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miércoles

▼ REVIEWS

Las melancolicas

Exorcism's Daughter IMDb




Año: 1971 (España)
Director: Rafael Moreno Alba
Interpretes: Analía Gadé, Francisco Rabal, Espartaco Santoni, María Asquerino, José Vivó, Helga Liné, Yelena Samarina, Asunción Balaguer, María Vico, Pilar Bardem.


Sinopsis: España, finales del siglo XIX. Un nuevo doctor llega a un pequeño pueblo para hacerse cargo de las internas del manicomio local. Pronto sus novedosas prácticas, en consonancia con los avances de su campo, chocarán con las arcaicas y ancladas creencias del lugar.

Comentario: En 1971, Eloy de la Iglesia dirige “La semana del asesino”. Dos años más tarde, Eugenio Martín estrena en salas “Una vela para el Diablo”. Ambas cintas están entre lo mejor de sus realizadores. Aúnan cine de género (las dos son, a su manera, historias de serial-killers por casualidad) con una mirada incisiva a la caduca e hipócrita moralidad de derechas de un régimen que agonizaba. Sus protagonistas se ven “obligados” a matar una y otra vez para evitar la vergüenza moral. Y los dos filmes comparten además que la censura se cebó con ellos, privándonos de material importante. A comienzos de la década el comité censor seguía tratando a las películas con guante de hierro para sus estrenos nacionales. Por 1975 empezaría a relajarse y permitir ciertos “desnudos artísticos”, para quedar totalmente abolida a finales del ‘77. Una vez desaparecido tan oscuro organismo, llegarían a las pantallas no pocas producciones ajustando cuentas con la por entonces recientemente caída dictadura. Pero durante la vigencia de ésta, los realizadores tuvieron que valerse de subterfugios para mostrar su desacuerdo y no tener problemas con las peligrosas tijeras.


Marzo de 1974, proyectan en las salas de Estados Unidos “Exorsism’s daughter”, título con el que los avispados distribuidores yanquis estrenaron “Las melancólicas”, cinta de Rafael Moreno Alba de 1971 que, ciertamente, guarda más relación con los dos filmes nombrados al comienzo de estas líneas que con la exitosa peli de Friedkin. A pesar del exorcismo indicado en el título norteamericano (y de gran importancia para la trama), no estamos ante un film de terror, sino más bien ante un drama desgarrado. Es demasiado evidente que, aunque se sitúe la acción en la España de fines del XIX, hay una clara analogía con nuestro país a comienzos de los ’70.


Un doctor de ideas liberales llega a un pueblo anclado en sus viejas tradiciones y pronto surge un choque frontal. El joven médico (Espartaco Santoni) quiere servirse de las últimas teorías en psiquiatría para curar a las internas, pero al pueblo no les importa que estas sanen, lo que les interesa es mantenerlas alejadas de ellos (el sanatorio se encuentra en medio del campo, en las afueras de la ciudad), y para referirse a ellas, y por no decir locas, utilizan el eufemismo de “Las melancólicas” (título más poético que el explotativo norteamericano). El encontronazo con la junta de administración no se hace esperar. Ellos hacen valer un reglamento arcaico y férreo (que se saltan cuando les interesa) y en cuya normativa incluye castigar a las internas si se portan mal, golpeándolas físicamente o a base de tratamientos de choque con agua fría. Estos métodos no gustan nada al nuevo licenciado, que pretende abolirlos: “Ciencia y cultura como nuevos reglamentos”.



El doctor demuestra la validez de las nuevas teorías ayudando a una interna que se creía muerta y se negaba a comer. Para ello se valdrá de la ayuda de las demás enfermas e incluso de Fuso, el guardián. Pero el éxito conseguido es visto por los lugareños como el trabajo de un brujo. El médico se interesa especialmente por Tania, la argentina Analía Gadé (1), intentando llegar a su psique y adentrarse en el trauma que la tiene en ese estado. Ella se mostrará hostil y defensiva al principio, pero poco a poco irán avanzando, además de sentirse atraídos el uno por el otro. Mas todo será inútil, los mandamases del pueblo se van a oponer.

Una desconocida Helga Line


Los tres estamentos dirigentes del régimen salen personificados (de forma despectiva), y todos se van resistir, por sus propios intereses, a los avances del progresista doctor. Entiéndase, el clero, la política, y el ejército... más o menos. Los primeros aparecen representados por un anticuado religioso que ve en las teorías manejadas por el licenciado una herejía, la mano de un brujo, y se contrapone a él totalmente. El cargo político viene dado por una viuda de buena familia que dirige la junta de administración, y que le restará todos los favores de este órgano al doctor al negarse éste a ser su amante (2). Las fuerzas ejecutivas del orden son simbolizadas por un antiguo soldado, inculto, ladrón, miserable, aprovechado, borracho, etc... que se encarga de las labores de guardián en el asilo. Sigue el reglamento, para lo que le conviene: tiene relaciones con una de las locas (extraña e hipnótica Helga Liné), alquila los favores de las ninfómanas al barbero (el recientemente fallecido Víctor Israel en otro de sus muchos papeles desagradables), y obliga a otra reclusa a mendigar para llevarse él los beneficios. Es más, golpea a las enfermas y no siente compasión alguna por ellas (3). Papel que, por cierto, recae en el gran Paco Rabal (4).

El recientemente desaparecido Victor Israel




En el otro lado, la nueva España con ideas liberales, encontramos a, por supuesto, el doctor recién llegado, y a Tania, la joven interna que grita en su locura frases como “Libertad sin cárceles, sin violencia”, “Condenadas sin ser juzgadas por un tribunal”, etc... La investigación con Tania lleva a descubrir que su miedo, su tristeza y su agonía espiritual tienen un origen de índole religioso. Y termina sacando a la luz que todo es debido a que cuando niña (interpretada por Inma de Santi) fue testigo del exorcismo al que fue sometida su madre, dejando a la cría en estado de shock. No estamos ante un caso de posesión, sino de locura, tratado por los incultos aldeanos como si de la influencia del maligno se tratase, en un caso análogo a “El demonio” (1963) de Rondi. Y la joven empieza a recuperarse tras esta regresión al pasado, mas ya es tarde. La junta directiva manda, y lo importante no son los resultados, sino los intereses del órgano, mantener la apariencia moral sobre todo, y que permanezca el status quo. El doctor es expulsado y las reclusas vuelven al régimen anterior. El sueño de libertad quebrado por la violencia del orden impuesto. Mandado por los dirigentes y ejecutado por el guardián.

Una jovencisima Inma de Santi

La escena perdida. Revisando el VHS que Something Weird Video lanzó en USA en los 90, nos topamos con unos minutos que no aparecen en la versión española. En esta última vemos cómo Don Federico, el barbero, paga a Fuso para tener sexo con varias internas, pero en la americana esto se prolonga, mostrándonos la orgía que se monta el viejo verde con varias chicas, y a dos de las ninfómanas liándose entre ellas en una bañera aunque el guardián les quiera quitar los calores echándoles agua fría. ¿Fue este metraje rodado para la distribución internacional de la cinta? ¿O fue cortado por la censura? El caso es que está muy trabajado y bien planificado, no es la típica escena de tías en pelotas que metía la Profilmes para vender sus películas fuera...


Pero pese a todo, la edición yanqui es más corta, se suprime todo lo referente a la curación de la interna que se creía muerta, y donde se nos muestra los buenos resultados de las novedosas teorías que emplea el doctor. También desaparece la presentación de la chica que se cree un perro y pide limosna para Fuso. Encontramos por tanto más interesante y sustancioso el montaje estrenado en nuestro país. Ahora, si tuviéramos uno completo, sería lo ideal. Espartaco Santoni, además de ser el intérprete principal, ejerce funciones de productor ejecutivo, como era normal en las películas donde intervino (¿o era al revés?). El madrileño Rafael Moreno Alba (que contó en esta ocasión con Carlos Aured como ayudante de dirección) fue el responsable de diversos episodios para las series de RTVE “Los gozos y las sombras” (1982), sobre la obra de Gonzalo Torrente Ballester, y “Proceso a Mariana Pineda” (1984), según los hechos recogidos por Federico García Lorca, y con Pepa Flores (Marisol se hizo mujer) en el papel principal. Su último trabajo para la gran pantalla, tras unos años de silencio, fue el thriller “El beso del sueño” (1992), protagonizado por Maribel Verdú. Alfonso & Miguel Romero


Psychometro: •••



(1) Actriz a la que al año siguiente veríamos en “La mansión de la niebla”, de Francisco Lara Polop y Pedro Lazaga, cuyo montaje estrenado en salas nacionales sufrió severos cortes.

(2) Puesto que finalmente será cubierto por el servicial y nada escrupuloso guardián Fuso. Mientras éstos yacen en la alcoba, el doctor y sus chicas celebran una fiesta por las calles gritándole a los lugareños lo hipócritas que son. Para no sentirse aludidos, les bastará con cerrar la ventana.



(3) “El último invierno enterramos a cinco” le espeta al joven doctor. Resulta curioso que Rabal encarne aquí a uno de los caducos estamentos del viejo régimen, mientras que representó a la nueva España que traía nuevos aires liberales frente a la asfixiante dictadura en la imprescindible “Viridiana” (1961) de Luis Buñuel.



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5 Comentarios:

15.10.09 Blogger MarioBava

Gran critica por no variar para una pelicula que me gusto bastante...No se si hubo edición en video, pienso que si, por favor si alguien sabe algo de esa edición que se ponga en contacto conmigo en

fantaterror@hotmail.com

Un saludo

Jose

 
16.10.09 Anonymous RamboTan-go

A mí, también me agradó :)

 
20.10.09 Blogger octopusmagnificens

¡Gracias por la foto de Inma!

 
20.10.09 Blogger Lazoworks

Tiene una pinta estupenda, a mi sinceramente me atrae mucho este tipo de cine que ha dado grandes películas como "Una vela para el Diablo" o "El Extraño Viaje".
Me la apunto.
Gran reseña amigos!

 
24.10.09 Anonymous Anónimo

Qué bonito era el logo de TVE en esos tiempos.. Duelen las comparaciones.

 

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