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▼ REVIEWS

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA)

ANGEL GARCIA SOBRE ELOY DE LA IGLESIA (ENTREVISTA EXCLUSIVA) por Jorge Mira Benito



(3 Parte)









*Con EL PICO yo creo que Eloy alcanza su momento de mayor gloria profesional, ¿hubo un antes y un después con esta película?



En lo profesional sí porque era la primera película que hacía como productor. Luego el Festival de San Sebastián, los premios internacionales, el reconocimiento de ciertos sectores de la crítica, el éxito de taquilla… Su adicción no impidió que hiciera uno de sus mejores trabajos.



*¿Cómo surge el rodaje de “El Pico”?



El Pico surge tras la imposibilidad material de llevar a cabo otro proyecto anterior sobre la relación sentimental entre un guardia civil y un abertzale. Se titulaba “Galopa y Corta el Viento” y quedó aparcado, quizás a la espera de otro momento que nunca llegó.



*¿Cuáles fueron tus responsabilidades a lo largo del rodaje?



Muy pocas porque en esa época habíamos discutido. Que se localizara fuera de Madrid era la excusa perfecta para distanciarnos. Mantuvimos contacto telefónico por cuestiones exclusivamente económicas y no fue hasta su vuelta de Euskadi cuando aparcamos diferencias y me volví a incorporar al grupo.



*¿Es cierta la leyenda de que en los descansos de los rodajes corría la droga y el sexo con total naturalidad?



Esa es otra de las muchas leyendas urbanas que corren por ahí. La droga que se consumía en los rodajes se hacía con absoluta discreción acudiendo a los servicios o a cualquier lugar apartado. No olvidemos que a pesar de la idea que se tiene, la mayor parte de los actores y prácticamente el cien por cien del equipo técnico no eran adictos. En cuanto al sexo en los rodajes, es la primera vez que lo oigo y me hace mucha gracia. El que se lo haya inventado tiene mucho sentido del humor.





*¿Era complicado trabajar con gente que dependía de la droga?



Por el hecho de depender de la droga no. Hay grandes actores y prestigiosos profesionales de otros campos que arrastran algún tipo de adicción que pasa desapercibida para la mayoría. El problema es fundamentalmente económico, aunque influye mucho el nivel cultural. En este caso sólo había que preocuparse de que no les faltara. Imagina lo que podría haber sido trabajar con varios actores todos con el mono.



*¿Realmente enganchó la heroína a tanta gente o se ha exagerado con el paso del tiempo en cuanto al número de heroinómanos que surgieron en esos años?



No creo que se haya exagerado en absoluto. En aquellos años se había enganchado un amplio sector de la juventud, sobre todo chavales pertenecientes a las clases más desfavorecidas. Los delitos se dispararon y era frecuente ver incluso a niños tirados por los rincones o deambulando cual zombis por las calles. Ya perdí la cuenta de los chicos que conocí en aquellos años y que han ido muriendo, bien como consecuencia directa de la heroína, o bien por hechos violentos o enfermedades asociadas como el SIDA.



*¿Fue pensada como una película anti-droga, para hacer apología de ella, o simplemente se contó una historia sin posicionamiento alguno en cuanto a la droga?



Se trataba de reflejar una realidad de la que apenas se hablaba y hacerlo desde las entrañas del conocimiento más absoluto, pero evitando caer en el moralismo con el que habitualmente se tratan estos temas. No obstante, cuando se tocan temas tan impactantes per se, es posible que sin ser esa la intención no se pueda evitar caer en la apología. Puede que encuentres una respuesta mejor a tu pregunta si analizas la frase que aparece en la dedicatoria: “… a los presos de Carabanchel y a los que sufren la esclavitud de la heroína.”



*¿Crees que algunos chavales jóvenes probaron la heroína después de ver “El pico” o les sirvió para no caer en sus garras?



Esa es una cuestión muy discutida en la Psicología reciente. En qué medida influyen en los jóvenes y adolescentes los estímulos que perciben a través de las películas, de los videojuegos o de los medios de comunicación en general. Sin que esté definitivamente resuelto, al día de hoy la relación causa-efecto no parece ser determinante en ninguno de los dos sentidos.



*¿Recuerdas en que programas de TVE os hicieron entrevistas a lo largo de aquellos años?



Fue a partir de su paso por el Festival de San Sebastián y sobre todo a partir de El Pico 2 cuando hubo una mayor demanda por parte de los medios. Yo estaba a cargo de la promoción y de las relaciones con la prensa junto con otro compañero, y hasta pasada su participación en la Seminci de Valladolid, te puedo asegurar que no quedó un solo telediario, emisora de radio o prensa escrita que no dedicara un espacio a la película.





*¿“El pico 2” se rodó por el éxito obtenido por la primera, o ya de antemano se sabía que iba a rodarse una segunda parte?



En un principio se había concebido como una película más sin sospechar que se iba a colocar en el nº 1 de las películas más taquilleras del año, desbancando incluso al prolífico Mariano Ozores. Como quedaban muchos aspectos por tratar, se planteó la posibilidad de hacer otro “Pico”, pero no como una continuación o una segunda parte, sino como una película independiente, de tal modo que no sería necesario haber visto la primera para entenderla.



*¿Cómo fue el rodaje en la cárcel de Carabanchel?



Era la primera vez que se permitía rodar en el interior de Carabanchel. Teníamos que estar una semana rodeados de auténticos reclusos sin saber a ciencia cierta cuál iba a ser su reacción. Para nosotros eso no era más que un aliciente añadido, como organizar un viaje a un destino inexplorado, aunque parte del equipo no lo percibía con tanto optimismo. Excepto a la hora de comer que entrábamos en la cantina destinada a los guardias civiles y otros empleados del centro, el resto del tiempo estábamos sin más seguridad que la de uno o dos funcionarios. Tampoco la necesitábamos. Tan sólo un día presenciamos un pequeño conato de amotinamiento ajeno a nosotros, pero por lo general todo se desarrolló con normalidad. Fue una experiencia muy enriquecedora que poco después se repitió cuando estuvimos con Pilar Miró en una proyección para los presos de la cárcel de Valladolid, coincidiendo con su estreno en el Festival.



*Los figurantes imagino que eran los propios presos… ¿recibieron algún tipo de sueldo-recompensa por su participación?



Todos los que aparecen eran internos y fueron contratados por la productora con un sueldo similar al que se pagaba por sesión a los figurantes. Sin embargo no todo se rodó en las dependencias de la cárcel. El interior de las celdas se hizo en un decorado en los estudios Cinearte, y el patio se localizó en un viejo colegio cerrado, que si la memoria no me falla, estaba ubicado en el barrio de Malasaña. Allí sí se llevaron figurantes.



*¿Os pusieron problemas para rodar allí?



No hubo ningún problema que yo recuerde, aparte de las limitaciones que ya he apuntado, como no acceder a determinadas zonas, o al patio en horas de paseo. Nuestro “cuartel general” estaba ubicado en la rotonda central, que era una especie de plazoleta donde desembocaban todas las galerías.





*Contó Eloy en su momento, que el rodaje del Pico 2 fue mas duro, porque en ese momento ya sabía en propia carne lo que era el “mono”, ¿empezó a cambiar Eloy a medida que su adicción a la heroína acrecentaba?



Sabía lo que era el “mono” no porque le hubiera faltado alguna vez la heroína, que eso nunca pasó hasta varios años más tarde, sino porque durante el rodaje se le convenció para ingresar en un prestigioso hospital de Barcelona donde pasó una temporada sin consumir. Sobre los cambios, los más evidentes eran los físicos, de tipo metabólico. Había engordado de un modo exagerado y con la misma facilidad adelgazó poco después. También empezó a cambiar en lo personal, agudizándose determinadas conductas. Al principio sólo lo percibíamos los más allegados, pero poco a poco se fueron haciendo evidentes para todos.



*Imagino que aquella situación afectaría a tu propio trabajo, ¿cómo llevabas aquella situación?



Me afectó hasta el punto de que perdí casi 20 kilos. De todos los amigos y colaboradores más íntimos yo era el único que no había sucumbido al “encanto” de las drogas. El rodaje no había hecho más que empezar y las dificultades de todo tipo se iban acumulando a un ritmo frenético. Hubo un momento en que Eloy, sobrepasado por los acontecimientos, estuvo a punto de tirar la toalla y suspender el rodaje.



Confiaba plenamente en mí y era consciente de que en aquél crítico momento sólo yo sería capaz de evitarlo. Me pidió que mientras estaba en Barcelona me hiciera cargo de todo, incluso de sus temas más personales. Había que terminar la película como fuera. A cambio me ofreció unas excelentes condiciones además de una importante participación de sus beneficios como presidente de Ópalo Films y me otorgó plenos poderes para tomar decisiones tanto dentro como fuera del rodaje. A la vez tenía que gestionar la venta del piso de la Avda. del Manzanares y el posterior alquiler y traslado al barrio del Pilar. Y por las tardes a Cinearte, al montaje con Julio Peña. Como en ocasiones anteriores, me pidió que fuera discreto para que no trascendiera su verdadera situación, rogándome que, una vez más, me mantuviese en la sombra… ¡Siempre en la sombra!



*¿Intentaste ayudar a Eloy para que superase sus problemas de adicción?



Al principio claro que lo intenté, pero a medida en que iban cayendo todos nuestros amigos, cada vez se hacía más complicado. Por otra parte ya había dilapidado una fortuna y no podía permitirse dejar de trabajar el tiempo que habría sido necesario para intentarlo con ciertas garantías de éxito.



*¿Quién fue la persona que mas ayudó a Eloy en tales circunstancias?



En tales circunstancias nadie. O no lo recuerdo. Me habría sido muy útil haber podido compartir tareas con alguien.





*¿De donde nace la idea de rodar “La estanquera de Vallecas”?



La historia venía de lejos. El productor Ángel Huete quería hacer la película con Eloy desde hacía tiempo. Un día estábamos terminando de escribir “El General de la OTAN” -el primer guión que firmamos juntos- y decidió que empezáramos a trabajar en La Estanquera. Quedamos con Ángel y comenzamos a localizar. Pronto cambió de opinión. Ante mi sorpresa llamó a Huete y le dijo que había decidido que la película se presentarla como una producción de Eloy de la Iglesia, pero que la iba a dirigir yo. Confiaba plenamente en mi capacidad y me aconsejó que llevara a un buen ayudante como Josecho San Mateo, a quien apreciaba. Al final el proyecto también se frustró.



Cuando años después por pura necesidad se vio obligado a recurrir de nuevo a Huete para hacer la película, rehizo el guión, pero ya no contó conmigo y me dejó colgado (una vez más) Poco después, recién empezado el rodaje, discutimos y opté por desaparecer.



*¿Sobre quién recayó el peso del rodaje?



No lo se a ciencia cierta. Imagino que sobre el ayudante. Cuando me fui no quise saber nada, y lo que supe fue por terceros.



*A pesar de ser una película de las hoy denominadas “quinquis”, es la que menos convence como tal de todas las que hizo Eloy pertenecientes a este subgénero. Parece que pierden credibilidad, realismo los papeles de los dos delincuentes, ¿a que se debe esto? Es un poco por el tono de comedieta de la película, ¿no?



En mi opinión José Luís Gómez no resultaba para nada creíble. Quiso recurrir a una técnica demasiado depurada para interpretar un papel que no lo necesitaba. Él era un buen actor de teatro clásico con un perfil dramático y un aspecto físico que no encajaba con el personaje -en mi opinión sin ninguna vis cómica- frente a otro intuitivo como José Luís Manzano. No podía funcionar, pero Eloy no lo vio porque estaba muy entusiasmado con él. La película no obstante se salvó al final.





*¿Como entra Maribel Verdú en la película?



Se la habían propuesto a Ángel Huete. Estaba empezando pero ya había trabajado en El año de las Luces con buenos resultados. Eloy me encargó que hiciera con ella un reportaje en video para ver qué tal daba en pantalla junto a Jose. Lo hicimos una mañana cerca del Pº de la Habana.



*¿Qué recuerdos tienes del rodaje?



Pocos y malos. Como ocurriera durante El Pico 2, yo estaba a punto de caer enfermo como consecuencia del estrés y del ritmo de trabajo tan agotador. Me vi obligado a trasladarme a su casa, así que mi jornada era de 24 horas. Apenas dormía porque nos acostábamos a las 5 de la madrugada preparando el rodaje del día siguiente. A las 8 tenía que empezar a “resucitar” a Eloy para que a duras penas pudiera llegar cada día al rodaje. A veces llegábamos con dos o tres horas de retraso. A las dos semanas tuve una fuerte discusión con él y con Jose. Fue la gota que colmó el vaso y esa misma noche dejé la película.



José Luís Gómez en la escena en la que sale detenido del estanco, se metió tanto en su papel que me estrelló una cámara de fotos en la cara. Tuvo que llevarme Huete en su coche al ambulatorio de Vallehermoso para que me dieran puntos. Ironías del destino, me llevó en el mismo Lancia Beta Coupé de color rojo que por pura casualidad y sin saberlo compraría yo 2 años después.



*La película funcionó, sin embargo fue la última película de Eloy, ¿tan mal estaba Eloy tras este último rodaje?



No voy a entrar en detalles morbosos, pero como puedes imaginar por lo que he contado, su estado no era nada bueno. No sólo el suyo sino también el de José Luís. Eso resultaba más que evidente para todo el equipo porque llegado a un punto ya era imposible disimularlo como lo habíamos hecho hasta entonces. Él estaba acostumbrado a que cualquier proyecto suyo se llevase a cabo sin mayores dificultades, sin embargo La Estanquera iba a romper esa dinámica. Lo que más siento al día de hoy es haberle dicho a Jose, en el calor de la discusión, que esa iba a ser su última película.



*Una vez terminado, ¿hacia donde reorientas tu vida? ¿a que te dedicas profesionalmente?



Acabé agotado y caí en una profunda depresión de la que tardé en salir más de un año. Me sentía traicionado y pensaba que había malgastado media vida. Intenté retomar la profesión, pero tanto tiempo dedicado profesionalmente en exclusiva a Eloy (¡Qué gran equivocación!) me habían apartado de otros círculos que se habían ido cerrando y a los que ya era tarde para regresar.





*¿Por qué no decidiste continuar trabajando en el cine?



Principalmente fue por las dificultades con que me encontré. Terminé sintiendo un fuerte rechazo a todo ese mundillo, y eso fue determinante. Me refugié en la informática. Estudié programación, diseño gráfico y me inicié en una incipiente Internet. Luego me matriculé en la facultad de Psicología. Entretanto seguí escribiendo algunas cosas nuevas y retomando otras que habíamos dejado a medias, como una historia sobre la vida de Alan Turing, pero ya sin demasiada ilusión.



*¿Qué ocurrió con el equipo habitual de Eloy?



Yo me había ido. Gonzalo debía estar viajando por el Magreb. Pedro Menéndez había fallecido; luego Ángel Sastre. El resto del equipo “superviviente” que no pertenecía a su círculo más íntimo, continuó ejerciendo su profesión con otros directores. Casi todos los antiguos colegas y camaradas se fueron “despistando”. Después, como ya se sabe, murió Jose Luís Manzano.



*¿A que se dedicó en aquella época? ¿Cual era su día a día?



Por lo que me contaron había estado intentando colocar varios guiones sin éxito. La industria le había retirado su confianza. Dado su ritmo de gastos y su absoluta falta de previsión pronto perdió su casa y se quedó sin dinero. Intentó volver con Gonzalo, pero ya estaba muy deteriorado. A mi me llamó un día para retomar el guión de “El General”. Le dije que lo sentía pero que ya había aprendido la lección. Había perdido su guión y no se atrevió a pedírmelo, así que mandó a Gonzalo a mi casa para que le diera una copia. En un primer momento me negué y le remití a la Biblioteca Nacional, pero luego me dio pena y terminé por prestársela.



*¿Tú seguiste en contacto con él?



No, durante varios años no volví a verle.



*¿Qué hay de cierto en que en un momento dado el director vasco se convirtió en un “sin techo”?



Nunca vivió en la calle si es a lo que te refieres. Antes de llegar a ese extremo yo le había acogido en mi casa donde estuvo dos años. Mi madre le estuvo cuidando y atendiendo en sus enfermedades como a un hijo más. Al principio Juan Diego y Juan Antonio Bardem le buscaban alojamiento y le administraban sus ingresos, pero así y todo gastaba con inusitada rapidez. Ellos creían que seguía enganchado a la heroína, cuando en realidad la había dejado definitivamente en el momento en que se quedó sin dinero y ya no se la podía costear. Frente a la disyuntiva de trapichear o delinquir -algo impensable para él- no le quedó otra que desengancharse. En contra de lo que muchos pensaron nunca más volvió a consumir.



Sólo Bardem continuó administrándole su dinero durante una temporada más. Al final se desentendió porque llegó al convencimiento de que nunca se iba a recuperar. Era comprensible y yo nunca se lo reproché.





*Incluso en Interviú sacaron un reportaje en el que se afirmaba que tenía un piso lleno de basura, ¿crees que la droga enfermó mentalmente a Eloy? En sus apariciones de “Versión Española” aparecía muy lúcido…



Cuando empezó a aparecer en televisión ya había superado casi todas sus adicciones. Es verdad que la droga lo enfermó, pero contribuyeron mucho más a su deterioro otro tipo de fármacos que usaba como sustitutivos del “caballo”. Es muy improbable que un adicto dependa de una sola sustancia (poliadicción).



En relación al reportaje de Interviú al que te refieres, recogía cosas absurdas que encontraba por la calle. No acumulaba basura propiamente dicha, sino ropas y objetos inútiles. Este problema desapareció en el momento en que conseguí convencerle de que dejase aquellas pastillas, poco después de la muerte de José Luís en aquél mismo lugar.



*¿Qué supuso la muerte de José Luís Manzano?



Fue un golpe muy duro. Una tarde se presentó Eloy en mi casa desencajado. Me explicó que al despertarse había encontrado a José inconsciente en el baño. Intentó reanimarlo pero fue inútil. No supo como reaccionar y salió corriendo para venir a buscarme. Antes se lo había dicho a la portera. Me pidió que avisara a Pedro Cid, un sacerdote de Getafe que había estado ayudando mucho a Jose. Quedé con él en la casa y me fui para allá. Eloy se quedó porque no era capaz de volver. Cuando llegué se estaban llevando el cadáver. Hablé con la policía y quedé en regresar al día siguiente como testigo junto a otra vecina, ya que el juez había ordenado hacer un registro. A partir de ese momento se desencadenaron una serie de acontecimientos que hicieron más duro si cabe lo ocurrido.



Eloy no se sentía con fuerzas para volver a aquella casa. Me convenció para que le pagase el alquiler de unos apartamentos (primero en Recoletos y luego en Ayala) y para que le fuera prestando dinero con objeto de mantener una cierta tranquilidad y así agilizar la puesta en marcha de alguno de los distintos proyectos que teníamos en cartera. Acepté, pero pasó el tiempo y yo me fui quedando sin mis pocos ahorros. Cuando toqué fondo es cuando se vino a vivir a mi casa.







*¿Estuviste en contacto con Eloy durante la época del homenaje en San Sebastián?



Sí, estábamos en contacto porque seguíamos preparando cosas. No había podido acompañarle porque tuve una caída y estuve medio escayolado.



*¿En aquella época estaba ya recuperado?



Estaba casi recuperado. Para mi había sido un proceso muy largo y muy penoso durante el cual echamos mucho de menos la ayuda, o cuanto menos alguna llamada, de alguno de aquellos “viejos amigos” que sabían de su situación y que (¡Oh, sorpresa!) una vez superados todos sus problemas se apresuraron a “tenderle su mano”.



*¿Qué supuso para él aquel homenaje?



Mucha ilusión, una inyección de autoestima, y una prótesis dental que sufragó la organización por cuestiones estéticas. Fue importante para él sobre todo porque se le vio en público con buen aspecto. Los colegas pudieron constatar que estaba vivo y lúcido. Salía en televisión y eso para muchos supuso la garantía de que ya se podía volver a tratar con él. Y hasta, quién sabe, hablar de negocios…



Acababa de conseguir una prestación económica que le permitió salir de mi casa. Entonces continuó escribiendo, pero con otros. Todos aquellos proyectos que íbamos a realizar al 50% en tiempos difíciles, no acababan de materializarse. Un día me enteré por Internet que estaba grabando para tv el Calígula de Camus. El círculo al que me refería al principio de la entrevista se acababa de cerrar. Ya había salido del pozo y tenía sus cuentas bien saneadas, pero se olvidó de que las mías estaban en descubierto. En su afán por borrar de la memoria los años más terribles de su vida, borró “por descuido” también mi teléfono, y con él cualquier cosa que le recordara que durante muchos años fue incapaz de sobrevivir por si mismo. No volví a verle.



*¿Algo mas que quieras comentar de aquellos años?



Son tantos recuerdos… Pero creo que ya me he extendido bastante y no quiero aburrirte. He omitido algunos nombres y muchos detalles por cierta prudencia. A pesar de todo no reniego de mi pasado. En nada de lo que te he contado hay un ápice de rencor, que es un sentimiento muy molesto y limitante. Me quedo con que fueron unos años apasionantes, divertidos, ilusionantes, intensos… Tuve la suerte de tratar con una de las personas más brillantes que he conocido. Con Eloy crecí intelectualmente y gracias a él aprendí a hacer películas y casi todo sobre la industria del Cine, lo que luego me sirvió para… nada. Al final creo que llegué a entender sus acciones, sus adicciones y sus contradicciones. Seguro que algún día lo explicaré.



A ti te pido disculpas por haberte hecho esperar tanto. Te agradezco tu paciencia y tu interés y ya sabes que estoy a vuestra disposición para lo que queráis. Os deseo mucha suerte con vuestro fanzine.



Ángel García

1 Comentarios:

6.4.12 Anonymous Anónimo

el colegio al que se refieren en la entrevista, es el antiguo colegio San Antón, ya cerrado y reconvertido en algo de arquitectos, tras un especulativo incendio.

Yo iba a aquel cole el mismo año que se rodó la peli.

 

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