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martes

▼ REVIEWS

STIGES 2007 Festival Internacional de Cinema de Cataluña

Sitges 2007 por Toni Junyent


Cuarenta aniversario, que se dice pronto. Pasaron como un suspiro, un año más, los diez días en que Sitges es tomada por cuasi-zombies insomnes y ávidos de emociones fuertes. Esta vez no vamos a poder reírnos amargamente de lo mal que está el cine español de género, así que habrá que lamentar que ni María Valverde ni Manuela Velasco ni Ruth Díaz nos dieran su teléfono móvil. Tampoco se lo pedimos, todo hay que decirlo. Nuestros vecinos franceses volvieron a hacernos felices con unas agradecidas dosis de salvajismo y Crispin Glover se reafirma en su condición de zumbado ejemplar. Una cosa está clara: la tecnología es el verdadero Diablo.

Y digo esto porque empieza a ser digno de estudio el que cada año proliferen más las películas que juegan con la idea de la grabación casera, el formato de reportaje documental o reality show, o el uso de múltiples fuentes multimedia, como en el caso de la terrible ‘Redacted’, última película de Brian de Palma. Sin ir más lejos, George A. Romero ha filmado su arriesgada y loable ‘Diary of the dead’ como si se tratara de un documental amateur hecho por un grupo de estudiantes de cine. No han sido pocos los que se le han tirado a la yugular y han despachado la peli como una broma indigna del maestro; por el contrario, yo, que sólo soy purista en asuntos profilácticos, puedo decir que me lo pasé pipa con ‘Diary of the dead’ y no sólo por el cariño irracional que le tengo al autor de ‘Martin’. Hacer una película de bajo presupuesto le ha permitido a Romero prescindir de las concesiones a la comercialidad de ‘Land of the dead’ y desplegar a placer su nihilismo en una negrísima comedia que no respeta nada.



‘REC’ de Jaume Balagueró y Paco Plaza, otra de las sorpresas mayúsculas del certamen, muestra como un reportaje sobre la vida en una caserna de bomberos puede convertirse en una claustrofóbica zombie movie que incluso logra hacernos reír un poco entre susto y susto. Chocante el premio a mejor actriz para Manuela Velasco, expresentadora de los 40 Principales, pero para qué nos vamos a engañar: nos gusta que se premie la frivolidad pop. Ojalá ‘REC’ reconcilie a Balagueró con aquellos que le reprochaban la convencionalidad de sus anteriores películas, y haga que ya no se diga que lo único bueno que tiene Paco Plaza es el ‘Cuento de navidad’ de las Películas para no dormir.

Por otra parte, ‘Senseless’ de Simon Hynd parte de una premisa cachonda: unos antiglobalización gabachos secuestran a un exitoso ejecutivo yanqui y lo someten a todo tipo de torturas, que luego difunden por la Red, para que confiese que es un malnacido capitalista. Pero lo que prometía ser una aguda comedia negra resultó en una torpe, cutre y aburrida cinta de explotación cuyos risibles villanos, más que intelectuales perturbados, parecen salidos de algún delirante softcore italiano. Ojo a la máscara del jefe de los torturadores.

Y ‘Redacted’, bueno, más de uno salió satisfecho de esta boutade de un Brian DePalma que se pasa a la política y revisa ‘Corazones de guerra’ en clave de falso documental, reconstruyendo una violación cometida en Irak por tropas norteamericanas. Y sí, no está mal que se hagan cosas como esta para poner nerviosos a los yanquis y colaborar en la defenestración de Bush Junior, a mí también me caen mal los militares, pero lo que es la peli, la encontré muy poco creíble y repleta de diálogos totalmente artificiales y redundantes en los tópicos de siempre. Que DePalma es un maestro del artificio hace mucho que lo sé, pero qué les voy a decir, prefiero que me incite a hacer marranadas con Rebecca Romijn-Stamos



Falsos documentales había unos cuantos más, entre ellos la sorprendente ‘Dainipponjin’, una bizarrada divertidísima perpetrada por Hitoshi Matsumoto, un cómico muy famoso en Japón, que escribe, dirige y protagoniza una parodia de superhéroes cuyo humor sutil e hilaridad ascendente dejaron boquiabiertos a los incrédulos espectadores. Cuanto menos sepáis de ella, mejor, en serio. Y si os gusta el kaiju eiga… esta es vuestra peli.


Cambiando de continente, la norteamericana Grace Lee también arrancó carcajadas con ‘American zombie’, que plantea qué cosas podrían pasar si los zombies fueran algo común en nuestras sociedades y tuvieran que integrarse, es decir, buscar trabajo, apuntarse a la seguridad social, la sanidad, todas esas cosas. El problema es que, aunque los chistes son buenos y además los directores se están mofando constantemente de ellos mismos, la cosa no da para noventa minutos; vista media hora de la peli más o menos sabes por dónde van a ir los tiros y la clase de chistes que te vas a encontrar. Aún así, es un filme modesto y original.

‘The zombie diaries’ de Michael Bartlett y Kevin Gates, en cambio, es algo así como la prima pobre de ‘Diary of the dead’, una película que según parece no gustó a casi nadie. A mi tampoco, pero el estado en que la visioné, más cerca del sueño que de la vigilia, hace que mi opinión no sea muy de fiar. Vergonzoso que un reportero tenga que confesar esto.


En fin, no vi más falsos documentales pero sí documentales de verdad, como es el caso de ‘Zoo’ de Rob Devor, una peli de la que sé que habréis oído hablar porque sois unos enfermos y el sexo con caballos os atrae. Lástima que no esté a la altura de las expectativas: quizá juegue en su contra el tono excesivamente bucólico y pastoril que Devor busca para establecer una especie de poética de la zoofilia, sirviéndose para recrear la escabrosa muerte de un tipo que tuvo relaciones con un equino de unas tomas de caminos, ranchos y prados al son de la voz de los testimonios. Le falta algo de brío al conjunto, aunque no os negaré que es en cierto modo fascinante oír a gente hablando tranquilamente de dejarse follar por caballos


Buen nivel general y valiosa presencia española en la sección oficial. Además de la efectiva ‘REC’ de Balagueró y Plaza, Gonzalo López-Gallego, el director de ‘Nómadas’, presentó ‘El rey de la montaña’, un thriller de acción muy bien dirigido, con el ojo puesto en películas como ‘Deliverance’ o ‘La caza’ de Carlos Saura, en el que Leonardo Sbaraglia y María Valverde huyen de unos misteriosos francotiradores. Vibrante y muy conseguido, sobretodo la primera y la última media hora, lo que chirría un poco es la pretensión de colar el eterno mensaje social de que los videojuegos son perniciosos… bueno, dejaré que juzguéis. En todo caso, María Valverde bien vale una entrada de cine.


‘La habitación de Fermat’ de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña era, a juzgar por la conversación que intercepté en el hall del hotel, la favorita de Ruggero Deodato, ilustre miembro del Jurado Oficial que, según le comentaba a Piedrahita, hizo todo lo posible para darle algún premio. Se fue de vacío, y eso que Los Planetas compusieron un tema especialmente para la peli. Es una intriga del tipo “varios personajes encerrados en una habitación”, y aquí lo que hacen es resolver enigmas matemáticos para sobrevivir. El problema es que ninguno de los personajes es lo suficientemente interesante y la cosa acaba derivando en el típico esquema en el que este se acostó con la otra y uno tiene un secreto del pasado… como divertimento para pasar la tarde, es aceptable, pero no esperéis disquisiciones sobre la vida a partir de fórmulas algebraicas. Sobre ‘Los cronocrímenes’ si que puedo decir que me supo mal que no se llevara ninguna mención. No es por simpatía por Vigalondo, de quien no he visto ningún corto, pero su peli es un ejercicio de ciencia-ficción barata pero elegante e ingeniosa, corta y divertida, en el que podréis ver a Bárbara Goenaga desnuda. Pero si debo quedarme con una peli española, sin duda escogería ‘Aparecidos’, la opera prima del sevillano Paco Cabezas, exdependiente de videoclub, como Tarantino. Presentado en la sección Premiere, el filme es un cóctel que a ratos juega a ser un thriller tramposo, de repente estás ante una apabullante serie B de posesiones y al momento siguiente resulta que se trata de un drama de denuncia sobre la dictadura argentina. Y, oye, ¡funciona! Además, Ruth Díaz está muy mona. Cosa que no ha enturbiado mi juicio crítico sobre el filme pero que tenía que decir.


‘The Fall’, la flamante ganadora, no es ni mucho menos una película perfecta. Impresiona la voluntad de hierro (once años le ha llevado encontrar a la niña idónea, buscar localizaciones e ir desarrollando interactivamente el guión) con la que Tarsem Singh ha levantado esta fantasía que recupera el espíritu del cine de aventuras bigger than life, muy bien actuada y sumamente entrañable por lo que tiene de radiografía de la derrota amorosa del protagonista, extrapolada en ese cuento que le narra a la niña.

Park Chan-Wook ganó a mejor guión por ‘I’m a cyborg but that’s OK’, su último filme, una tragicomedia ambientada en un manicomio con la que se desmarca de sus anteriores trabajos. Irregular pero muy disfrutable, es, como es habitual en él, un compendio de florituras visuales y secuencias aisladas muy chulas. Takashi Miike decepcionó con ‘Sukiyaki western Django’, un neo-spaghetti western de impecable factura (ganó dos premios en aspectos técnicos) pero demasiado largo y falto de todo carisma. Greg Malean, el autor de esa reciente peli de culto que es ‘Wolf Creek’, presentó ‘Rogue’, una crocodile-movie pequeña pero bien hecha y con una potente parte final. El bueno de Stuart Gordon, por su parte, sigue en su nueva línea, flirteando con el cine de salón, y no le acaba de ir mal. ‘Stuck’ es una simpática comedia negra con moraleja, muy menor e intrascendente, pero definitivamente más que correcta y bien interpretada por Stephen Rea y Mena Suvari. El debutante Mitchell Lichtenstein convenció con ‘Teeth’, la peli de la vagina dentata que venía de triunfar en Sundance. Una estimable comedia juvenil que logra transmitir, sobretodo en su primera mitad, una malsana sensación, el sexo como amenaza. Otra película esperada con expectativas era ‘The Nines’ de John August, el guionista de las últimas de Tim Burton, una enrevesada comedia a lo Charlie Kaufman, estructurada en tres partes, que de tan ingeniosa que pretende ser termina haciéndose aburrida. En cambio, ‘The devil’s chair’, según comenta el narrador en off de la misma, pretende ser una infamia sustentada en el gore y las tetas. Y aunque de tetas no hay muchas y la película realmente hay que verla para creerla de lo absurdamente atroz que es, uno no puede evitar acabar cogiéndole cariño. Adam Mason y Simon Boyes ya sorprendieron el año pasado con ‘Broken’ y es que es difícil no sonreír sardónicamente cuando a media película la voz en off empieza a desvariar, a llamarte enfermo a la cara y termina parafraseando aquello que dijo Johnny Rotten tras la última actuación de los Sex Pistols: “¿Have you ever felt you’ve been cheated?” (¿Alguna vez os habéis sentido estafados?). Hubo algunos que se sintieron exactamente así después de ver el esperado ‘Halloween’ de Rob Zombie. A mí no me disgustó. Sin estar a la altura de sus anteriores pelis, el exlíder de White Zombie actualiza el clásico de Carpenter dotando de un turbio pasado a lo que hasta ahora sólo era un concepto diabólico, es decir, Michael Myers. Es en esa retrospectiva primera parte donde se hallan los mejores momentos de la cinta, que sin ser nada del otro mundo es un remake más atrevido de lo que suele ser habitual en estos casos.


La palma, en lo que a litros de sangre se refiere, se la llevaron los franceses. Primero fue Xavier Gens, con ‘Frontiere(s)’, una burra explotación a rebufo de ‘La matanza de Texas’ y con la estética de las últimas pelis de terror que han ido llegando del país vecino, sirviéndose de la coartada social de los recientes conflictos urbanos y el auge de la extrema derecha para meter a un grupo de jóvenes en la granja de una familia de neo-nazis caníbales. Y no niego que sea un corta y pega de otras películas, pero qué coño, ese es el cine que nos gusta, está bien hecha, y no fui el único que disfrutó de lo lindo viendo correr a la hermosa Karina Testa literalmente rebañada en sangre. Por cierto, que Gens tiene a punto de estreno la adaptación al cine del videojuego ‘Hitman’. Pero la peli estrella, de la que tanto se habló antes de que se proyectara, fue ‘A l’intérieur’ de Julien Maury y Alexandre Bustillo. Un slapstick de diseño con una lograda e inquietante fotografía en interiores que, pese a no ofrecer nada que los goremaníacos de toda la vida no hayan visto, tiene sus momentos y cuenta con una aterradora Beatrice Dalle, cuya malévola frialdad la convierte en una villana de altura. Curiosamente, poco después del festival leí en el periódico acerca de un hecho muy similar ocurrido en EEUU en 2004, una mujer que se hizo pasar por embarazada y cuando ya llevaba meses de cuento fue a casa de otra para abrirle la barriga y robarle el bebé. Ver para creer.



En Noves Visions, aunque ya saliendo de las coordenadas del horror, también brilló el galo Bruno Merle, con ‘Héros’, su debut en la realización, una negrísima comedia sobre un cómico frustrado que secuestra a un cantante de rock para compartir con él su mala leche. Una película algo alargada y excesiva en su planteamiento de two-man-show pero que funciona gracias a la química entre la extraña pareja y una dosificada serie de momentos excelentes, entre ellos los grandilocuentes créditos finales. De la misma sección, también conviene mencionar ‘La antena’, el homenaje al mudo y al expresionismo alemán del argentino Esteban Sapir, que pese al relativo infantilismo de un tipo de fábula que hemos visto y leído mil veces, logra cautivar gracias al exquisito look visual, unido a una narración ágil y dinámica y a sabias dosis de eso que los críticos pedantes llaman “sentido de la maravilla”.

Pasó injustamente sin pena ni gloria la delirante ‘The Signal’, una estimulante propuesta firmada por tres directores, Jacob Gentry, Dan Bush y David Bruckner, cada uno de los cuales dirige un segmento de la peli. Una mezcla entre peli postapocalíptica, comedia negra y survival de zombies que, pese a ir de más a menos, tiene el inmenso valor de haber quedado tan bien siendo una peli baratísima y hecha entre amiguetes. Tan sólo queda esperar que siga llamando la atención en festivales y logre una distribución digna.

Coincidencia extraña, casi humorística, fue la presencia en distintas secciones de dos películas basada en el mismo hecho real, las atroces torturas a las que fueron sometidas dos niñas por la mujer que las cuidaba en la Norteamérica de los 60, en un depresivo trasfondo de pobreza y fanatismo religioso. Y lo gracioso fue que, estando una, ‘An american crime’, en la sección oficial, y otra, ‘The girl next door’, en Midnight X-Treme, la gente esperaba que esta última fuera la versión gore y pasada de vueltas de la historia. Y ni por asomo: las dos siguen desarrollos casi idénticos pero allí donde ‘The girl next door’ resulta sosa y banal, con alguna que otra escenita de las adolescentes en ropa interior que será del agrado de los pedófilos, ‘An american crime’ sí encuentra el tono en la triste y melancólica narración en off de Sylvia Likens, la chica que muere, interpretada por Ellen Page, a quien hemos visto en ‘Hard Candy’ o ‘X-Men 3’. Curioso que Tommy O’Haver, que hasta la fecha solo tenía en el currículum unas cuantas comedias románticas olvidables, haya rodado una película tan cruda y difícil de ver para según que espectadores. No para nosotros, claro, que en realidad podríamos discutir si estamos ahí para conmovernos por el triste destino de las víctimas o para saciar nuestro morbo…


Pero eso dejémoslo para las tertulias televisivas y, sin más dilación, hagamos entrar a los locos. Sir Anthony Hopkins causó la ira de unos cuantos periodistas y de más de un sufrido espectador con ‘Slipstream’, una locura divertidisima según palabras literales del director del festival, Ángel Sala. Y es que si no sois de los que se asustan ante los delirios que se salen de madre y no os molesta que el hombre que inmortalizó a Hannibal Lecter se haya marcado, sin vergüenza alguna, un pseudo remake apócrifo de ‘Mulholland Drive’, quizá os lo paséis bien. Hopkins decide pasar de toda lógica y sentido de la narración y encadena en un montaje epiléptico y tocacojones una tras otras secuencias sobre algo que parece el rodaje de una peli a partir de una novela escrita por su personaje… Papeles secundarios para John Turturro, Christian Slater, Jeffrey Tambor y Kevin McCarthy (el prota de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ de Don Siegel) interpretándose a sí mismo. Una pena que al final, cuando uno ya le había cogido el gustillo a eso de no entender gran cosa, Hopkins lo arregle todo y digas: “¡mira, todo encaja!”.


Crispin Glover, tras su debut tras las cámaras, ‘What is it?’, que ganó en Noves Visions el año pasado, volvió a dar la campanada con otra excentricidad radical como pocas. ‘It is fine! Everything is fine!’ se basa en un guión que el paralítico cerebral Steven C. Stewart escribió en los años 80, del que Glover se quedó prendado, que no es otra cosa que una plasmación gráfica y genuinamente grotesca de las frustradas fantasías sexuales del señor Stewart. Un trabajado y minimalista diseño de producción le da a la peli un toque de pesadilla muy lynchiano —la habitación roja en la que habla por teléfono— y lo que empieza como una suerte de melodrama bizarro con paralítico termina derivando en un demencial blues de sexo y muerte que hará las delicias de los gourmets de la otredad. Resultaba extraño ver como la gente se aguantaba la risa ante secuencias del todo surrealistas, únicamente por cierta sensación políticamente correcta de que no hay que reírse de los impedidos. ¡Pero si el mismo impedido escribió la peli, gañanes! Grandiosa.


Y qué decir de Takeshi Kitano y su ‘Glory to the filmmaker!’, película que él mismo describió como “la defunción creativa de una carrera” (la suya). Al parecer, no convenció a muchos la nueva broma de un Kitano que, como ya no sabe que hacer, se dedica a imaginar las hipotéticas pelis que haría en el hipotético caso (real) de que se hallara sin inspiración. Sin embargo, yo me reí de lo lindo con esta peli de sketches que rememora el espíritu de cosas como ‘Amazonas en la luna’ y ‘Made in USA’, quitando los anuncios publicitarios, y se permite gags tan poco orientales como ése en que un muñeco con la camiseta de Zidane va pegando cabezazos a diestro y siniestro.

Llegados aquí, no me molestará que admitáis que esto no tiene orden ni concierto. La buena noticia es que sólo me queda hablar de películas pertenecientes a la sección Midnight X-Treme, donde, entre otras cosas, pudimos disfrutar como Dios manda de ‘Grindhouse’, el montaje íntegro tal y como Tarantino y Rodríguez quisieron estrenarlo. Dudo que os descubra mucho pues ya habréis visto las pelis y los tráilers por separado, así que me limitaré a daros envidia diciendo que toqué más de una vez a Zöe Bell. En el brazo y tal, no vayáis a pensar lo que no es. El premio de la sección se lo llevó ‘Jack Brooks Monster Slayer’ de Jon Knautz, simpática y juvenil serie B con un Robert Englund dándoselas de cómico que narra la historia de un joven fontanero que sufre incontrolables arrebatos de rabia desde que vio morir a sus padres y que de la noche a la mañana va a tener que convertirse en un héroe. La película destila como pocas últimamente ese encanto ochentero de aquél cine intencionadamente absurdo, como si se tratara de una historieta de la EC llevada casi a la parodia, y, aunque tarda en arrancar, no defraudará a los que sepan apreciar la caspa de calidad. Después de ‘Jack Brooks Monster Slayer’ daban ‘Babysitter wanted’ de Jonas Barnes y Michael Manasseri, una película que, sin ser gran cosa, tenía un agradable look setentero cutre y algún que otro momento de gore enfermo.

Por si la película de George Romero y demás no fueran suficientes, desembarcaron en la sección de medianoche unas cuantas pelis de zombies: la hilarante cinta pakistaní ‘Hell’s ground’ (la venden como la primera película gore de Pakistan), que en realidad mezcla un poco de todo y tiene al primer psicópata con burka de la historia; la divertida ‘Flight of the living dead’, que saca todo el partido que se le puede sacar a un avión plagado de muertos vivientes y tiene un plano final muy bonito; y la sobria y correcta ‘Mulberry street’, que supone cierta variación exótica ya que en este caso se trata de zombies-rata.

La comedia gamberra ‘The devil dared me to’, de la que se decía que le daba mil patadas a Jackass, resultó francamente graciosa aunque nada especial, teniendo en cuenta que la liga en la que quiere jugar, la del humor absurdo y pasado de rosca, está actualmente monopolizada por gente como Will Ferrell o Ben Stiller, con los que hoy en día casi nadie puede medirse. Aun así, los amantes de las comedias outsiders probablemente pasen un buen rato. También resultó ligeramente insatisfactoria ‘The tripper’, el debut tras las cámaras de David Arquette, un slasher con intenciones satíricas sobre un asesino que, oculto tras una máscara de Ronald Reagan, persigue hacha en mano a un grupo de hippies. Después de una espléndida escena pre-créditos, la película se toma más tiempo del necesario para arrancar y la cosa acaba sabiendo a poco, pese al humor inteligente del que hace gala Arquette en algunos diálogos. Y, obviando la mediocre ‘Black Christmas’, remake burdo e innecesario del clásico de Bob Clark, terminar este frenético repaso con ‘Wrong turn 2’, acertada secuela que, sin más pretensión que la de entretener, apuesta por el salvajismo descerebrado, con la única pega de que todo el filme, sobretodo su última media hora, es un plagio despiadado de situaciones ya vistas en ‘La matanza de Texas’ y su primera secuela.

Y mentiría si os dijera que esto es todo lo que dio de sí Sitges 2007: a parte de las muchas películas que me perdí, fue como siempre un placer andar por el Hotel Melià recibiendo calabazas por parte de Rutger Hauer, que no me quiso firmar el libreto de ‘The Hitcher’, y recogiéndome la baba con un pañuelo cada vez que pasaba por el hall gente como George Romero, Stuart Gordon, Robert Englund o la infinidad de bellas mujeres que campan por ahí cual episodio de Los vigilantes de la playa. Diré que no he querido hablar de ‘El orfanato’ porque seguro que debéis estar hartos de las toneladas de publicidad sobre lo buena que dicen que es… esperad a que se acerquen los Oscar, que esto solo acaba de empezar. Digno de aplauso fue también el selecto ciclo American Gothic que este año permitió ver en pantalla grande joyas de la talla de ‘Pesadilla diabólica’ (Dan Curtis, 1976), ‘Messiah of evil’ (Willard Huyck, 1973), ‘El otro’ (Robert Mulligan, 1972) o ‘Deathdream’ (Bob Clark, 1974). Y ya paro, que siempre me paso de la ralla. De todas formas soy yo el primer perjudicado de este empacho de cine que de ninguna manera puede ser saludable. Así que nada, hasta el año que viene.



Algunos Trailers































































3 Comentarios:

26.1.08 Blogger MarioBava

Como siempre el gran Tony nos trae cada año su impresionante repaso del festival de Stiges...

Siento muchisimo el retraso....Hay cosas que la verdad no puedo entender...Lo siento Tony ...Ya esta puesto tu pedazo de dossier para que la gente admire tu gran trabajo..

un saludo

 
26.1.08 Anonymous Anónimo

Mis felicitaciones desde Mexico.

 
30.1.08 Blogger Andres Pons

Tony es muy grande. Que el tnga que demostrar su talento en blogs y cuervos del apocalipsis como cueto o maroto publiquen libros es un ejemplo más de lo vulgar de nuestro país.

 

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