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martes

▼ REVIEWS

ENTREVISTA CON ANTONIO NAVARRO

ENTREVISTA CON ANTONIO NAVARRO UNO DE LOS DIRECTORES DEL FILM MALDITO "DELIRIUM"






¿Cómo fue la concepción de “Delirium”? ¿De quién fue la idea de éste?


Tras rodar el corto “Nostalgia de comedia muda”, en nuestra productora “El Regador Regado” nos propusimos hacer algo más ambicioso. La productora se concibió como la única alternativa a la falta de prácticas en la facultad de imagen por parte de un numeroso grupo de alumnos. En aquellos últimos años setenta y primeros ochenta no había escuelas de cine y casi la única opción para formarse en los medios audiovisuales era matricularse en ese monstruo híbrido, informe, insensato e inútil que fue la rama de imagen de la facultad de ciencias de la información. El grupo original que produjo y rodó “Nostalgia” se desmembró, por diversas razones, tras finalizar el corto. A la debacle sobrevivimos un núcleo de cuatro personas, los “cineastas” (así, con todas las comillas) Javier Reyes, Luis Albors y yo, y el actor José Manuel Martí. Finalmente, a este grupo se incorporó, casi a última hora, Raúl García. La historia se gestó durante infinitas tardes, alrededor de una mesa camilla con brasero y café caliente, en la pensión de la calle San Bernardo de Madrid donde vivía Martí. La idea originaria siempre fue la de hacer un largometraje divisible en varios segmentos que tuviesen vida propia pero también sentido de conjunto. Era la forma que se nos ocurrió para que cada uno de esos segmentos se pudiese rodar, por cada uno de los directores, con total independencia. Dimos con esas historias que se sucedían con la estructura de unas muñecas rusas y que compartían un pequeño y débil esqueleto común (la historia del autor teatral) tras un largo y extenuante proceso de “brainstorming” que consistía, básicamente, en que cada cual aportaba sus ideas y los demás las destrozaban. El problema era que formábamos un grupo tan heterogéneo que, ahora que lo medito, fue realmente milagroso que pudiésemos llegar a algún pacto. Para mi parte recuerdo que propuse decenas de argumentos distintos (casi tantos como magdalenas “El Zángano” nos comimos en aquella mesa camilla) hasta que pudimos llegar a un acuerdo. Por ejemplo: de entre ellos, recuerdo vivamente que quise hacer, con mi segmento, una revisión del mito de El Golem en el tiempo actual. Finalmente decidimos que debíamos ajustarnos a una adaptación de una pieza literaria que todos “respetásemos”. Así es como entraron en juego los textos de Shakespeare, Borges y Lagerkvist. Una vez establecido esto, lo demás fue “cocina de guión”. Curiosamente, conforme pasan los años (y ya han pasado casi treinta desde aquello) he ido teniendo una visión mucho más clara de aquel periodo que cuando lo estaba viviendo. Todos teníamos (unos más y otros menos) esa falta de humildad y de conocimientos tan típica de los veinte años, aunque, por otro lado, estoy convencido de que gracias a esas dos carencias fue como finalmente conseguimos terminar la película. En cualquier caso, fue una experiencia de aprendizaje profesional y vital enorme.


El film ¿Se estrenó en salas comerciales o sólo se pasó por distintos festivales?


Que yo sepa, nunca hubo un estreno en salas. Se proyectó en la "Seminici" de Valladolid y en "La Mostra de cine Mediterrani" de Valencia de 1983. Supongo que no hubo ningún distribuidor interesado.


¿Cómo fue recibido?


Yo me fui de la proyección de la "Seminci" cuando el público empezó a abuchear y en la rueda de prensa posterior fue literalmente destrozada. La habitual tropa “sesudo-periodístico-festivalera” fue realmente inmisericorde con nosotros y con la peli. Los escasos comentarios positivos que se escucharon, sobre la composición de algunos planos, sobre el ritmo narrativo de algunas secuencias o sobre algún que otro aspecto técnico, se hicieron en un molesto tono paternalista. Realmente, aquellos cuatro “mocosos” nos quedamos fuera de juego. Nos pilló muy desprevenidos todo aquello. Al menos a mí.



¿Qué veíais que faltaba en el cine de español de aquellos años? ¿Y qué queríais aportar vosotros?



El cine español de entonces era mucho más cutre que el de hoy (no es de extrañar: la sociedad entera era en realidad muy cutre y muy casposa entonces. Franco había muerto no hacía mucho) aunque su mayor carencia era lo que aún hoy falta: espectadores en las salas. En general, creo que a nosotros no nos interesaba mucho el cine español que se hacía entonces, aunque, como te dije, éramos un grupo de gente demasiado diverso como para poder hacer una valoración única… Quizás compartíamos el no habernos sentido nunca partícipes de la famosa “movida madrileña”, aunque convivimos con ella. Nunca llegué a plantearme seriamente qué quería aportar al cine. Conseguir hacer una peli ya era suficientemente “marciano” para un chico como yo, sin dinero y sin tradición familiar en la industria, como para, además, sentirme abanderado de algo. Yo, básicamente, quería contar las historias que me rondaban por la cabeza, que desde luego no eran el tipo de historias que solían contar los cineastas españoles del momento. Con alguna excepción: recuerdo, por ejemplo, que "Bilbao", de Bigas Luna, o "Arrebato" de Ivan Zulueta fueron todo un descubrimiento.



¿Qué tipo de cine te interesaba entonces? ¿Y ahora?


De niño tenía una especial querencia por las películas de serie B de ciencia ficción y terror, ahora ya no tanto, aunque aún disfruto con ellas. Lo cierto es que siempre he sido más de películas concretas, incluso de partes de películas, o de algunos aspectos concretos de las mismas, que de autores o géneros. Me viene a la mente la secuencia magistral, impresionante, del museo en "Vestida para matar" de Brian De Palma, incrustada en una peli totalmente mediocre, para ilustrar lo que quiero decir. Mi espectro de intereses era, y es, extensísimo: Puedo ir desde "Little shop of horrors" de Roger Corman a "La lista de Schindler" de Spielberg sin despeinarme; desde "Bilbao" de Bigas Luna a "Terciopelo Azul" de David Lynch; de joyas del cine de serie B de terror o ciencia ficción a "2001 una odisea del espacio" de Kubrick o "Con la muerte en los talones" de Hitchcock, de ciertas películas de Pixar a otras de Karel Zeman, de las pelis de efectos especiales animados por Harryhausen al Bergman existencialista, del Antonioni de "Zabriskie point" al Tati de "Playtime", del cine mudo alemán (en realidad, todo el cine mudo me apasiona) a Miyazaki, de "La vida soñada de los ángeles" de Zonca, a "La edad de la inocencia" de Scorsese… por suerte ese espíritu ecléctico me ha durado hasta estos días, aunque con los años he puesto en cuestión a algunas de mis viejas querencias. Por ejemplo: creo que casi todo el cine de Spielberg ha envejecido mal. Aunque haya rodado algunos de los momentos cinematográficos más impresionantes que recuerdo, suelen formar parte de verdaderos pufos. El ejemplo perfecto para ilustrar lo que digo es la primera apabullante, indescriptible, perfecta media hora del “Soldado Ryan” junto al resto tan patético de la misma película. Aunque con los años, claro, he ido añadiendo y eliminando películas a mi lista de querencias, soy (a otro ritmo) el mismo insaciable consumidor de películas que era a los veinte años. Además, con el cine me ocurre como con la literatura o los tebeos: Me da igual el género o su procedencia. Los géneros son una simple excusa, un recurso narrativo más. Lo importante es contar bien los sentimientos, en esa labor es en la que hay que afinar técnicas y conocimientos. El cine es un arte de emociones. Me interesan las historias en las que personajes y tramas están resueltos de forma verosímil y poco predecible. Considero intranscendente que las cosas pasen en la fría “atmósfera cero” del espacio exterior o bajo los calores del mediodía de un pueblo del oeste americano. Lo importante es, por seguir con el mismo ejemplo, emocionarse con el valor de un hombre comprometido con la justicia. Me interesan los cineastas que llevan a la pantalla personajes complejos, con muchas aristas y que lo hacen ocultando con habilidad sus trucos de narrador, que dan correcta y hábilmente las pistas de los universos que crean y nos sumergen en ellos sin que podamos hacer otra cosa que seguir la historia que nos cuentan.



Háblanos de ese productor, Papi Domínguez.


Lo de “Papi” era un mote que usábamos, creo recordar que de forma clandestina, por su edad. No sé si él lo llegó a saber en algún momento. El hombre en cuestión es Joaquín Domínguez y tenía (desconozco si aún existe) una productora llamada Tritón P.C. Era un viejo currante del negocio del cine que trabajaba ya incluso en los tiempos gloriosos de Samuel Bronston, etc. y que, cuando contactamos con él, se dedicaba a distribuir cine “S”. Yo creo que se asoció con nosotros con el único propósito de conseguir licencias de distribución con nuestra película. Era un gran amigo de Amando de Osorio y gracias a ello pude visitar el estudio en el que rodaba sus efectos especiales. Por ejemplo: puedo dar fe de que "La serpiente de mar" que quería cargarse Ray Milland era un calcetín con dos pelotas de ping pong como ojos. Con Domínguez llegamos a un acuerdo de coproducción: Nosotros (“El Regador Regado”) aportaríamos todo lo necesario en términos creativos, y de producción hasta la impresión del negativo, y su productora, Tritón, aportaría los medios de posproducción hasta la copia Standard, o sea: Salas de montaje, doblaje, sonorización, mezcla de sonido, laboratorio, etc...Nos reunimos sólo un par de veces en su despacho, ya que siempre nos citaba en la barra de una marisquería de la Gran Vía que estaba cerca del mismo. Hay una cosa que agradecerle: nunca hubiésemos terminado la peli si no fuera por sus habilidades para conseguir las cosas a las que se comprometió, aunque nunca pensamos que lo hacía con dinero real. Un ejemplo de lo que quiero decir: de la despampanante moviola horizontal de muchas pistas con la que empezamos a montar la película fuimos transitando, conforme pasaban las semanas, por moviolas cada vez más cutres hasta Terminar el montaje en una a pedales, como la que debió usar Charles Chaplin para montar La quimera del oro, encerrados en un cuartucho de almacenaje del estudio. Yo sospecho que nunca pagó nada por el alquiler de las salas de montaje o sonorización, ni al laboratorio, pero el tipo consiguió que le fiasen hasta que terminamos el trabajo… Lo que desde luego no estaba previsto es que Domínguez vendiese los derechos de explotación en video de forma pirata, por su cuenta, y sin consultar con nadie. Por casualidad, yo descubrí el VHS en un videoclub de mi barrio. Esa carátula tan horriblemente “Sanjulianesca”, llena de nazis junto a la palabra “Delirium”, consiguió ponerme la piel de gallina.

¿Es esa edición de video de Rompeolas la misma que se proyectaba en salas, o tenía alguna variación de metraje?


Es la misma versión

¿Por qué esa fijación con Shakespeare en la película?

Usar “Romeo y Julieta” fue una idea de Javier Reyes para su sección de la película. Él quería contar la historia de la actriz muerta que, estando en el “más allá”, siente la presencia de su amante vivo, como si el vivo, en el mundo de los muertos, fuese un espectro. El texto de Shakespeare servía, de alguna manera, para facilitar el encuentro de los personajes. Si te fijas, en realidad es la misma idea de “Los Otros” de Amenábar, pero me temo que en mucho más cutre. Desde luego, descarto que Amenábar haya visto nuestra peli.



¿Por qué “Delirium” no tuvo continuidad? ¿No os picó el gusanillo seguir por esa vía?


Yo abandoné la productora tras "Delirium" por diversos motivos: Aquel grupo era en realidad una suma de individualidades difícilmente compatibles. Teníamos serias divergencias sobre cuáles debían ser los proyectos que seguirían a Delirium. Además, me di cuenta de que algunos de los miembros del grupo, aunque parecían sentirse muy felices cuando el resto colaborábamos en sus proyectos (con nuestro tiempo y con nuestro dinero) nunca hacían lo propio con los proyectos de los demás. El rodaje fue una prueba de fuego. Fue realmente muy duro, y la gente se termina por retratar en situaciones límite. Por ejemplo: durante muchos meses, incluso ya iniciado el rodaje, mientras Reyes estaba rodando su parte, yo tuve que trabajar pintando fondos para series de animación de televisión americanas y así ganar el dinero que necesitábamos para pagar película virgen, material de iluminación, comidas en el set… Cuando llegué a rodar mi parte, me enteré de que Javier Reyes había consumido, él solo, el 75% de toda la película virgen que se había podido comprar. Además, se había enemistado (incluso llegando a la violencia física) con todo el equipo de cámara e iluminación que, por otro lado, trabajaban para él sin cobrar un duro. Reyes era un gran divo y pensaba que el resto del universo debía estar a su servicio. El set al que llegué no era el lugar de ensueño que yo imaginaba cada día sobre mi tablero de dibujo. Aquel lugar era una pesadilla. Yo, que rodé tras él, terminé haciéndolo con una relación de “negativo virgen-material utilizable” de 1 a 1 para que los dos directores que venían tras de mí pudiesen rodar su parte, al menos, con los mismos metros de negativo que yo. Es decir: Llegó un momento en el que, verdaderamente, yo no podía repetir una sola toma porque no había negativo para hacerlo. En otras palabras: si me encontraba con un problema en la toma, fuese este por el motivo que fuese, tenía que eliminar ese plano del montaje…En el lado positivo: con esa experiencia aprendí sobre cine y sobre la gente del cine más que en cinco años de carrera… Pero preferí seguir aprendiendo de otra manera.

¿Qué nos puedes contar de tus otros trabajos en la realización?


Desde los tiempos de Delirium, de una forma u otra, no he dejado de contar historias con imágenes. Debido a mi interés por el dibujo, mi carrera profesional me ha llevado a lugares muy largamente, muy vocacionalmente apetecidos, como los cómics, y a otros para mí realmente insospechados y “alimenticios”, como el cine de animación comercial. Con los cómics he podido contar historias, controlándolas desde la concepción al resultado final. Con el cine de animación comercial he podido pagar facturas. Trabajé en la cinematografía de algunos largometrajes de la productora Disney durante “mis años californianos”, realizando workbooks y layouts (que son diversas fases de la producción de animación en las que se determina, por ejemplo, la puesta en escena, los movimientos de cámara, la edición, la iluminación, el diseño, etc. de cada plano…), y también he dirigido un largometraje de animación (de gran presupuesto para los standards europeos) llamado “Los Reyes Magos”. Fue quizás el encargo más extenuante y poco gratificante que he aceptado nunca. Hablarte sólo de las experiencias vividas durante los tres años de rodaje de esa película nos podría llevar tres entrevistas como esta… Te lo resumiré así: imagina un enorme, viejo, pasado de moda galeón que naufragaba en medio de la mayor tormenta. El capitán que lo gobierna es tirado por la borda, por inepto, por el armador. El barco, además, está lleno de tripulantes, con familias a las que alimentar. Se encuentran en medio del océano, a la misma distancia del puerto de origen que el de destino. Recibí una llamada preguntándome si quería yo llevarlo a puerto (seguramente por la única razón de mi experiencia con el armador Disney). Yo dije sí. A diferencia de las historias que cuentan mis tebeos, ninguno de mis trabajos en animación ha sido “de autor”, sino que han sido comisiones que yo he intentado cumplir lo mejor que me ha sido posible. A pesar de que ahora me parezca muy improbable, no descarto completamente volver a hacer cine, tanto de animación como de “imagen real”, si el proyecto en cuestión, el tiempo, y el resto de circunstancias necesarias, me animasen a intentarlo.

¿Qué fue de tus compañeros en la dirección de “Delirium”? ¿Siguió alguno en el terreno del cine?


Mantengo un cordial (aunque no sé muy bien por qué cada vez más escaso) contacto con Raúl García, que siempre ha transitado mucho más frecuentemente que yo los caminos del cine de animación. De hecho, aunque vive en Los Ángeles es, posiblemente, la figura popularmente más conocida de la industria de animación española, sin duda por sus propios méritos, y también debido a la excelente labor como “agente de prensa” de su mujer, la periodista Rocío Ayuso. El resto de la gente… veamos: …Llegó a mis oídos que, hace ya unos cuantos años, Javier Reyes consiguió que el escritor Sánchez Ferlosio le cediera gratuitamente los derechos de adaptación al cine de su novela "El Jarama". Adaptar esa novela era algo largamente perseguido por muchos cineastas, pero el novelista siempre se había negado. Parece que Reyes fue, una vez más, un hábil embaucador. Aún así, para su desgracia, creo que no consiguió financiación para hacer la película. Ahora creo que es un alto ejecutivo de la producción de informativos de televisión… Supongo que José Manuel Martí seguirá siendo catedrático en la escuela de arte dramático de Sevilla, que es dónde lo dejé la última vez que nos hablamos… Y para concluir con este repaso: la última vez que supe algo de Luis Albors (puede que haga de esto más de 20 años) se dedicaba a asuntos de enseñanza relacionados con el audiovisual.



¿Qué falla en el actual cine español?


En España se hace cine muy malo, pero también cine muy bueno, como en el resto de países. Porcentualmente hablando, en USA se hace muchísima más basura que aquí, y además nos obligan a comerla si queremos deleitarnos con las 6 o 7 únicas verdaderas “delicatessen” que hacen cada año. El gran problema es que el cine español no puede competir industrialmente con el gigante americano. Para llevar a los espectadores a las salas a ver algo distinto a personajes clichés, efectos especiales de parque temático e historias estúpidas y planas, habría que empezar por educar en las escuelas (como con casi todo, por otro lado), tener un poco de imaginación para descubrir nuevos ámbitos de difusión y medios suficientes para publicitarlos. Estoy convencido de que lo digital va a cambiar, para bien, las fórmulas obsoletas, moribundas, de producción y distribución del cine.

¿Qué periodo o qué años te parecen los más interesantes del cine hecho en nuestro país? ¿Qué títulos destacarías?


España ha tenido un muy interesante periodo entre los años 50 y los 60, abanderado por la comedia española de Azcona y Berlanga. El momento actual también creo que es muy brillante… pero no soy historiador del cine y, como te decía, me gusta hablar más de películas concretas que de cineastas, escuelas o periodos. Ahora ya no soy un consumidor de cine tan compulsivo como cuando me encerraba en la filmoteca a ver las cuatro sesiones seguidas, pero puedo hacerte un recuento, así, a bote pronto, sin mucho orden ni concierto, de pelis españolas que me han gustado. Supongo que casi todas son muy obvias: Arrebato de Iván Zulueta; El pisito de Ferreri; El verdugo, Plácido y ¡Vivan los novios! de Berlanga; La buena estrella de Ricardo Franco; El extraño viaje de Fernán Gómez; El día de la bestia de Alex de la Iglesia; Bilbao de Bigas Luna; Carne trémula de Almodóvar; La Torre de los siete jorobados de Edgar Neville; Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto de Díaz Yanes; El sueño del mono loco de Trueba; En la ciudad sin límites de Hernández…


Y de cine extranjero ¿Cuál es tu favorito? ¿Has visto alguna película últimamente que te haya gustado de veras?


Esta pregunta si que tiene una respuesta casi inabarcable… mi memoria ya no es la que era…Lo intento: Promesas de este, Gran Torino, Pequeña miss sunshine, El retorno del rey, Wall-E y Up (aunque, en ambos casos me quedo con la primera parte y no tanto con la final), No es país para viejos, Still walking, Estómago, Big fish….

¿Cuándo y por qué empezaste a interesarte por la animación?

Entré en el mundo de la animación para ganar dinero. En el salto entre los setenta y los ochenta en Madrid había una floreciente industria de servicios para productoras americanas, básicamente para Hanna-Barbera. Así empecé en el estudio Filman, pintando decorados para algunas series de televisión pero, aunque la animación siempre me ha interesado como medio de expresión, realmente nunca me interesó dedicarme a la, llamemos, “animación comercial”, y mucho menos ser un eslabón en su cadena de producción.



¿Qué tareas has desarrollado dentro de este campo?


He hecho de todo, como decía, desde pintar decorados con 18 años, a dirigir un largometraje a los 40. Entremedias de las dos cosas he trabajado sobre todo en lo que en el sector se ha dado en llamar “preproducción”, es decir: Story boards, Layouts, Workbooks y alguna que otra palabra rara más…

¿Cómo fue trabajar para la Dreamworks? ¿Y para Disney?


Nunca trabajé para Dreamworks. Trabajé en el estudio de animación que Spielberg montó en Londres y que se llamó Amblimation. Aunque este estudio fue posteriormente el verdadero germen del estudio californiano de Dreamworks, cuando éste se estaba estableciendo allí yo ya estaba contratado por la competencia, es decir: por Disney. Allí trabajé en las películas Hercules, Tarzán, El emperador y sus locuras y Fantasia 2000; También diseñé algunas cosas para los parques Disneyland. En términos profesionales la experiencia fue enriquecedora, aunque la vida en Los Ángeles nunca me gustó y terminé también muy cansado de trabajar sólo en una sección más dentro del proceso de producción de las películas, a mi me gustaba generar historias, no narrar trocitos de las historias de otros así que, tras cinco años allí, decidí volverme e intentarlo con los tebeos o en cualquier otro medio.


¿Cuáles son tus dibujos animados favoritos de siempre?


Pertenezco a una de las primeras generaciones de niños que crecieron viendo animación en la tele, Chuck Jones, Hanna-Barbera, etc. pero durante décadas Disney ha estado a años luz de cualquier competencia. Mi película Disney favorita es 101 dálmatas, por muchos motivos. Totoro y La princesa Mononoke, de Miyazaki, son otras dos obras maestras. También me vienen a la cabeza El gigante de hierro y, más recientemente, Wall-E y otro buen puñado más de pelis de Pixar, que es el estudio que ahora está marcando los nuevos standards en el medio.

¿Cómo ves los increíbles avances técnicos que se están viviendo en este terreno?

Lo que ocurre ahora en el cine de animación es una revolución en toda regla. No sólo por las posibilidades expresivas que se han abierto en muy poco tiempo con las nuevas tecnologías, sino porque éstas son tan asequibles que cualquier cineasta está ya en condiciones de hacer una película que casi podría competir en la primera liga (claro, si dispone del talento y del tiempo necesarios) con solo poseer un PC y un par de programas de uso muy extendido.

Muchas gracias

Gracias a vosotros


Entrevista realizada por: Alfonso & Miguel Romero






Critica en el blog: http://psychotronickultvideo.blogspot.com/2009/02/delirium.html

8 Comentarios:

1.9.09 Blogger MarioBava

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
1.9.09 Blogger MarioBava

Gracias a Antonio Navarro por esta magnifica entrevista y gracias a Alfonso&Miguel por el curro de hacerla...

 
1.9.09 Anonymous cavallone

enhorabuena por la entrevista, el brother cavallone, ciao

 
4.9.09 Blogger Lazoworks

Una entrevista impresionante, fué una lastima que no se supieran apreciar estos filmes y que la crítica fuera tan dura con ella.
Antonio Navarro parece un gran cinefago, y desconocía completamente su incursión en el terreno de la animación.
Supongo que será muy dificil, por no decir imposible, conseguir una copia de Delirium, pero tiene buena pinta.
Saludos!

 
4.9.09 Blogger MarioBava

Hola Lazo, en un videoclub de Barna esta esta pelicula en Betamax...De todas formas si me escribes en cuanto tenga un rato te haria una copia con mucho gusto...

Jose

fantaterror@hotmail.com

 
4.9.09 Blogger MarioBava

El videoclub es VIDEOINSTAN , no se si lo he escrito bien...

 
4.9.09 Blogger Lazoworks

Si, jajaja! Lo has escrito bien! ¿Lo conoces? Me alegro que nombres ese videoclub porque es el mejor de Catalunya. Tienen un almacen repleto de films y un ordenador con una base de datos impresionante. Las veces que he ido me he quedado maravillado de los joyones que tienen!!
Lo único es que, claro, yo un video que reproduzca Betacam no tengo...

 
5.9.09 Anonymous Anónimo

En Video Instan ya no tienen ni la mitad de películas que figuran en su catálogo.
Se conoce que las han ido vendiendo a precios abusivos a coleccionistas con pasta... (cosa que desgraciadamente hace mucha otra gente). Ah, el vil metal.

 

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