicidio en 1977 asentaría su fama de escritor maldito e incomprendido, por eso se hace obligatorio mencionar a Caicedo, antes de mencionar a los realizadores caleños que fueron muy allegados a él, y que a mediados y principios de los ochenta mostrarían una nueva faceta del género fantástico en Colombia. En 1982 se estrenó Pura Sangre, tal vez, hasta entonces, la película colombiana con la técnica mas lograda. Una historia que narra las fechorías de un trío de desadaptados que por orden de un hacendado inescrupuloso deben encontrar víctimas que proporcionen sangre fresca para el patriarca de la familia que esta agonizando de una extraña enfermedad en la sangre. No es una película de horror en todo el sentido de la palabra. La historia, el contexto en el cual se desarrolla, la alusión al tema del vampirismo mezclado con la violencia y explotación de un pueblo, crearon todos los elementos necesarios para encuadrarlo en lo mejor del fantástico colombiano. A esto ha ayudado el conocimiento cinéfilo y técnico de una persona como Luis Ospina, que logró con esta película el punto más alto de su carrera. Algún sector de la crítica no estuvo muy de acuerdo en su momento con el acercamiento intelectual que se le dio a la historia, despojándola al parecer de unos fuertes matices humanos que tal vez pudieran haber logrado un mejor desarrollo de la historia. Lo que es verdad es que “Pura Sangre” es un ejercicio de cine de autor muy competente y que cabe perfectamente como ejemplo importante dentro del fantástico colombiano. Uno de los actores de Pura sangre, Carlos Mayolo, será el encargado el mismo año de crear una historia barroca, fantástica, como pocas se hayan realizado en nuestro medio. Estamos hablando de la estupenda: Carne de tu Carne (1982), una historia que combina amor, relaciones incestuosas y cuentos de fantasmas, con elementos trágicos y sobrenaturales. Mayolo, logra una historia con buenas actuaciones, técnicamente apreciable, con un ritmo certero y un final dotado de cierta imaginación y misterio. Al igual que Pura Sangre, Carne de tu carne se vale de métodos muy dignos y válidos para construir un buen cine de género: se filma en lugares típicos de la geografía colombiana, donde las leyendas de fantasmas y apariciones se hacen presentes, sin caer en el susto fácil o en la recreación sin propósitos; el guión juega con el imaginario popular pero haciéndolo acorde con los medios que se tenían presentes, sin el animo de engañar al espectador, solo con el único fin de mostrar un historia de amor en medio de un ambiente sobrenatural y extraño.







La Mansión de la Araucamia (1986), sorprendería a propios y extraños. Su planteamiento bizarro, con imágenes grotescas, masoquistas, que recrean un mundo de aberración y confusión conformaría una obra curiosa, con momentos majestuosos, pero sin el tierno acercamiento entre sus personajes que se advertía en Carne de tu Carne. Mayolo confirmó con esta nueva película su habilidad, su buena dirección de actores y su conocimiento del oficio cinematográfico. Si bien, esta pequeña eclosión del cine fantástico colombiano-valluno duró poco (1982-1986), Fue suficiente para establecerlo como un período fecundo en ideas y en actitud que, incluso hoy, 20 años después se extraña con nostalgia.



Esfuerzos individuales 1+1, no siempre es 2












En el panorama desolador, aunque no tanto, del género fantástico en Colombia, se han realizado algunos esfuerzos independientes, no muy a menudo, pero teniendo presente lo anteriormente expuesto vale la pena mencionarlos. Destaquemos : Pasos en la Niebla (1978), de José Maria Arzuaga, director que en la década de los sesenta y setenta realizó algunas películas muy apreciables y experimentales, que formaban una imagen amarga y crítica del hombre colombiano. En Pasos en la Niebla, nos adentramos a una película de suspenso, truculenta, pero bien actuada, que debe mas a los novelones de misterio de Agatha christie, que al cine de horror en general. No obstante, es importante mencionarla como un film eficaz y correcto. No se puede decir lo mismo de películas como: Amenaza Nuclear (1981) y Erotikon (1984). la primera un seudobond, de pésima factura, muy mal actuado que tenía como principal atractivo la presencia del dúo cómico-musical “los tolimenses”. De Erotikon, solo decir que es una versión descolorida de cualquier mala película de Tinto Brass, que en su época llamó la atención por la presencia de la actriz: Nelly Moreno. En el 2001, Lisandro Duque con: “Los Niños Invisibles” retomaba de nuevo ese gusto por la cultura popular, por las historias sencillas, pero con un componente fantástico de por medio, alejado de desfases de espacio y lugar. Si bien, los niños invisibles tampoco es una película de terror, contiene algunas pautas para ser nombrada dentro del panorama del fantástico en nuestro país.




El futuro sin esperanza







Hace pocos meses se prendieron las alarmas con la película de Juan Felipe Orozco, “Al Final Del Espectro” (2006), una película alabada por muchos y criticada por otros tantos. La película cuenta con unas actuaciones medianamente creíbles, competencia técnica y un adecuado uso de escenarios, pero el principal problema que encontramos se encuentra en la estructura del guión, el cual es bastante predecible. El ritmo de la película cae en un pozo en que no logra salir, donde los bostezos son mas frecuentes que los sustos en sí. Pero el problema más irritante, en nuestro concepto es el afán desmedido por parte de algunos realizadores locales en incrustarse dentro de unas cinematografías hechas, de patrones establecidos. Es decir, la película persigue unos planteamientos que no están, ni geográficamente, ni intelectualmente al alcance de ella, esta película quiere jugar a ser J-horror (horror Japonés), pero con la técnica efectista y visual de las películas mas consumistas del cine americano de horror. Entonces propone una cosa, pero realmente resulta ser otra y como ya lo dijimos, el guión no es que le ayude mucho a buscar una salida a este problema.

























Tal vez en el futuro hablar de cine de horror Colombiano no sea tan marginal y descabellado, si se puede mezclar la técnica y el oficio de las nuevas generaciones con los planteamientos de aquellos hábiles realizadores de antaño. Tal vez así haya una oportunidad. Esperemos que, esta vez, no sea desaprovechada. Carlos Salazar



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8 Comentarios:

26.10.07 Anonymous MARIOBAVA

Quiero agradecer a Carlos Salazar por haberme enviado este estupendo dossier...Juzgen ustedes mismos porque la verdad es que es impresionante...Mas adelante nos enviara criticas de cada uno de los films aqui mencionados...
Una unica oportunidad de conocer el cine Colombiano.

 
26.10.07 Blogger Andres Pons

Extraordinario amigo carlos.
Eso es ún ejemp de lo que me refiero que muchos de los de aquí están capacitados para realizar un gran libro de cine de horror.

Me encantan directores como carlos mayolo y jairo pinilla.

Me pondre manos a la obra en busca de estas joyas.

 
27.10.07 Anonymous cerebrin

Interesantisimo artículo sobre una cinematografía tan ignota, y muy bien escrito. La verdad es que se te ponen los dientes largos ante tanta película desconocida.

 
28.10.07 Anonymous Anónimo

Felicidades Carlos por tu trabajo,aportandonos un poco de luz sobre ese cine tan desconocido para la mayoria...

 
29.10.07 Blogger berlin

agrdezco a jose el posteado rapido y ágil y la publicacion de este dossier, como tambien a todos los que escriben por sus agradecimeintos, de verdad que hablar de cine de horror colombiano no es muy fácil por las limitantes económicas y culturales, pero como pueden ver hay cosas.
tengo pendiente escribir de la mayoria de estas pelis, y jose sabe que estoy esperando la copia de funeral siniestro para hacersela llegar.
un saludo a todos desde el otro lado del atlántico y estamos en contacto.

 
29.10.07 Anonymous MARIOBAVA

Gracias otra vez a ti Carlos. No tengo palabras para agradecerte haber escrito este dossier para nuestra pagina.... Funeral Siniestro cuando usted pueda, no hay ninguna prisa. Yo ahora estoy en un festival de cine y no estare hasta dentro de 10 dias.

Un abrazote hermano Colombiano desde España ...

 
1.11.07 Blogger BUDOKAN

Un post a su altura, como siempre trayéndonos lo mejor del género para seguir aprendiendo en esta materia. Me gusta mucho lo que dices al principio sobre los factores que generan terror y las relaciones con cada cultura. Saludos!

 
3.11.07 Blogger darkerr

Impresionante¡¡¡¡¡¡, me alegra ver cómo en Latinoamerica tambien se hace cine fantástico, con mucho esfuerzo e imaginación. Saludos y felicitaciones por el dossier.

 

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