Psychotronic Kult Video.tk: Cárcel de mujeres <body OnContextMenu="return false"><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d21878572\x26blogName\x3dPsychotronic+Kult+Video.tk\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLACK\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://psychotronickultvideo.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://psychotronickultvideo.blogspot.com/\x26vt\x3d9189659977127148319', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script> <script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript"> </script> <script type="text/javascript"> _uacct = "UA-2239433-1"; urchinTracker(); </script>

lunes

▼ REVIEWS

Cárcel de mujeres

Prigione di donne IMDb





Año: 1974 (Italia)
Director: Brunello Rondi
Interpretes: Martine Brochard, Marilù Tolo, Erna Schürer, Katia Christine, Cristina Galbó, Isabelle De Valvert, Aliza Adar.


Sinopsis: Durante su estancia en Roma, para estudiar las antiguas civilizaciones, Martine es apresada en una redada anti-droga. Uno de los hippies le mete en el bolsillo a la chica una bolsita con sustancias ilegales sin que ella lo vea, que servirá para su detención.



Comentario: Para los críticos y esos cinéfilos que siguen a pie juntilla lo que dicen las publicaciones cinematográficas con “pedigrí”, Brunello Rondi pasará a la historia del séptimo arte por su trabajo como guionista de Roberto Rossellini y Federico Fellini. No es para menos, a él le debemos el libreto de la soberbia “Francesco, juglar de Dios” (1950) para Rossellini, su primer guión, y con quien volvería a trabajar en “Europa 51” (1952) o “Era notte a Roma” (1960). Con Fellini colaboraría en alguna de sus inolvidables películas, caso de “La dolce vita” (1961), el capítulo de éste del film de episodios “Boccacio 70” (1962), “8 ½” (1963), o “Fellini Satyricon” (1969), por nombrar varias de las más importantes. No vamos a quitarle mérito, pero para los asiduos a esta página, la faceta como director de Rondi es igual de interesante, donde, acogiéndose a cintas de género como el terror o el erotismo, supo subvertir las directrices de éstos para conseguir no sólo un estilo propio, sino en ocasiones lograr alguna obra maestra.




En 1974, Rondi facturaba esta “Cárcel de mujeres”. Con un título conciso, directo y preciso se adentraba en un subgénero tan codificado como el carcelario femenino (1), muy de moda en aquellos años, y consiguiendo, una vez más, hacer oír su voz. Apropiándose de las reglas para decirnos algo en lugar de ceñirse a ellas. Si en la magistral “El demonio” (1963), su segundo film como realizador, Rondi nos narraba la historia de una chica supuestamente poseída por el diablo, para mostrarnos a ésta como una víctima de la sociedad arcaica del sur de Italia, en el marco de un pueblo anclado y marcado por el fanatismo y la superstición, que mezclan catolicismo y paganismo pre-cristiano, que rezan a Dios y creen en las brujas como emisarias del maligno, acusan ciegamente a la desdichada Purí (la israelí Daliah Lavi) como la responsable de todas sus desdichas. Siendo la joven, como decíamos, una víctima de una sociedad ciega que no la comprende (las mismas creencias hacen que la muchacha se sienta culpable y se crea una bruja enviada por el diablo). En “Cárcel de mujeres” igualmente la chica protagonista, Martine Frescane (la Brochard) padece las injusticias de un sistema que falla, dando con sus huesos en la cárcel por un error de la policía, por estar en el lugar inadecuado cuando no debía. Al contrario que Purí (víctima del fanatismo hasta sus últimas consecuencias), Martine saldrá libre al final, pero durante su estancia en prisión padecerá los abusos del sistema y será testigo de lo que ocurre allí dentro.


El film abre con un plano general de la prisión, como si nosotros entráramos en ella a la vez que la protagonista, y en flashback se nos narra qué la ha llevado dentro de estos muros. Poco después, Martine conoce a sus compañeras de celda, la prostituta Susana (la exuberante Marilù Tolo), que ve en todo una cuestión de clases; la joven Gracia (la guapísima Katia Christine), encerrada por sus ideas políticas y a la que todos odian porque no han podido acostarse con ella (monjas, guardianes/as, el médico...); y Giana (nuestra adorada Erna Schürer), que practicaba abortos clandestinos, y la que más tiene los pies en la tierra de las tres. La cárcel está regida por religiosas (2), lo que permite a Rondi atacar a las instituciones católicas de forma severa, sirviéndose en diversas ocasiones del carácter deslenguado de Susana, que se ríe constantemente de la madre superiora.



El realizador utiliza todos los clichés propios de las WIP-movies, pero en lugar de regodearse como en una exploit (3), los usa con carácter de denuncia: La habitual revisión médica aparece como una degradación de la interna, que viola sus derechos nada más entrar en prisión. La escena de ducha colectiva, amén de su tono liberador para las reclusas, revela un deseo sexual reprimido por parte de la joven novicia que las vigila. Las torturas vienen para sancionar el carácter rebelde e indomable de Gloria, castigada exageradamente por el mero hecho de fumar durante la misa del rosario, un acto religioso que no comparte y le aburre. La pelea entre las presas en el comedor, que además sirve de burla contra la antipática madre superiora (nuevamente por parte de Susana), con ratón en la sopa incluido (4). El inevitable motín viene cargado de tintes sociales, religiosos y políticos; al no haber querido las monjas hacerle un raspado a una interna tras sufrir un aborto (que es pecado) ésta muere produciendo el levantamiento de todas sus compañeras, tomando las instalaciones por asalto y llegando a quemar los archivos, llenos de datos falseados. El fuego como elemento purificador. La sublevación termina cuando las fuerzas policiales irrumpen con violencia. Gloria, después de saborear esos momentos de libertad, prefiere suicidarse a volver a su celda, arrojándose desde un balcón. Enfrente, la televisión no pierde detalle de los momentos más escabrosos.



El mar, que había aparecido como símbolo de libertad, algo que todas las presas deseaban ver, y para lo que tenían que estar fuera, se convierte en todo lo contrario en la última parte del film. Cuando, tras el motín, las protagonistas son enviadas a una isla prisión donde el mar y su continuo vaivén llegan a ser un infierno insufrible. Del que escaparán dejándose llevar por sus instintos en una orgía que constituye la única escena lésbica de la película (probablemente el mayor cliché de las WIP), dándole nuevamente al sexo un matiz liberador. Martine, que se nos presenta desde el principio como una mucha bien de carácter débil (incapaz de defenderse cuando la visita el procurador ni cuando van a verla sus padres) se irá endureciendo ante el panorama y los acontecimientos que la rodean. Nada más sale de su feliz mundo y se da de bruces con la cruel realidad. Finalmente es puesta en libertad (la única que veremos que lo consigue), pero claro, ella tiene unos padres de dinero, con buenas relaciones y que contratan los servicios del mejor abogado. Rondi vuelve a darle la razón a Susana.



El film está lleno de momentos memorables, destaquemos un par de ellos protagonizados nuevamente por Susana. En la primera institución, llena de rabia, se desahoga con los guardias, provoca sexualmente a uno de éstos para después reírse de él delante de todos. Luego, en la isla, mata cruelmente al perro del director porque éste lo trata mucho mejor que a ellas. La edición videográfica corrió a cargo de EV (Española de Vídeo), y la pasaron en los primeros tiempos de Telecinco en su mítico Erotísimo... qué tiempos.... Alfonso & Miguel Romero



Psychometro: •••



(1) Las películas de mujeres en prisión, o WIP-movies, se remontan a las primeras décadas del siglo XX, concretamente se considera la pionera a “The Godless girl” (1929) de Cecil B. de Mille. Y en las siguientes décadas se sucederían una legión de títulos que oscilaban entre la serie B y las producciones de mayor presupuesto. Del “Girls in chains” (1943) del genial Edgar G. Ulmer, en su etapa para la PRC, a la premiadísima por la academia “Sin remisión” (1950) de John Cromwell. Poco a poco el subgénero se iba haciendo algo más osado. En 1969 Jesús Franco dirige, para Harry Alan Towers, “99 mujeres”, un rotundo éxito en los USA que se vio terriblemente censurado en su estreno español. Pero el auténtico boom del mismo se daría con la producción de la AIP “Big doll house” (1971) de Jack Hill, rodada en Filipinas con Pam Grier entre sus protagonistas, quedando el subgénero totalmente codificado y provocando una onda expansiva de productos similares a lo largo de toda la década en medio mundo. No sólo los USA van a llenar el mercado de cintas de féminas encarceladas, también Asia, Latinoamérica o Europa traerán una oleada de películas del mismo tipo. Los que estas líneas suscriben se quedan con tres países principalmente, Italia, Japón y Brasil, pues sin renegar de las más puras bazas de la exploitation (léase violencia y sexo) añadieron elementos propios: Italia aporta crudeza, lucha de clases, política, retrato social, etc... Japón las mezclará con las yakuza-eiga; y Brasil incide en el racismo, la miseria del lumpen, las fabelas, el destino marcado por la tragedia, etc... En los carcelarios femeninos de otros países latinos como México o Argentina prevalecerá el melodrama sobre el mero exploit. Los 80, la década por excelencia del post-modernismo y la frivolidad, mirarán a las WIP-movies, al menos en los USA, con ojo paródico y violencia hiperbolizada, donde se meterían por medio incluso los inefables Menahem Golan y su primo Yoram Globus en los tiempos de la Cannon. Tom DeSimone homenajeaba/parodiaba al subgénero en la irresistible “Motín en el reformatorio de mujeres” (1985), con Sybil Danning y la llorada Wendy O. Williams, y distribuida en estas tierras por José Frade. Para los 90 lo que queda de éstas se verá relegado al mercado del vídeo y los canales por cable. Quizá quepan destacar por su insistencia al psicotrónico Lloyd A. Simandl con sus rodajes en la Europa del este, y a Henri Charr, de quien “Misión entre rejas” (1995) no es sino un remake inconfeso de “Diario secreto de una cárcel femenina” (1974) de Rino De Silvestro.


(2) Ese mismo año se estrenaba la muy particular “Deslizamientos progresivos del placer” de Alain Robbe-Grillet, también ambientada en una cárcel femenina dirigida por monjas.


(3) En las antípodas de Rondi tenemos a Sergio Garrone, que usó y abusó de todos los clichés del subgénero en las distintas cintas que dirigió sobre el tema, las, por otro lado muy disfrutables, “Infierno entre rejas” y “Mujeres de presidio”, ambas de 1984 y con Ajita Wilson.


(4) En la brasileña “Bare behid bars”/”A prisao” (1980), de Osvaldo de Oliveira, una de las reclusas arroja una rata (viva) en la cacerola de la comida.







Etiquetas:

0 Comentarios:

Publicar un comentario

 
Pkv revista de análisis cinematográfico. Prohibida su reproducción (incluso indicando la procedencia).